Sesión del Club (Grupo B): Guía del autoestopista galáctico

“No se trata de un libro terrestre, pues nunca se publicó en la Tierra y, hasta que ocurrió la terrible catástrofe, ningún terrícola lo vio ni oyó hablar de él. Probablemente, se trate del libro más notable que jamás publicaran las grandes compañías editoras de la Osa Menor, de las cuales tampoco ha oído hablar terrícola alguno.”

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Sesión del Club (Grupo A): Soy leyenda

“Creo que anhelamos algo más allá de lo habitual. Y les diré que no creo en lo sobrenatural, creo en lo supernormal. Para mí no hay nada que vaya en contra de la naturaleza. Si parece incomprensible, es sólo porque todavía no hemos podido entenderlo.”

Richard Matheson

portada-soy-leyendaEl momento en el que Matheson escribe Soy leyenda es de profundo pánico. Existe un miedo cerval y fundado a una posible hecatombe nuclear: las bombas en Hiroshima y Nagaski han sido lanzadas hace tan sólo nueve años. La tensión entre las dos grandes potencias y sus bloques aliados está en su punto más delicado, y cualquier tropiezo puede generar un apocalipsis. El cine se trufa de buenos científicos que lanzan mensajes bienintencionados sobre las bondades de la tecnología y del progreso; la literatura tiene ramalazos esperanzadores. Pero Matheson no quiere que se ponga el sol en su mundo, y no es complaciente.

Soy leyenda es novela de silencios, de descarnada soledad, y, como pocas, tiene abundantes sinónimos y palabras para estos estados de ánimo. Pero no es una novela sin esperanza: simplemente dibuja una hipótesis realista de una situación que se quiere próxima e indeseada.

Robert Neville es un hombre hundido, desesperado, desesperanzado y en cierto modo también acabado. Es un obrero que resulta ser el último superviviente de una plaga: todos los demás seres humanos se han transformado en vampiros. Condenado a pasar las noches encerrado en su casa, sale durante las horas de sol para rastrear los escondites de vampiros, matándolos con estacas mientras duermen. Vive torturado por los sentimientos de soledad y alienación, temiendo que algunas personas importantes de su pasado retornen convertidas en vampiros que tratan de convencerlo para que se deje contagiar. Todo ello le conduce hacia una espiral de paranoia y alcoholismo.

El whisky es un catalizador de las pasiones de Neville. Cada vez que bebe vemos polarizadas sus pasiones hasta extremos peligrosos. Por otro lado su ansia de descubrimiento, el método científico que utiliza, es lo que le ata a la razón. Solo ahondando en la ciencia, en la razón, Neville logra salvarse a si mismo de la locura.

Los vampiros sólo pueden ser explicados como anomalías bacteriológicas, como mutantes. Son los monstruos de esa década: los contaminados por algún tipo de radiación. Son los temas psicológicos y filosóficos los que constituyen el núcleo de Soy Leyenda y particularmente la noción de que la raza humana no tendría por qué considerarse la dueña intrínseca del planeta Tierra. Robert Neville es el último ser humano y su dificultad para entender esa terrorífica situación es la clave de la novela.

Soy leyenda fue la novela que sentó las bases para el moderno género zombi, que no existiría sin ella. George A. Romero dirigió La noche de los muertos vivientes, el primer largometraje de zombis moderno que le acredita como el padre de la versión moderna del género. Romero ha admitido sin problemas que concibió aquel film como una «precuela» de Soy leyenda, cambiando los vampiros por muertos vivientes para que la inspiración no resultara demasiado obvia. En realidad, Romero dijo que la había «plagiado»,

Soy leyenda se convirtió en una de las obras más populares de Matheson, de la que se han hecho tres adaptaciones cinematográficas – El último hombre sobre la Tierra (Last man on earth) -Vincent Price- (1964), El último hombre vivo (Omega man) -Charlton Heston- (1971) y Soy leyenda (I Am Legend) -Will Smith- (2007)

Richard Burton Matheson (Allendale, NJ, 1926 – Calabasas, CA, 2013)

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Ha sido uno de los autores de ficción estadounidenses más importantes del siglo XX. Escritores de la talla de Ray Bradbury, Robert Bloch, William F. Nolan y Stephen King han reconocido la influencia de Matheson en sus obras. Hijo de inmigrantes noruegos, creció en Brooklyn y estudió en el Brooklyn Technical School. Después cumplió servicio militar como soldado de infantería en la Segunda Guerra Mundial.

Matheson se inició en la literatura publicando sus cuentos en el periódico Brooklyn Eagle. Hombres solitarios, desconcertados son recurrentes en el trabajo de Matheson. Desarrolló estos personajes mientras trabajaba de noche como linotipista en California. Se había trasladado a la costa oeste después de graduarse en periodismo por la Universidad de Missouri en 1949. Conoció a su futura esposa, Ruth Ann Woodson, en una playa de Santa Mónica; Se casaron en 1952. Tres de sus cuatro hijos, también son escritores y guionistas.

Ya en California, comenzó a escribir relatos de fantasía, terror y ciencia ficción, publicados desde 1950 por la revista Magazine of Fantasy and Science Fiction. Su primer cuento publicado Nacido de hombre y mujer lo hizo inmediatamente famoso. En 1954 apareció su ya clásica novela Soy leyenda, una original historia en la que el mundo sufre una pandemia de vampirismo y un solo hombre debe enfrentarse a ella.

En 1957 adaptó para el cine su novela El hombre menguante, de lo que resultó una película de culto, ‘El increíble hombre menguante’. Matheson trabajó como guionista en la extraordinaria serie televisiva The Twilight Zone. También escribió guiones para el cine. Un guión suyo llamado Duel sirviese para que el joven Steven Spielberg rodara su descomunal primer largometraje.

Como escritor fue galardonado en numerosas ocasiones. Entre los premios que obtuvo se hallan el World Fantasy (1976, 1978, 1984, 1990), el Stoker (1990, 1991), el International Horror Guild Award (2000), el Retro Hugo (2001), el Lotus (1990), el Readercon (1990) y el British Fantasy (1996)

Matheson falleció el 23 de junio del 2013.


Presentació dels Clubs de Lectura 2016-17

El dijous, 13 d’octubre es va celebrar l’acte de presentació dels Clubs de Lectura de les biblioteques de Sabadell. Aquest curs 2016-17 s’amplien les ofertes i la varietat de temes (i d’idiomes…).

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Com d’altres anys, els moderadors hem tingut ocasió de parlar sobre les intencions i plans dels grups on participem. El text que vaig llegir es el que segueix:

“La ciència ficció no només ens parla sobre la tecnologia, els robots i les armes làser. Es literatura que tracta de les idees. Tracta d’explorar noves formes de pensar sobre el nostre passat i el nostre futur.

Permeteu-me comentar-vos unes quantes raons per llegir ciència-ficció:

  1. Els alienígenes: o millor dit, el potencial per a uns altres éssers. Una gran pregunta de la humanitat és si estem o no sols a l’univers. És força narcisista des de la Terra creure que som l’únic planeta que pot suportar la vida. Cada llum que veiem quan mirem cap al cel a la nit és un sol que podria tenir nombrosos planetes. Milions i milions d’estrelles, milers de milions de planetes; Com és que som els únics? La nostra tecnologia no ha avançat prou per respondre a aquesta pregunta. Només hem vist una fracció de l’univers, i podrien passar generacions abans que puguem tenir una millor idea del vast cosmos on estem. Hem imaginat planetes i éssers que ens exciten i ens mantenen encuriosits. Generen interès que inspira als futurs científics, astròlegs, físics, exploradors, aventurers, enginyers, astronautes, escriptors …
  2. Preparació: I si el món és destruït? Què passa si un súpervirus mata tota l’herba? Què passa si una pluja de meteors cega el noranta per cent de la humanitat? I si fem contacte? Aquests escenaris hipotètics són alguna cosa més que emocions. Ens permeten una major exploració de la condició humana. Què és el que ens fa humans? És la nostra suposada civilitat? És la nostra capacitat de comunicar i connectar? Com serien les nostres societats si el nostre món canvies dràsticament? Hauríem de mantenir els mateixos valors? Seguiriem amb les nostres normes socials tradicionals o ens tornariem a un estil de vida de gos-menja-gos? Els escriptors poden oferir-nos les preguntes que ens ajuden a mirar la humanitat, i a nosaltres mateixos, sota una nova llum. La pregunta clau sempre és : què passaria si …?
  3. Avatars: Potser no podem ser capaços d’experimentar els escenaris dels diferents universos nous, tot seguint els protagonistes que els habiten. El que té la ciència ficció de convincent, és el fet que està escrita en prosa, amb personatges, drames i conflictes. Se’ns presenta un personatge central, i seguim les seves aventures. Això afegeix un element personal a la fantasia. S’incrementa el realisme, perque ara tenim una connexió. La futurista idea de l’autor és ara una història. Els personatges s’estimen, ploren, i fan mal. Llegim sobre els protagonistes en situacions hipotètiques; s’ens fa més fàcil d’imaginar les nostres pròpies reaccions, com si la ficció fos a ocórrer en la nostra realitat.
  4. Viure per sempre: Hem d’afrontar-lo algun dia, no viurem per sempre. L’elixir de la vida no s’ha inventat. Com a molt les nostres vides poden extendre’s al llarg d’un segle. No viurem per veure els propers mil anys. No sabrem la forma en que les nostres ciutats o països canviaran, créixeran o es degeneraran. Mars One està treballant dur per aconseguir els primers éssers humans de forma segura al planeta vermell, hi aniran però no podran tornar. Quan llegim ciència ficció hi ha un potencial per mirar cap endavant i veure el que el nostre planeta i les civilitzacions podrien ser en el futur. Margaret Atwood i Arthur C. Clarke són dos autors que es destaquen en l’extrapolació: comprendre el nostre present i estimar un potencial futur o futurs. Aquestes històries poden ser vistes tant com advertències, com anticipació.
  5. L’exploració del canvi: El canvi ens remet a una sensació de por. Pot ser emocionant, com la promesa de noves possibilitats, o pot ser interpretat com a noves vies d’un potencial desastre. No sabem que passarà, i la ciència ficció pot ajudar a preparar-nos per una àmplia varietat de possibles futurs. Novel·les que utilitzen l’extrapolació ens poden enviar en un viatge cap a un futur proper o llunyà. Universos alternatius o paral·lels permeten fer una ullada a com la vida podria ser si nosaltres, com a raça, vam escollir seguir un camí o un altre. Potser també ens pot ajudar a fer front als canvis que es produiran a les nostres pròpies vides.

La ciència ficció pot col·locar la humanitat en situacions on no s’ha trobat, provar la nostra identitat i naturalesa interna enfront de condicions noves i extremes.

Al Club de Lectura de Ciència Ficció, aquest curs hem posat en marxa un nou grup, on encara tenim places lliures. Llegirem clàssics com “El juego de Ender”, “Crónicas marcianas”, “Snow Crash” i “Pórtico”. A l’altre grup, en el seu setè any explorarem el tema de la supervivència, amb títols com “Soy leyenda”, “Oryx y Crake”, “El último hombre” i “El marciano”.

Recordeu: els que obliden el passat estan condemnats a repetir-lo. I els que no llegeixen ciència ficció estan condemnats a que el futur els agafi desprevinguts.

Moltes gràcies.”


Sesión del Club (Grupo B): Snow Crash

“Su uniforme, negro como el carbono activado, absorbe la mismísima luz del aire. Las balas rebotan en el tejido de aracnofíbra como un gorrión al chocar con una puerta, pero el exceso de sudoración lo atraviesa como brisa que soplase sobre una selva recién bombardeada con napalm.”

snow crash-portadaLa codificación de la información es uno de los temas favoritos del autor que acabaría fructificando en “Criptonomicón”. Pero además Neal Stephenson, al contrario que William Gibson, es un informático experto, y se nota. Su Metaverso, por muy desquiciado que sea, es coherente con las reglas básicas de la programación. Como apunte adicional, fue esta novela la que popularizó el término “avatar”. Tras el éxito de esta novela, Stephenson se convirtió en el gurú tecnológico favorito de la revista Wired y en nombre obligado a la hora de hablar de las consecuencias sociales proyectadas y originadas en la lta tecnología.

Situado en un futuro próximo el mundo se ha convertido en un lugar muy diferente, se ha convertido en “los  mundos”. Ahí está el mundo real, donde Estados Unidos se divide en muchos barclaves  -los enclaves suburbanos, casi todos absolutamente idénticos -y el gobierno federal es sólo un pequeño (y aún ineficiente) estado-nación, entre muchos otros.

Luego está el Metaverso, Internet como podría percibirse en el  futuro, un mundo al que se puede acceder a través de cualquier ordenador, en el que uno puede moverse como un avatar, con la apariencia que se desee (dentro de ciertos límites tales como que un avatar no puede ser más alto de  lo que uno realmente es, para evitar que el Metaverso se llene de gigantes). Los metaversos son entornos donde los humanos interactúan social y económicamente como iconos a través de un soporte lógico en un ciberespacio que actúa como una metáfora del mundo real, pero sin las limitaciones físicas.

Los personajes principales siguen una tendencia novedosa. Stephenson llama a uno de ellos Hiro Protagonist, reconociendo que es un nombre falso, no su nombre real. Son audaces y un punto desagradables para una obra de ficción. Este  repartidor  de  pizzas, joven, hacker y mestizo, Hiro, fue  uno de los primeros habitantes del Metaverso. Él escribió una parte del código en su etapa de desarrollo inicial, lo que significa que conoce muchos de los trucos del lugar. En  especial  los  del  Sol  Negro, una de las primeras estructuras en la arteria principal del Metaverso: la Calle.

El otro personaje principal es una Korreo skater de quince años,  T.A. A menudo, equivocadamente llamada Tía,  en el original se llama Y.T. (yours truly) que en su pronunciación inglesa puede entenderse como Whitey (blanquita). Pasa sus días navegando por las calles, arponeando vehículos que la remolquen en su skate hasta realizar las entregas. Con su uniforme cubierto por múltiples  códigos de barras, visados de acceso a los estados independientes, que pueden ser escaneados sobre la marcha, mientras se desliza a través de las fronteras de estos nuevos Estados des-Unidos.

Otros personajes pueblan la trama, y sus territorios:  el Gran Hong Kong de Mr. Lee, la Cosa Nostra  Pizza del Tío Enzo, una Nueva  Sudáfrica, Cuervo con una bomba termonuclear a cuestas, L Bob Rife  predicador/hombre de negocios (trasunto de L. Ron Hubbard, líder de la cienciología), Fido un perro con habilidades extraordinarias …

Hiro, hacker y espadachín extraordinario, también gana dinero extra vendiendo Intel -la inteligencia/datos/información de cualquier tipo- a la nueva versión de la CIA. Hiro  pronto  tropieza  con  un  problema  que  amenaza el otro mundo, el Metaverso. Alguien le ofrece una HyperCard – contenedor de información que puede transferirse a su ordenador- en realidad es Snow Crash, lo último en drogas, una intel/virus del tipo más peligroso.

La explicación de Stephenson para el virus  -qué es, cómo se preparó, qué  peligros supone- es ingeniosa, pero donde se demuestra su anticipación es en el Metaverso, que maneja muy bien en todas sus facetas. Todas las escenas son un éxito. El otro aspecto de la novela que es excepcional es como describe en qué se ha convertido el mundo: los restos desorganizados de América. No todo es completamente convincente, pero el equilibrio entre la narración humorística y la crítica social está muy conseguido.

La importancia de Snow Crash va más allá de sus repercusiones literarias en el género de la ciencia-ficción y se extrapolan a la evolución de la Internet misma. La obra de Stephenson fue la primera en hablar de avatar como sinónimo de personalidad virtual. Y su visión de la red como un Metaverso, con la forma de una inmensa calle, se considera la base y la inspiración de Second Life (Junio-2003), la más exitosa de todas las comunidades online. Pero no se limita a especular en este campo, sino que derriba cuanta barrera se pone por delante y se atreve a juguetear con la idea del código base del intelecto humano: una especie de código máquina neurolingüístico.

A inicios del siglo XXI se decía que 9 de cada 10 programadores del mundo trabajaban con un ejemplar de Snow Crash sobre el escritorio. No sólo eso: se sabe que para trabajar en Apple uno de los requisitos es leer Snow Crash, libro del cual la empresa de Steve Jobs hace exámenes a sus candidatos.

Neal Stephenson (1959-)

Nacido el 31 de octubre de 1959 en Fort Meade, Maryland, Stephenson proviene de una familia de ingenieros y científicos, su padre es profesor de Ingeniería Eléctrica, cuyo padre fue también profesor (de Física), y su madre trabajaba en un laboratorio de bioquímica, mientras que su padre era un profesor de esta ciencia.

Neal Stephenson

La familia Stephenson se trasladó a Champaign-Urbana, Illinois, en 1960 y luego en 1966 a Ames, Iowa, donde se graduó en el Instituto de Ames en 1977.

Stephenson prosiguió sus estudios en la Universidad de Boston. Primero realizó estudios de Física , cambiando luego a la Geografía después de descubrir que le permitiría pasar más tiempo en la computadora central de la universidad. Se graduó en 1981 con una licenciatura en Geografía y un diploma de Física.

Desde 1984, Stephenson ha vivido sobre todo en el Pacífico Noroeste y actualmente vive en Seattle con su familia.

Sitio oficial de Neal Stephenson


Sesión del Club (Grupo A): Oryx y Crake

“El enamoramiento era el resultado de una alteración química y, por tanto, algo real, pero según él se trataba de un estado engañoso inducido hormonalmente. Además, era humillante, porque te ponía en desventaja, concedía demasiado poder al objeto amoroso. En cuanto al sexo en sí mismo, no constituía un reto ni una novedad, y en general representaba una solución sumamente imperfecta para el problema de la transferencia genética intergeneracional.”

Oryx y Crake-portadaLa  novela plantea en un tono más satírico que trágico una sociedad superada por su propia tecnología, que avanza mucho más rápidamente que su código moral. Nos presenta a un achacoso ser humano llamado Hombre de las Nieves que despierta en un precario refugio, entre las ramas de un árbol, recapitulando sobre sus escasas posesiones. Vestido con una sábana, subsiste con lo poco que puede recolectar de las ruinas que le rodean y del pescado semanal que le entregan sus nuevos adoradores. Él es, aparentemente, el último ejemplar de la raza humana, elegido para sobrevivir a una catástrofe que ha dejado el mundo abandonado para una nueva raza: los crakers.

A través de un buen número de flashbacks conoceremos la historia de Jimmy ―que pasa de ser un marginal niño grande en un mundo de privilegios tecnológicos a ser una especie de Robinson Crusoe―, de su implicación en el desastre, de su relación con el superdotado Crake y la adorable Oryx, y de cómo y por qué ha llegado a estar a cargo de una nueva humanidad, creada genéticamente para reemplazarnos. El efecto distópico en la novela es, simultáneamente, más y menos aterrador, puesto que el pasado, en “Oryx y Crake”, es algo por lo que ya nadie parece preocuparse.

En un tiempo relativamente cercano las grandes firmas de investigación han ido creando zonas residenciales―los Complejos― donde reunir a su personal y sus familias dotándoles de todo lo necesario, aislados de una sociedad que cada vez se ha vuelto más peligrosa y violenta. Así, las urbanizaciones ―auténticas ciudades-estado― con todo lo necesario para la vida, desde centros escolares a comerciales, han crecido en torno a los edificios de las empresas, cercados por altos muros fuertemente custodiados que los protegen y separan del exterior, donde viven las masas, cuya degradación social y ambiental es tan grave que ha hecho de las ciudades lugares plagados de enfermedades y violencia.

Durante la infancia  de  Jimmy, sus  padres se refugian en una urbanización amurallada, él es un brillante especialista genético y ella una insatisfecha mujer que se rebela contra el sistema establecido y contra el futuro al que parece abocar a la humanidad. Esta urbanización es una de las muchas  parodias de la novela, ya que intenta recrear el acomodado estilo de vida de principios del siglo XXI, y es criticada por la madre de Jimmy como “un parque  temático”.  Sin  embargo, para la mayoría de sus coetáneos, tales recreaciones no son más que una señal de calidad de vida.

La época en la que crece Jimmy es una era de manipulación genética a todos los niveles. En la novela abundan las modificaciones genéticas de plantas, animales y personas, pero no son los únicos cambios que Atwood introduce basándose en nuestra realidad. Así pues, las recreaciones a lo parque temático de las áreas residenciales amuralladas del futuro ya podemos encontrarlas en mayor o menor medida en las afueras de las grandes capitales, tanto del primer mundo como de países en vías de desarrollo.

En el Complejo conocerá a la gran mente de su generación, Glenn / Crake, con quien mantiene una estrecha relación, y que irá entrando y saliendo de su vida conforme crecen. Para cuando llega a la universidad, su mejor amigo se dedica a experimentar no sólo con plantas y animales sino con seres humanos, hasta llegar al punto en que considera que el homo sapiens es un producto demasiado defectuoso como para sobrevivir.  Jimmy participa finalmente en el proyecto estrella de Crake, el Paraíso, donde encuentra a Oryx, a pesar de que ya la conocía -en imagen- desde mucho antes.

El proyecto de Crake con la participación de Oryx, de alguna manera desembocará en el estado actual en que se encuentra Hombre de las Nieves.

Margaret Atwood (1939-)

Margaret Atwood

Margaret Eleanor Atwood nace en el seno de una familia de clase media, siendo la segunda de los tres hijos de Carl Edmund Atwood, zoólogo, y Margaret Dorothy William, nutricionista.

Debido al trabajo del padre, su infancia transcurrió en los bosques del norte de Quebec, Ottawa, Ontario y Toronto, no asistiendo a la escuela a tiempo completo los primeros años. Finalizada su educación inicial, en 1957 ingresó en la Universidad Victoria de Toronto, graduándose en 1961 como licenciada en filología inglesa, con estudios también de francés y filosofía.

Cursó luego estudios de posgrado en la Universidad de Harvard (Estados Unidos) e impartió clases como profesora en la Universidad de Columbia Británica (1965, Canadá), la Universidad Concordia (1967-1968, Canadá), Universidad de Alberta (1969-1970, Canadá), Universidad de York (1971-1972, Canadá) y en la Universidad de Alabama (1985, Estados Unidos).

En 1968 Margaret Atwood se casó con Jim Polk, matrimonio que se disolvería en 1973 y tiempo después contrajo matrimonio nuevamente con el novelista Graeme Gibson, teniendo una hija en 1976.

Es miembro honorario de la Academia Americana de las Artes y las Ciencias, miembro de la Royal Society de Canadá y Doctora Honoris Causa en más de 15 universidades de todo el mundo. De todos los galardones recibidos, se destacan el “Governor General’s Award” (1985), el “Premio Arthur Clarke” (1987) y el “Príncipe de Asturias de las Letras” (2008).

Web oficial de Margaret Atwood


Sesión del Club (Grupo B): El juego de Ender

 

“Los seres humanos son libres, excepto cuando la humanidad los necesita. A lo mejor la humanidad te necesita. Para hacer algo. Creo que la humanidad me necesita a mí para averiguar para qué sirves. Los dos podemos hacer cosas despreciables, Ender; pero si la humanidad sobrevive, habremos sido buenos instrumentos.”

 


Sessió del Club-Llibre de l’estiu: Criptonomicon

“Y no me cuentes ninguna tontería sentimental sobre creatividad. Yo creo que una máquina universal de Turing podría mostrar comportamientos que interpretaríamos como creativos.”

Según Stephenson, el título es una analogía del Necronomicon, un libro mencionado en las historias del escritor de terror Howard Phillips Lovecraft: “Quería darle el título que podría haberle puesto a su obra un académico del siglo XVII”. Se publicó en 1999, cuando temas como el cifrado de datos estaban en auge y la informática en general comenzaba a ser una verdadera revolución. La magia de Internet se cita frecuentemente pero sin darle el alcance y ubicuidad que tiene hoy en día.

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Neal Stephenson ha creado dos hilos paralelos, uno discurre por la Segunda Guerra Mundial del desciframiento de códigos secretos y los extremos necesarios para mantenerlos a salvo; el otro hilo es un cuento moderno de alta tecnología con una intriga corporativa. Las dos tramas están estrechamente enlazadas, ya que muchos de los jugadores modernos son hijos y nietos de los actores en la Segunda Guerra Mundial y se encuentran obligados a desvelar los misterios que fueron enterrados hace 50 años.

En 1942, el extraordinario criptoanalista Lawrence Pritchard Waterhouse es arrancado de las ruinas de Pearl Harbor y enviado a Bletchley Park, Inglaterra, centro de operaciones aliadas para romper el código Enigma. El problema se evidencia después de haber roto los más secretos códigos alemanes y japoneses, ¿cómo podrán los aliados utilizar la información obtenida sin revelar con sus acciones que los códigos se han roto? Aquí entra en acción el marine estadounidense Bobby Shaftoe, especialista en operaciones de limpieza, ajustes estadísticos y otras tareas sucias.

En el tiempo presente, Randy, el nieto de Waterhouse, un genio del cifrado en ordenadores, intenta establecer un refugio de datos en el sudeste asiático, un seguro frente a los rivales corporativos, los gobiernos curiosos e inquisitivos y los servicios de inteligencia. Randy se unirá a la impresionante nieta de Shaftoe, Amy, mientras reflexiona sobre los misteriosos e-mails de root@eruditorum.org, que ha desarrollado un algoritmo de codificación extraño pero efectivo.

Durante la Segunda Guerra Mundial, Waterhouse y Shaftoe investigan un submarino averiado, descubriendo un cargamento de lingotes de oro chinos, y las hojas de un nuevo código, indescifrable, cuyo nombre en clave es Aretusa. Este material termina en manos de Randy, que es acosado por enemigos como su patrocinador, el Dentista. Por eso acaba en una cárcel filipina acusado de contrabando de drogas, junto con el antiguo socio de Shaftoe, Enoch Root (root@eruditorum.org!). Cuando sus carceleros le devuelven su ordenador portátil, sabe que alguien le vigila y escucha. Así que utiliza sus habilidades informáticas para confundir a los intrusos, decodifica Aretusa, y encuentra la ubicación de un gran tesoro de oro saqueado en Asia por los japoneses.

Stephenson nos presenta vidas heroicas y a la vez dignas de compasión: el fugaz viaje,  de una efímera onda estacionaria de la conciencia a través de un medio regido por las despiadadas matemáticas y la física intratable. Unifica la experiencia de los mundos material y electrónico al mostrar que sólo podemos conocer cualquiera de ellos como información, que sin embargo, percibimos con nuestros sentidos. Y, por último, nos muestra que la única cosa que importa es lo que hacemos en esos mundos.

Stephenson también puede ser considerado como un historiador natural de la ecología de la información. En la edición de diciembre de 1996, de Wired, publicó un monumental artículo de 40.000 palabras, nominalmente sobre el enlace de fibra óptica alrededor del globo (FLAG). El artículo es casi el equivalente tecno-informático del viaje de Darwin con el Beagle.

El tema central del libro es la transmisión de la información y el descubrimiento de los patrones ocultos dentro del caos aparente. Una frase recurrente en el libro es “Alguien está intentando enviarte un mensaje, Randy’ en referencia a las diversas tribulaciones de Randy que le permiten aprender algo con el fin de seguir adelante. Y trata mucho de encriptación de información en situación de guerra, así como de desinformación. Es un fascinante experimento mental acerca de la guerra de meta-información que podría haber tenido lugar durante la Segunda guerra Mundial entre Gran Bretaña y Alemania

En el libro se trata también del dinero, pero no sólo del dinero (moneda) digital, se trata de teoría de la información, y de cuán importante es el control  de la información. La moneda digital no es más que un tipo de información. Otra categoría de información que aparece en la historia son los planes de negocio. Son tanto fachadas públicas vacías y engañosas como verdadera información privilegiada que proporciona beneficios enormes a quien la conoce.

Una metáfora que viene a la mente es la de un disco duro de ordenador grande, bien utilizado, y valioso. Los archivos se fragmentan al máximo, hay un puñado de sectores defectuosos, y todo ello embutido para ocupar su capacidad. Con cada nuevo capítulo, algunos bastante cortos, el libro salta del pasado a la actualidad (siempre en tiempo presente, a menos que sea un flashback), y con frecuencia deja a nuestra imaginación o a una exposición posterior, hasta cientos de páginas más adelante, para explicar cómo algunos personajes llegaron a donde están desde donde estaban la última vez que los vimos.

He escrito cada palabra de la novela con pluma estilográfica en papel. Parte de la teoría era que me haría menos prolijo, pero en realidad no ha funcionado. Creo que ha mejorado la calidad del trabajo real algo, simplemente porque en realidad es más fácil editar algo sobre el papel que en la pantalla. Así que en general cada página del manuscrito original se ha repasado más de 2 ó 3 veces antes de entrar en el ordenador y luego, cuando lo tecleo, es otro paso más en el que puedo hacer cambios si quiero.

Neal Stephenson, entrevistado sobre cómo escribió el libro

El estilo de Stephenson no atrae a todo el mundo, ya que es susceptible de irse por la tangente de la historia que en apariencia, no aportan a la narrativa principal. Pero estas tangentes son un método de refuerzo oblicuo de los temas principales de la historia a través de la metáfora.

Neal Stephenson (1959-)

Neal Stephenson

Nacido el 31 de octubre de 1959 en Fort Meade, Maryland, Stephenson proviene de una familia de ingenieros y científicos, su padre es profesor de Ingeniería Eléctrica, cuyo padre fue también profesor (de Física), y su madre trabajaba en un laboratorio de bioquímica, mientras que su padre era un profesor de esta ciencia.

La familia Stephenson se trasladó a Champaign-Urbana, Illinois, en 1960 y luego en 1966 a Ames, Iowa, donde se graduó en el Instituto de Ames en 1977.

Stephenson prosiguió sus estudios en la Universidad de Boston. Primero realizó estudios de Física , cambiando luego a la Geografía después de descubrir que le permitiría pasar más tiempo en la computadora central de la universidad. Se graduó en 1981 con una licenciatura en Geografía y un diploma de Física.

Desde 1984, Stephenson ha vivido sobre todo en el Pacífico Noroeste y actualmente vive en Seattle con su familia.

Sitio oficial de Neal Stephenson