Sesión del Club: El ladrón cuántico

“Cuando ya había empezado a traducir y seguía documentándome sobre distintos aspectos de la novela, me tropecé con varias reseñas y artículos que coincidían en señalar que esta había encontrado agente y se había terminado publicando gracias a la potencia de su primera frase «As always, before the warmind and I shoot each other, I try to make small talk». Quien así habla es Jean le Flambeur, el ladrón cuántico que da título al libro […] Mi traducción, por tanto, quedaba así: «Como siempre, antes de que la mente bélica y yo empecemos a acribillarnos a tiros, intento entablar una conversación distendida.» Ahora, sin embargo, me entraba la duda. ¿Era esa una primera frase capaz de vender toda una novela por sí sola? […] cuando la consulta de otras fuentes vino a corroborar que toda esa historia de que Rajaniemi había conseguido colocar su ópera prima merced al primer párrafo de la misma tenía más de leyenda urbana que otra cosa, reconozco que suspiré aliviado. Me quedaban muchas más frases de las que ocuparme, varias de ellas, en mi opinión, bastante más peliagudas que esas primeras palabras de arranque.”

Manuel de los Reyes García Campos (traductor de El ladrón cuántico)

Hay profesores que son simplemente demasiado brillantes, tan avanzados en su campo que carecen de la capacidad de comunicar conceptos básicos de manera accesible a una audiencia no especializada. En su primera novela el físico finlandés Hannu Rajaniemi no es un comunicador tan inepto.

Pero El ladrón cuántico no hace concesiones al lector, que enseguida advierte que un glosario de términos , un capricho en la mayoría de obras de ciencia ficción, aquí se convierte en una necesidad.

Rajaniemi tiene una imaginación explosiva y cuando el libro en sí te falla, la Wikipedia viene al rescate.

En los momentos más claros del texto, es fácil ver la brillantez inventiva que ha llevado a muchos críticos a aclamar la novela. Pero su prosa privilegia el estilo hipercinético sobre la claridad.

El ladrón cuántico es esencialmente una aventura pulp a la antigua, que se inspira en igual medida en las historias de detectives retro y en los cómics de superhéroes, modificados por la dirección artística posthumana más lujosa. Rajaniemi lleva sus muchas influencias escondidas en la manga, y derramándose sobre sus solapas. Los lectores expertos reconocerán fragmentos que podrían ser de Bester, Philip K. Dick, Sterling, M. John Harrison, con un poco de J. G. Ballard, en el tumulto narrativo. Rajaniemi utiliza términos del finlandés, del hebreo, del japonés y del ruso, de la ciencia, de la literatura e incluso de los videojuegos, con reminiscencias cultas al estilo de Umberto Eco. Es un viaje salvaje en el que sus ideas simplemente brotan como si surgieran de una cornucopia superconductora.

El asombroso debut del autor finlandés, residente en Escocia, es una novela de ciencia ficción hard, una especie de conspiración paranoica.

Sin embargo los personajes no inspiran ninguna proximidad emocional, y el esfuerzo que la mayoría de los lectores dedica a la comprensión abruma cualquier experiencia de conceptos básicos de narración como el suspense. A partir de un punto los acontecimientos empiezan a correr a tal ritmo que dejan al lector un poco distante y desconectado, manteniendo el equilibrio entre la admiración por la formidable destreza creativa de Rajaniemi y la decepción por no poder conectar con el posible resultado final que quizás hubiera deseado.

Jean le Flambeur, está inspirado en antihéroes franceses de ficción tan notables como Arsène Lupin y Bob le Flambeur. Sabemos de él que es un ladrón y que cumple una sentencia indeterminada en la surrealista Prisión de los Dilemas, gobernada por inteligencias artificiales, o Arcontes, a instancias del colectivo llamado Sobornost. La noción de rehabilitación de los Arcontes es obligar a los prisioneros, encarcelados en celdas transparentes que se repiten infinitamente, a jugar juegos mentales asesinos. Jean está obligado a recrear perpetuamente la famosa paradoja de la teoría de juegos contra un sinfín de copias de sí mismo.

Mieli le libera de este cautiverio, es una temperamental agente de la Sobornost, el colectivo de mentes transferidas. El ladrón tiene pocas opciones, aceptar o quedarse y recibir un disparo en la cabeza una y otra vez. Mieli es originaria de Oort, tiene alas en la espalda y un reactor de fusión en el muslo, lo que definitivamente la hace un personaje de alto rendimiento en el libro. Pese a todo, en una escena en la que Jean la lleva a un club nocturno donde puede cantar, nos ofrece uno de los raros momentos de calidez humana de la historia.

A bordo de la nave consciente de Mieli, la Perhonen (“mariposa” en finlandés), Jean descubre que su libertad tiene un precio. Debe ayudarla a robar algo para su empleador, la entidad Sobornost llamada Pellegrini. Algo que está en una ciudad móvil marciana llamada Oubliette. Qué es exactamente lo que buscan permanece envuelto en la oscuridad, tal vez para ser revelado en una secuela, aunque entendemos que responde a alguna obsesión de la Sobornost: la Gran Tarea Común.

Pero antes, Jean debe recuperar varios recuerdos (olvidados) de su propia vida pasada que permanecen almacenados en la Oubliette. Tiene sus propios motivos ocultos para cooperar, necesita recuperarlos para alcanzar sus propias metas vengativas.

La Sobornost ve toda su existencia como la encarnación del Orden, imponiéndose en el universo caótico para eliminar la muerte y la incertidumbre. La Guerra de los Protocolos contra los Zoku fue motivada por esta ideología, ya que los Zoku basan su tecnología en los estados cuánticos impredecibles de importar y rechazan el concepto de identidad permanente. Los Zoku generalmente se consideran los “buenos” en comparación con la Sobornost, ya que respetan la elección individual y la libertad, pero te violarán mentalmente si te pones del lado equivocado o tienes algo que realmente quieren. En el último caso, simplemente se disculpan por ello. En el primero, se vuelven creativos.

La búsqueda de Jean le Flambeur le enfrentará a Isidore Beautrelet, otro personaje cuyo nombre es tomado de una historia de Arsène Lupin. Isidore es a la vez estudiante de arquitectura y un detective famoso. Mantiene una relación con Pixil, miembro de un clan Zoku. Una escena al principio de la historia, con Isidore investigando el asesinato de un chocolatero, es completamente envolvente y sirve para establecer la cultura fascinante de la Oubliette.

Una ciudad marciana que deambula por el desolado paisaje, terraformando a medida que avanza, donde el tiempo en sí mismo es valor y moneda, y donde los ciudadanos deben ganarse el derecho a vivir en un cuerpo adecuado sirviendo como un Aletargado, donde los gógoles (una referencia inspirada en las “almas muertas” de Nikolai Gogol) son personalidades instaladas en espeluznantes homúnculos diseñados para realizar las tareas domésticas que mantienen la ciudad en funcionamiento. Pero la piratería de gógoles, el último modelo de robo de identidad, es un problema suficiente para que un grupo de justicieros, los Tzaddikim, algo así como los Watchmen (!!), se haya constituido para proteger a los ciudadanos.

La memoria, y por lo tanto la realidad, se mantiene colectivamente, mientras que la privacidad es un fetiche preservado por un cifrado irrompible. La exomemoria pública sirve a toda la ciudad, documenta todos los aspectos de su historia y está disponible para todos, mientras que los ciudadanos individuales pueden controlar su propia privacidad por medio del gevulot, una especie de cortafuegos personal.

Durante su búsqueda, Jean descubre que la ciudad está al borde de una guerra civil, como resultado de los esfuerzos de los Tzaddikim para oponerse a las criptarcas. Nadie está seguro de quiénes son, pero los Tzaddikim parecen estar seguros de que los criptarcas están haciendo algo para dañar a la Oubliette y controlar las mentes de sus ciudadanos. E incluso podría implicar la corrupción de la exomemoria de la ciudad. Pero descubren que hay autoridades superiores ocultas y que están tirando de los hilos de todos, incluso de los, supuestos, tiradores de hilos.

La trama apenas se insinúa entre las complejas invenciones y extrapolaciones, el telón de fondo ricamente texturizado y los personajes que se mueven en una narrativa repleta de referencias científicas, literarias y culturales. Todo es muy intrincado y nos sitúa en un futuro asombrosamente impresionante en su construcción.

Leer esta novela puede ser más una tarea que un placer, ya que a medida que la trama avanza, se vuelve más densa en cada capítulo, con identidades secretas por todas partes, con personajes aparentemente capaces de hacer magia con cualquier tecnología que necesiten aparecida de la nada, cada vez que la historia requiera que la tengan y la utilicen.

Hannu Rajaniemi (09 marzo 1978 – Ylivieska, Finlandia)

Escritor finés, Hannu Rajaniemi es conocido por sus libros y relatos de ciencia ficción y fantasía, escritos tanto en inglés como en finés.

Doctor en Matemáticas, Rajaniemi estudió en Cambridge y Edimburgo, donde trabaja actualmente como director de la empresa de investigación ThinkTank Maths.

Antes de comenzar su candidatura al doctorado, completó su servicio militar como científico investigador para las Fuerzas de Defensa de Finlandia. Mientras cursaba su doctorado en Edimburgo, Rajaniemi se unió al Writers ‘Bloc, un grupo de escritores de Edimburgo que organiza presentaciones de palabras poco comunes y cuenta con Charles Stross entre sus miembros.

Multilingüe desde temprana edad, escribe su ciencia ficción en inglés.

Su primer cuento publicado fue Shibuya no Love en 2003 y su cuento Deus Ex Homine en 2005, publicado en Nueva Escocia, una antología de ciencia ficción y fantasía escocesas, que llamó la atención de su agente literario actual, John Jarrold.

En octubre de 2008 Jarrold le aseguró un contrato de tres libros con Gollancz, sobre la base de sólo veinticuatro páginas a doble espacio. Su primera novela, The Quantum Thief, fue publicada en septiembre de 2010 por Gollancz en Gran Bretaña y en mayo de 2011 por Tor Books en los Estados Unidos. Alamut la publica en castellano, El ladrón cuántico, en 2013. . Una secuela, The Fractal Prince, fue publicada en septiembre de 2012 por Gollancz en Gran Bretaña, y en octubre de 2012 por Tor en los EE. UU. El tercer libro de la serie se llama The Causal Angel, y fue publicado en julio de 2014 por Gollancz en el Reino Unido y por Tor en los EE. UU.

A lo largo de su carrera ha ganado premios como el Tähtivaeltaja o el Locus de 2011 a Mejor Primera Novela.

Rajaniemi ha declarado que las obras literarias de Julio Verne inspiraron originalmente tanto su carrera científica como su escritura de ciencia ficción. Otras influencias incluyen a Maurice Leblanc, Arthur Conan Doyle y el bloguero de arquitectura Geoff Manaugh. También cofundó Helix Nanotechnologies.


Sesión del Club: Nova

“La ciencia ficción no solo implica pensar en el mundo que existe. También implica pensar en cómo podría ser ese mundo, un ejercicio particularmente importante para aquellos que están oprimidos, porque si van a cambiar el mundo en el que vivimos, ellos, y todos nosotros, tenemos que poder pensar en un mundo. que funcione de manera diferente.”

Samuel R. Delany

En la escena inicial de la novela, un personaje explica cómo sufrió una sobredosis de información sensorial mientras estaba conectado a la computadora de una nave espacial, percibiendo una nova a corta distancia. Es Dan, que tiene los sentidos quemados, así que ahora ve, oye, huele y toca todo a través del brillo de esa sobrecarga de entrada, que dejó sus sentidos permanentemente desactivados.

El tema de Nova es el estímulo sensorial. En Nova, Delany imagina formas intrigantes de estimulación sensual: drogas, música y arte futuristas, sensaciones de cyborg electrónicos a través de la conexión a computadoras y la siringa sensoria. Al principio de la novela, se hace referencia a la siringa como un hacha, lo que invita a la noción de más de un uso: ciertamente como un instrumento musical innovador y futurista, pero también, potencialmente, como un arma.

Ratón, tiene una siringa, una alusión a la pipa de Pan y posiblemente a una jeringa, un instrumento que crea música, aromas e imágenes. Las canciones de la siringa recorren esa historia. 

Delany logra hacer de este un futuro totalmente realizado y caleidoscópico. Un universo complejo, con capas brillantes, dividido en tres grupos políticos, con modas y formas de arte, museos y trabajos (desde la fabricación hasta el control de naves espaciales) que realizan personas conectadas a computadoras. Hay extraterrestres perdidos y nuevos elementos y niveles de sofisticación, venganza, superstición y deseo. Todo se superpone mientras sigue moviéndose. Aunque parece fractalmente complejo como las sociedades humanas reales, es comprensible.

Nova es una novela corta, pero está llena de sutil profundidad, tiene capas de referencias mitológicas, especialmente la búsqueda del Grial.

La escritura de Delany es a menudo poética y nunca más que aquí, donde cada metáfora está al servicio del conjunto. Delany hace un trabajo admirable al ensamblar su universo con medidas juiciosas de información sobre la economía, las artes, la moda, la política y el mosaico en constante cambio de la sociedad humana. Este es un universo con gente rica y gente pobre y gente de clase media. Por lo general, no se escriben búsquedas del Grial desarrolladas con una economía racional que tenga sentido, pero aquí la tenemos. También hay una teoría del trabajo, junto con teorías sobre el arte, la venganza y el amor, así como una moda cambiante en música y ropa, lo cual es notable. Hay un estilo de música que acaba de llegar, que es vanguardista, y que diez años después es nostalgia. Esto es lo que realmente sucede, pero es raro verlo en la ciencia ficción, donde tan a menudo hay cosas que definen un planeta y continúan definiéndolo por muchos siglos que pasen.

Los personajes de la novela tienen una educación variada, lo que permite una visión integral de esta sociedad futura. Los individuos son nodos en la red galáctica de la humanidad: sus mitos e historias son como la urdimbre y el tejido que conecta los nodos ondulantes de una red en el océano. Comenzamos a ver a Lorq Von Ray como el Holandés Errante, y luego volvemos a lo largo de su vida y cómo ha crecido hasta el punto en que lo vemos por primera vez. Es un retrato de un hombre y una sociedad. El punto de vista de los personajes nos lo dan Lorq Von Ray que es un hombre rico de las Pléyades, rival económico y político de los mundos terrestres; Katin que es un hombre educado de clase media, criado en la luna de la Tierra; y Ratón, que toca la siringa, que es un gitano pobre.. Los tres triangulan la historia, el universo y la forma en que se cuenta. Lo que ven Ratón, Katin y Lorq son facetas diferentes, que nos hacen percibir un universo facetado.

También hay personajes secundarios, algunos de los cuales provienen del mundo exterior con diferentes agendas económicas y políticas. Y hay un villano, el Príncipe, de Draco, los sistemas basados en la Tierra. Es una novela dominada por hombres, el libro está corto de mujeres, aunque hay personajes femeninos interesantes como la tía de Lorq, Celia, cuyo marido fue asesinado años antes; Tyy que lee las cartas, y es un miembro de la tripulación, pero es un personaje muy menor, excepto como adivina; y la hermana de Prince, Ruby Red, quien siente un interés amoroso por Lorq. En general están eclipsados por los personajes masculinos principales.

Historias y personajes míticos resuenan ambiguamente a lo largo de la novela, unificando el conjunto. Los personajes de la novela son trasuntos de personalidades míticas (Jason, el Rey Pescador, Prometeo, Pan …) y la trama navega por los mares de la alegoría (el Santo Grial, el Toisón de Oro y los pronósticos del Tarot, por nombrar algunos).

Dentro del libro, hay un personaje, Katin, que quiere escribir una novela, una forma de arte arcaica, y el libro que sostiene el lector, Nova, se presenta como su intento. “Nova” y “novela” comparten la misma raíz, “novum”, algo nuevo. En el contexto del libro, una nova no solo rompe las leyes de la física, sino que también es capaz de proporcionar el material necesario para romper el equilibrio del poder político y económico; además, puede destrozar la psique.

Nova es una historia de venganza, una historia de búsqueda, una ópera espacial, una historia que reverbera con el mito y una historia económica / política. Es inteligente y tiene un corazón más grande que sus partes.

Samuel R. Delany (1942-)

Samuel Ray Delany, Jr. “Chip”, (nacido el 1 de abril de 1942, Nueva York, Nueva York, EE. UU.), escritor, editor, profesor y crítico literario afroamericano gay. Es el primer gran escritor afroamericano de ciencia ficción, así como uno de los escritores más influyentes de este género en los Estados Unidos. Su obra es aclamada por la crítica por experimentar salvajemente con la forma, la estructura y la perspectiva, y por visitar y volver a visitar temas del lenguaje, el conocimiento, las normas sociales, la sexualidad y lo que la sociedad considera sexualmente tabú y pornográfico. Delany también es bien conocido y muy apreciado por sus escritos críticos sobre raza, ciencia ficción y género, así como por sus brillantes memorias. Delany asistió al City College of New York (en la City University of New York) a principios de la década de 1960.

La Biblioteca del congreso apuntó su nacionalidad como inglesa (Delany es estadounidense). El nombre de Delany ha sido mal escrito en muchas ocasiones, hasta su editor se equivocó en la primera página de su libro Driftglass. También fallaron los organizadores del decimosexto Balticon, en el que Delany era el invitado de honor.

Delany es disléxico.

Delany se casó con la poeta Marilyn Hacker en 1961. Ella sabía que él era gay y tenían un matrimonio abierto. La pareja tuvo un hijo en 1974, Iva Hacker-Delany, antes de divorciarse en 1980.

Su primera novela, The jewels of Aptor, se publicó en 1962. Babel-17 (1966), la historia de un artista independiente, explora la naturaleza del lenguaje y su capacidad para estructurar la experiencia. Delany ganó el premio Nebula de ciencia ficción por este libro, que estableció su reputación, y por La intersección de Einstein (1967), que cuenta con un protagonista similar y aborda cuestiones de desarrollo cultural e identidad sexual, un tema más desarrollado en sus últimos trabajos.

Dhalgren (1975) es la historia de un joven bisexual que busca su identidad en una gran ciudad en decadencia. En Triton (1976), en el que el personaje principal se somete a una operación de reasignación de género, Delany examina los prejuicios contra las mujeres y los homosexuales. La serie Nèverÿon de Delany (Tales of Nevèrÿon [1979]; Neveryóna [1983]; Flight from Nevèrÿon [1985]; y The Bridge of Lost Desire [1987]) se desarrolla en un pasado mágico en el comienzo de la civilización. Estos cuentos se refieren al poder y su abuso, al tiempo que abordan temas contemporáneos (incluidos temas como el SIDA).

Su compendio Stars in My Pocket Like Grains of Sand (1984) fue considerado por los críticos como un avance estilístico. Las novelas posteriores de Delany incluyen Dark Reflections (2007), que retrata la vida mediocre de un anciano poeta afroamericano gay. Las colecciones de relatos Driftglass y Distant Stars incluyen la ganadora de los premios Hugo y Nebula, Time Considered as a Helix of Semi-Precious Stones (1969).

La autobiográfica Atlantis: Three Tales (1995), es una colección de novelas que relatan las experiencias de jóvenes artistas afroamericanos. Otros libros autobiográficos incluyen The Motion of Light in Water: Sex and Science Fiction Writing in the East Village, 1957-1965 (1988), sobre su infancia y el comienzo de su carrera como escritor, y Bread & Wine: An Erotic Tale of New York (1999), memorias en formato de novela gráfica sobre su relación con un vagabundo blanco. En 2000 Delany publicó 1984: Selected Letters, una colección de correspondencia con un amigo en la que escribe sobre su vida personal y sobre temas tan diversos como el Servicio de Impuestos Internos (la instancia federal encargada de la recaudación fiscal) y el SIDA. In search of silence:  Journals vol. 1, 1957-1969 se publicó en 2017.

Los trabajos de Delany sobre la escritura incluyen The Jewel-Hinged Jaw: Notes on the Language of Science Fiction (1977), un análisis crítico innovador de la ciencia ficción, y About Writing: Seven Essays, Four Letters, and Five Interviews (2005). Times Square Red, Times Square Blue (1999) representa la protesta de Delany contra la gentrificación de Times Square en la ciudad de Nueva York.

Delany ha sido profesor en muchas instituciones destacadas, sobre todo desde 2001 hasta su jubilación en 2015 en el programa MFA de Temple University. Obtuvo el premio Stonewall Book Award en 2007 por su novela Dark Reflections. En 2002, fue incluido en el Salón de la Fama de la Ciencia Ficción. Se le han otorgado dos premios a su trayectoria: el Premio Bill Whitehead de Literatura Gay en 1993 y el Premio J. Lloyd Eaton en 2010.

Sitio oficial de Samuel R. Delany


Sesión del Club: El año del sol tranquilo

“Chaney metió las dos llaves en las cerraduras gemelas y empujó. Una campana sonó en algún lugar detrás de él. La puerta de operaciones rodó fácilmente sobre guías de rolamita. Salió al frío del futuro … “

Wilson Tucker-El año del sol tranquilo

El año del sol tranquilo fue nominado a varios premios cuando salió, pero tuvo que esperar a ser galardonada con el premio Campbell de 1976 como “una novela original verdaderamente sobresaliente que no fue adecuadamente reconocida en el año de su publicación”.

El escenario de la novela es el Chicago de finales de los 70, que no está lejos en el futuro de su publicación (1971). La historia comienza en 1978, que también era el futuro cercano para Tucker, quien temía las tendencias represivas que él mismo observó a finales de los sesenta. Wilson Tucker tiene la guerra de Vietnam en mente y muchos conflictos raciales en suelo estadounidense, para hacer algunas predicciones razonables (aunque falsas) desde los 70.

Brian Chaney es un demógrafo especialista en documentos hebreos y arameos, como traductor de un pergamino descubierto recientemente en Qumran ha molestado a mucha gente. Trabaja analizando tendencias para la Corporación Indiana, y ha escrito un informe para el gobierno en el que expone la evolución social probable en el futuro cercano. Chaney es reclutado para un proyecto secreto de la Oficina de Pesas y Medidas (!!), dirigida por Gilbert Seabroke, que ha logrado construir una máquina del tiempo que viaja hacia el futuro. Él y sus dos colegas, un sensato mayor del Ejército, William Moresby, y un desenvuelto capitán de la Armada, Arthur Saltus, viajarán hasta finales del siglo XX para ver si esas tendencias se han cumplido, y traer información que permita al gobierno de 1978 establecer sus planes para hacer frente a problemas futuros. El reclutamiento lo realiza Kathryn Van Hise, conocida como “Katrina”, que es más o menos la directora general del proyecto a nivel local. Chaney se siente muy atraído por ella, al igual que el capitán Saltus.

El primer viaje que obtiene la aprobación del presidente es avanzar dos años en el tiempo y ver si gana la reelección. Los políticos nunca dudan en hacerse cargo de la ciencia para sus propios fines, y Tucker lo sabe. El proyecto aprobado se ajusta a los objetivos políticos, pero sucede lo inesperado y es cuánto ha cambiado Chicago en esos dos años. Los tres hombres van dos años adelante en el tiempo y ven que las cosas van mal: disturbios, la toma de Chicago por masas de pobres y desesperados, y un presidente que se preocupa menos por el país que de su reelección y que tiene un gran problema de ego. Tucker está prediciendo qué pasaría si la guerra en Vietnam continuase y cómo el Presidente y el Congreso se enfangan en la corrupción.

En la segunda ronda de saltos al futuro, se trasladan individualmente y sólo uno a la vez: Moresby al 1999, Saltus al 2000 y Chaney a algún momento de la década de 2020. . . y nada es como pensaban que sería. Se ha producido el Armageddon en Illinois, una versión reducida de la catástrofe global a unas proporciones manejables.

En realidad, no sucede nada trascendental en toda la primera mitad del libro. Se presentan los personajes, se establece el telón de fondo y la aventura termina. Los cambios parecen más grandes que razonables. El impacto y las consecuencias llevan a este ordenado relato a una conclusión satisfactoria. Y los tres viajeros en el tiempo, junto con Katrina, se convertirán en héroes inesperados de la historia. La trama es muy limitada, y el trasfondo circunscrito al momento de su escritura.

Definitivamente pertenece a la era del miedo durante la Guerra Fría y Tucker estaba más centrado en Vietnam y las perspectivas de las relaciones entre Estados Unidos y China que en el objetivo estereotipado de la mayoría de los escritores en ese momento y su interés en las relaciones entre Estados Unidos y la Unión Soviética. Sin embargo, en última instancia, el libro trata sobre el hogar: sobre los Estados Unidos.

El libro es deliberadamente confuso en los detalles y la política, utilizando un desarrollo tecnológico de ciencia ficción para lanzarnos hacia un futuro posible aunque diferente. La escritura es excelente y la historia bien construida. Tucker encontró una manera de mantener el libro optimizado, simple y atractivo. A la manera de un buen cuento, termina con fuerza y puesto que las ambiciones del libro eran muy modestas, logró cumplirlas.

Arthur Wilson “Bob” Tucker (1914-2006)

Nació el 23 de noviembre de 1914, en en Deer Creek, Illinois (EE.UU.). No era un científico como Asimov o Benford. De hecho, era un proyeccionista de películas y electricista de teatro, en Illinois. Bob Tucker fue el primer Fan Guest of Honor en una WorldCon (Torcon en 1948). Y cuando las fiestas en la sala se reducían a brasas en la madrugada, se le podía encontrar en el balcón de alguien discutiendo literatura, teoría política y dinámica social con la astucia de cualquier profesor de Oxford. Mantuvo interés durante mucho tiempo por la arqueología del Cercano Oriente. Como fan, se implicó en el mundo de la ciencia ficción a partir de 1932, cuando editó el fanzine Planetoid y desde 1938 hasta 1975 Le Zombie (del que se editaron más de sesenta números).

Sin embargo, y aunque era un fan activo, siempre vio la ciencia ficción como una afición, no como un medio de vida. Solamente con los años se animó a desarrollar su propia carrera literaria, y siempre en un discreto segundo plano. Publicó por primera vez en 1941, Interestelar Way Station el primero de los veinticinco relatos y la docena de novelas que publicó hasta 1979.

Su novela El sol tranquilo fue nominada para los premios Nébula de 1971, pero ese año venció el clásico indiscutible de Larry Niven, Mundo Anillo. Resulta una obra sorprendentemente efectiva sobre el viaje en el tiempo, gracias a la relativa simplicidad con la que trata el tema el autor. Ésta y The Lincoln Hunters son sin duda sus más conocidos trabajos, pero destacó mucho en su otra faceta: el narrador de ingenio destacado que se juntaba con los fanáticos en las WorldCons, y que hablaba en las fiestas de habitaciones de hotel sobre los beneficios del bourbon, mientras distribuía alegremente tarjetas de presentación, con sólo su nombre en un lado y las palabras “Inseminaciones Naturales” en el reverso. Los otros fans lo respetaban y él los amaba.

Fue el creador de la expresión “Space Opera”, cuando utilizó por primera vez el término de forma peyorativa en 1941 para referirse a lo que él percibía como vicios y clichés de la ciencia ficción de su tiempo. Hace alusión al género de las “soap operas”, programas de radio dramatizados populares en Estados Unidos en aquel momento, que se llamaban así por las marcas de jabón (soap) que solían patrocinarlas, y a las “horse operas”, como se había empezado a denominar a los wésterns. Algunos críticos y fans han hecho notar que muchas tramas utilizadas en las space operas son una traslación directa de las historias del Oeste al contexto del espacio exterior.

Tucker fue el iniciador de la práctica de utilizar nombres y/o apellidos de personas reales para nombrar a personajes de una novela o relato, práctica que ha dado en llamarse “tuckerización”. Inició esta práctica usando los nombres de amigos suyos para personajes de sus historias, a modo de broma. Sin embargo, más adelante se ha usado dentro y fuera de la ciencia ficción para financiar obras benéficas, subastando los nombres de algunos personajes principales, previamente a la edición definitiva del libro.

Bob Tucker murió el 6 de octubre de 2006.

Bibliografía

El clamor del silencio (1952)
Los amos del tiempo (1953)
Poder extraño (1954)
El año del sol tranquilo (1970)

Premios Obtenidos

1951: Premio Retro Hugo al mejor fanzine
1954: Premio Retro Hugo al mejor escritor fan
1970: Premio Hugo al mejor escritor fan
1976: Premio John W. Campbell Memorial por El año del sol tranquilo (premio especial retrospectivo, el premio habitual quedó desierto)
1986: Premio Skylark por su contribución a la ciencia ficción
2004: Incluido en el Salón de la Fama de la ciencia ficción


Sesión del Club: Los tres estigmas de Palmer Eldritch

“Para todos existe una oración, una serie de palabras, que tiene el poder de destruirte”

Philip K. Dick

El libro evoca la paranoia, la desorientación y la melancolía habituales de Dick que impregnan sus mejores obras, todas escritas en una prosa muy simple y sin adornos.

Define los tres estigmas como la alienación, la difuminación de la realidad y la desesperación, simbolizados por las prótesis de Palmer Eldritch: su brazo artificial, los dientes de acero y sus ojos electrónicos. Eldritch es un comerciante aventurero que regresa con algo valioso desde Próxima Centauri a una Tierra sobrecalentada. La NU, un organismo regulador que reemplaza al gobierno como tal, le está protegiendo como un secreto de estado.

En este futuro, la Tierra se ha calentado hasta el punto de que nadie puede sobrevivir fuera de los edificios de apartamentos asignados en centros urbanos densamente poblados. Los ciudadanos son reclutados aleatoriamente para emigrar a colonias en otras partes del sistema solar, pero la vida de los colonos es todo menos feliz.

Leo Bulero es el jefe del imperio Perky Pat, su negocio son las muñecas Pat y Walt (unas Barbie y Ken que viven una existencia fácil y burguesa) y los accesorios que usan los colonos planetarios para aliviar su miseria y recordarles una Tierra materialmente idílica, en una versión de Los Sims, tipo “tú estás ahí”. Junto con los juguetes de Perky Pat, los colonos mastican Can-D, una droga ilegal que les permite imaginarse a sí mismos como los personajes principales del mundo de Perky Pat. El aspecto único de la Can-D es que varios usuarios pueden encarnarse en la persona de Pat (las mujeres) o de Walt (los hombres), por lo que la droga sirve como una experiencia comunitaria compartida. La compañía de Bulero controla en secreto la Can-D mientras vende públicamente un sinfín de accesorios para la pareja en miniatura a través de Perky Pat Layouts, Inc., un imperio corporativo con sede en la Tierra que emplea precognitivos clarividentes para anticipar las tendencias de popularidad, de modo que sepan qué accesorios vender a sus lamentables clientes antes de que éstos sepan que quieren comprarlos.

Barney Mayerson, un precognitivo de alto rango, sin darse cuenta ayuda a poner en marcha todo el conflicto con Eldritch al rechazar con rencor el trabajo de su ex-esposa para incluirlo en los últimos diseños, rápidamente descubre que simplemente no sabe qué hacer para expiarlo. Eldritch ha descubierto una droga más atractiva y poderosa que Can-D, el Chew-Z que ha obtenido de un liquen extraterrestre. Chew-Z no solo no requiere el uso de complementos cursis para crear la experiencia del mundo virtual, sino que Eldritch ha dado un paso de gigante más: el tiempo subjetivo dentro del mundo de sueños de Chew-Z puede durar años mientras casi no ha pasado ningún tiempo en la vida física del usuario. La NU ha declarado que la Can-D es ilegal en la Tierra, su mercado está limitado a las colonias y Bulero debe defenderse enérgicamente de la competencia. Cuando Chew-Z obtenga la aprobación de la NU para su venta en la Tierra, ¿traerá la droga una panacea o una calamidad?

Bulero decide visitar a Palmer Eldritch, que se está recuperando del accidente de su nave en un hospital fuera de la Tierra. Mayerson ha advertido a Leo que matará a Eldritch, pero decide enfrentarse a él de todos modos. Cuando se encuentran, Eldritch secuestra a Leo y le obliga a probar Chew-Z, y Leo descubre que Eldritch puede controlar todos los aspectos de la experiencia. La ilusión de la realidad en Chew-Z es exponencialmente más poderosa que la breve y sórdida experiencia de la Can-D. Bulero se ve sumergido en mundos alucinatorios poderosamente realistas claramente controlados por su rival biónico. Poco a poco, sospecha que su antagonista no es solo Dios y el diablo, sino que él y todos los demás son un aspecto de Eldritch. El mundo material se vuelve opcional. ¿Qué es real? ¿Se puede resistir a Eldritch? ¿Son nuestras almas realmente nuestras? ¿Dónde viaja uno exactamente cuando masca la Chew-Z? ¿Es un mundo de ensueño creado por el usuario o uno más siniestro: el de Palmer Eldritch?

Leo reconoce rápidamente que su imperio empresarial será aplastado si Chew-Z se impone en las colonias. Las motivaciones de Palmer para difundir el uso de Chew-Z en el sistema solar no están claras. En muchos sentidos, su existencia parece solitaria, y en realidad intenta a través de elaborados medios cambiar de cuerpo con Barney para evitar su muerte predestinada a manos de Leo Bulero en el futuro.

Es mérito de Dick que, a medida que sus personajes de cartón se desintegran a su paso, todavía nos quedan firmes preguntas filosóficas, mientras juega con nociones trascendentales de que el creador y las creaciones, las ilusiones y la realidad son una sola cosa. Al igual que con los alucinógenos, la lectura avanza la sensación de que el libro te está escribiendo. Te conviertes simplemente en un médium. El sentido común generalmente te devuelve a la realidad compartida. Pero en el caso de Dick la experiencia toma la forma de un sistema de creencias que se asemeja al budismo o al maniqueísmo. ¿Controla la mente la realidad? ¿El bien y el mal emanan de la misma fuente? ¿Qué adoramos y por qué?

Si hay una historia de redención en esta novela, es la de Mayerson, porque él es el único que tiene el coraje de rechazar todo lo que se le vende, un negocio del que fue cómplice, como redención, cuando en realidad todo son solo sueños vacíos. Mientras tanto vemos a Palmer Eldritch, que viaja a las estrellas y regresa como un dios, solo para descubrir que es la existencia más solitaria imaginable. Una historia en la que Dick amuebla su casa de la risa con muchas de las ideas que continuaría examinando con mayor humor y profundidad en novelas posteriores: las drogas como herramienta tanto de escape como de control; el comercio, la publicidad y el consumismo; y la inefabilidad de lo divino.

El característico sentido del humor divertido y disparatado de Dick, tan exclusivo de la ciencia ficción ahora como hace décadas, contrarresta el patetismo abrumador de una raza humana que ha pasado tanto tiempo y esfuerzo huyendo de sus problemas en lugar de afrontarlos y resolverlos, cuando el punto de no retorno desapareció en el retrovisor hace mucho tiempo. Esto tiene una resonancia particular en el siglo XXI, casi medio siglo después de la publicación original de la novela de Dick, con el tema del calentamiento global y el eco-desastre, así como un enfoque renovado del fundamentalismo religioso y la fijación en perseguir la inmortalidad y el favor divino sobre vivir en el aquí y el ahora. Mientras reímos, es fácil preguntarnos qué podría haber hecho Dick con las comunidades de las redes sociales de hoy. Todavía no hemos llegado al punto en el que todos prefieran twittear y sumergirse en World of Warcraft mientras excluyen la interacción humana real. Pero que algunas personas ya hayan cruzado esa línea sería, para Dick, un fenómeno de gran interés.

Los tres estigmas de Palmer Eldritch termina con una pregunta sobre la identidad. Podría ser cierto, como Dick sugirió con tanta frecuencia, que todos somos actores representando el sueño de un gran director en el cielo, mientras tenemos la ilusión del libre albedrío.

Philip K. Dick (1928-1982)

Philip Kindred Dick (Chicago, 16 de diciembre de 1928 – Santa Ana, 2 de marzo de 1982), más conocido como Philip K. Dick, fue un prolífico escritor y novelista estadounidense de ciencia ficción, que influyó notablemente en dicho género. Es reconocido por sus novelas y relatos de ciencia ficción, muchas de las cuales han sido llevadas al cine. Está considerado como uno de los grandes autores de la segunda mitad del siglo XX, siendo ganador de galardones tan prestigiosos como el premio Hugo.

Nacido en una familia de clase media, Philip. K. Dick nació prematuramente, junto a su hermana gemela Jane, que murió trágicamente pocas semanas después. La influencia de la muerte de Jane fue una parte dominante de su vida y obra. La relación de Philip con sus padres fue bastante difícil y culpaba a su madre de la muerte de la hermana. El divorcio de sus padres llegó en 1932, Dick se quedó con su madre, con la que se trasladó a Washington. En 1940 volvieron a Berkeley. Fue durante este período cuando Dick comenzó a leer y escribir ciencia ficción.

En su adolescencia, publicó regularmente historias cortas en el Club de Autores Jóvenes, una columna del periódico Berkeley Gazette. Devoraba todas las revistas de ciencia ficción que llegaban a sus manos y muy pronto empezó a ser influido por autores como Robert A. Heinlein y Alfred Elton Van Vogt. Durante estos años su salud no fue buena, y sufrió frecuentes ataques de asma y periodos de agorafobia.

Su interés por la ciencia ficción disminuyó cuando acabó sus estudios secundarios y, a los 18 años, dejó a su madre. Estudió sin graduarse en la Universidad de Berkeley, donde colaboró en programas de radio y se introdujo en el mundo de la contracultura y el movimiento Beat. En Berkeley, comenzó a sufrir ataques de vértigo extremo y se le diagnosticó esquizofrenia, aunque ésta dolencia no se presentó a lo largo de los años, bien porque no lo fuera o por otras razones. Continuó en contacto con la comunidad intelectual de Berkeley mientras trabajaba como dependiente. Durante este periodo sus gustos literarios se hicieron más exquisitos. Berkeley, y más tarde su casa de Marin County, acabaron por llenarse de libros.

En 1948 contrajo el primero de varios (cuatro) matrimonios fallidos. Esta primera tentativa de Dick fue un rotundo fracaso y duró escasamente seis meses. Su segundo matrimonio, con Kleo Apostolides, fue más afortunado. Sin embargo, a raíz de su mudanza a Point Reyes Station a finales de los cincuenta, Dick empieza a relacionar se con su atractiva vecina Anne. Anne, todavía afectada por la reciente muerte de su marido, y al tener distintos turnos de trabajo que Kleo, empezó a pasar mucho tiempo junto a Dick, a quien le llevó poco tiempo acabar con el que había sido hasta entonces un feliz matrimonio. La relación de Dick y Anne se mecía entre el amor y el odio. Los caracteres negativos y destructivos de los personajes femeninos que se pueden encontrar en las novelas de Dick estás basados en Anne. Dick desarrolló una fuerte paranoia hacia ella, convencido de que había asesinado a su anterior esposo y que pronto lo haría con él. Finalmente, en 1964, Dick y Anne se divorciaron.

Después de vender varios relatos a las más importantes revistas pulp de la época, Philip K. Dick tomó en 1951 la decisión de dedicarse al oficio de escritor a tiempo completo. Trabajó como vendedor de discos y disc-jockey antes de publicar su primera historia corta en 1952. Escribió varias novelas de ciencia-ficción durante los años cincuenta, pero con todo, sus intentos por publicar novelas de no ficción fue un rotundo fracaso. Su primer éxito fue la novela Lotería solar, en 1954, iniciando así una muy prolífica carrera como escritor de ciencia-ficción. El punto álgido fue la concesión del premio Hugo por la novela El hombre en el castillo, en 1962. La época más prolífica de Dick se suscita a raíz de sus problemas personales, tras el tercer divorcio se retira a una cabaña, y entre 1963 y 1964 llega a escribir once novelas. Sin embargo, en 1969 su salud se resiente y es hospitalizado por una pancreatitis.

Pese al premio Hugo de 1963, Dick fue considerado en vida como un autor de culto y poco conocido para el gran público. Sus obras no le permitieron una independencia económica solvente pese a los más de 120 relatos que llegó a publicar.

La última parte de su obra escrita estuvo muy influida por una serie de visiones que, unidos a ciertos problemas psicológicos, le hicieron creer que estaba en contacto con una entidad divina a la que llamó SIVAINVI -VALIS. En sus últimos años, Dick mostró síntomas de una paranoia aguda, obsesión que se ve también reflejada en obras como Una mirada a la oscuridad. Consumía, habitualmente, Serpasil para tratar sus taquicardias, Senoxidrina para la agorafobia que sufría y Benzedrina para estimular la imaginación. Además, durante mucho tiempo fue adicto al LSD, (después de escuchar la defensa de esta sustancia por parte de Cary Grant).

En 1972 se produce su primer intento de suicidio, infructuoso como el de 1976, cuando se corta las venas, ingiere una ingente cantidad de pastillas y se encierra en el garaje con su vehículo en marcha y la intención de intoxicarse con el monóxido de carbono.

A comienzo de los años ochenta del pasado siglo, Dick era un perfecto desconocido para el gran público, si bien alabado por la crítica especializada. Prolífico autor, llegó a escribir más de cuarenta novelas y un sinfín de relatos, dejando inconclusas tres novelas en su prematura muerte. Su mayor éxito vino de una adaptación al cine: Blade Runner, estrenada en 1982. Cinco años antes había vendido los derechos de la narración ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? a Brian Kelly, un actor casi desconocido, por una cantidad irrisoria: 2.500 dólares.

Philip K. Dick falleció el 2 de marzo de 1982, pocos días antes del estreno de Blade Runner, de un ataque al corazón. Tenía 53 años. Apenas pudo contemplar veinte minutos de lo que eran las pruebas del montaje.


Sesión del Club: Empotrados / Incrustados

“Básicamente, tiendo a ver el mundo de manera diferente a otras personas, y escribo libros e historias para alterar la imaginación de las personas para que también vean el mundo de una manera diferente.“

Ian Watson

NOTA previa: La traducción no es una tarea sencilla e implica mucho más que simplemente transferir palabras de un idioma a otro. Requiere investigación mediante la comprensión tanto del idioma original como del meta, cultura general y una capacitación específica en el tema que se está traduciendo. No es frecuente que una nueva traducción también cambie el título de la obra, algunos miembros del Club han leído Empotrados (*) mientras que otros tenían una copia de Incrustados (**). En esta sesión hemos comentado también la diferencia en los textos y la repercusión en la inteligibilidad del texto.

(*) Empotrados. Ed. Martinez-Roca. 1977. Traducción: Ramón Ibero

(**) Incrustados. Ed. Gigamesh, 2016. Traducción de Ana Quijada Vargas, Carlos Abreu Fetter, Cristina Macía y Nuria Salinas.

The embedding es una obra tenida desde su aparición por críptica, complicada de leer y escrita con un estilo desmañado. La imagen de la primera novela de Watson, su recuerdo, ha quedado estigmatizada por una labor ajena a su escritura, fruto de una coyuntura opuesta a la actual. Empotrados, está traducida en un castellano rígido, casi ortopédico que no se parece demasiado al depurado estilo del original. Watson desliza muchas expresiones comunes cuando sus personajes hablan y establece el registro del discurso. Hay ocasiones en las cuales la conversación es académica con un lenguaje más elevado y momentos de tono informal. En la edición de Martínez Roca, Empotrados, cada diálogo parece la transcripción de un inglés de clase alta, de club británico. Por contra, el equipo de traductores de Gigamesh, Incrustados, se muestra más sensible a la variedad del original.

El escritor británico de ficción científica lan Watson está considerado uno de los mejores innovadores del género, así como uno de sus más certeros analistas. En una entrevista a “El País” en 1989, señaló que la ficción científica ha venido a sustituir a la literatura religiosa popular: “La ficción científica es el género que trata hoy las verdades primeras y últimas, los orígenes del universo, los seres superiores, la inmortalidad y el apocalipsis”. Con una formación que incluye la química y las literaturas inglesa y francesa, se define a sí mismo como un escritor “de ficción científica filosófica” que emplea no sólo las ciencias duras (astrofísica, química, biología), sino las blandas (antropología, sociología, psicología, lingüística, semiótica).

Y añadió “Considero más importantes las segundas a la hora de describir cómo otro ser, no humano, puede concebir el universo y la vida […] En Empotrados-The Embedding, (1973)- planteaba por ejemplo la relación entre lenguaje y realidad y cómo el uno afecta la comprensión de la otra”.

Utilizando la lingüística como punto de inflexión, las posibilidades, la voluntad y la capacidad de la humanidad de fusionarse en un entendimiento común se examinan bajo la luz del género de ciencia-ficción que presenta extraterrestres, intrigas políticas, tribus de la jungla y experimentos lingüísticos de manera inteligente. Donde la mayoría de los autores de ciencia ficción se han contentado con ideas simples quedándose en la superficie del tema, Watson se sumerge directamente en el extremo profundo, mostrando cierta familiaridad con las ideas entonces actuales sobre la gramática universal y el fenómeno del center-embedding en la sintaxis.

Si bien hay varias historias paralelas, Empotrados se puede dividir en tres flujos principales.

El primero se desarrolla en las junglas profundas de Brasil, donde vive la tribu Xemahoa. Pierre Darriand es un antropólogo francés que observa la tribu, prestando especial atención a su uso del lenguaje. Más bien, de los idiomas, pues el habla cotidiana está en un formato fácilmente traducible a otros idiomas conocidos, mientras que en sus ceremonias religiosas utilizan otro, un idioma que combina hongos alucinógenos con palabras y frases incrustadas. Un controvertido proyecto de embalse amenaza con forzar a los Xemahoa a alejarse de su hogar ancestral, y no pasa mucho tiempo antes de que la política y la violencia interrumpan la investigación de Pierre.

Mientras tanto en el Reino Unido. se está llevando a cabo un estudio de lenguaje altamente experimental, que sin duda sería ilegal si se realizara hoy. El lingüista Chris Sole enseña a un grupo de niños huérfanos utilizando un lenguaje integrado, drogas experimentales y técnicas físicas que están en el área gris de los abusos, todo con la esperanza de comprender mejor la comunicación humana, y quizás desbloquear algo más profundo en el cerebro. La elección de Watson del center-embedding como el fenómeno clave para sustentar su novela también parece idónea. Es fácil de explicar a una audiencia no especializada y es un gran ejemplo de lo que parece una restricción inesperadamente dura en el procesamiento del lenguaje humano. También es un tema verosímil para el tipo de experimento inapropiado que Sole está realizando.

Casi a la mitad de la novela sobreviene la tercera historia. Por la Vía Láctea navega una nave alienígena que regresa a su mundo natal. Los Sp’thra son tipólogos lingüísticos a gran escala. Han convertido un satélite natural, Language Moon, en una biblioteca titánica de información sobre idiomas de toda la galaxia. Su misión es comprender la realidad más profundamente que la que percibimos, y ofrecen intercambiar conocimientos técnicos y científicos, con la esperanza de que la humanidad pueda aportar alguna pieza al rompecabezas de su realidad. Van a encontrar lo inesperado.

Cada historia finalmente encaja con las demás en su lugar, todo el mundo es el escenario presentado por Watson para la exploración de la humanidad. Obviamente, la lingüística es el motivo principal, y el sujeto se vuelve más metafórico que teórico a medida que avanza la historia, culminando en una yuxtaposición en el clímax de la novela que contiene todos los comentarios socio-políticos de Watson.

La dimensión política no sorprenderá a nadie, ya que las prácticas criticadas han continuado existiendo hasta el día de hoy, mientras que la relativa a la investigación sobre los niños sigue siendo más sutil. Los extraterrestres son un espejo que hace evidentes en qué medida su misión está respaldada temáticamente por las posibilidades teóricas de la investigación de Sole y de Darriand. Esto da como resultado una novela conceptual capaz de inducir a un discurso más allá del mero entretenimiento.

En Empotrados, las especulaciones de Ian Watson sobre la lingüística son más ambiciosas que en muchas otras novelas del género de orientación lingüística, y hace un buen trabajo al introducir y describir algunas nociones bastante sutiles de la lingüística teórica.

En conclusión, Empotrados es una novela hija de su tiempo, de la visión desde la izquierda política, que puede no hacerlo todo bien en términos de diálogos sutiles o de teoría aplicada correctamente, pero lo que hace metafóricamente, la profundidad de las hipótesis que alcanza y la relevancia del comentario social que resulta, valen más que los contratiempos estilísticos y los avances en la teoría lingüística que se han hecho evidentes desde entonces.

Empotrados obtuvo una nominación al premio Nebula de 1976 (que fue para La guerra interminable de Joe Haldeman) e igualmente una nominación al premio John W. Campbell Memorial de 1975, que ganaron ex-aequo Cita con Rama de Arthur C. Clarke y Malevil, de Robert Merle. Fue la ganadora del premio Apollo francés en 1975.

Ian Watson (North Shields, Reino Unido, 20/Abril/1943-)

Es un autor al que muchos tienen por el más importante de la ciencia-ficción británica de su generación, y al que otros recuerdan por su trabajo como guionista en IA, el proyecto de Stanley Kubrick que finalmente dirigiría Spielberg como Inteligencia Artificial.

Hijo de un empleado de correos y criado en el norte de Inglaterra, en 1963 se graduó en Literatura inglesa con matrícula de honor en el Balliol College de la Universidad de Oxford. Tras cursar un posgrado de investigación, ejerció la docencia en lugares como Tokio, Tanzania o Birmingham hasta 1976, año en que se convirtió en escritor a tiempo completo gracias al éxito de su primera novela, The Embedding,  ganadora del John W. Campbell Memorial Award y del Prix Apollo.

Ha publicado 31 novelas de ciencia ficción, fantasía y horror, 15 libros de relatos y un poemario, Memory Man (Leaky Boot Press, 2014). De entre su obra habría que destacar títulos como Empotrados, Embajada alienígena, El viaje de Chéjov, El modelo Jonás o El gusano de fuego.

Watson recaló en Asturias bajo el reclamo de la Semana Negra y acabó empadronado en la villa de Jovellanos, donde vive junto a Cristina Macía, pareja del escritor, reputada traductora, entre otros, de la serie de libros Canción de hielo y fuego de George R. R. Martin. Macía ha co-traducido el proyecto Watsonianas de Gigamesh, una serie -cinco tomos, quince novelas- que se inicia con Incrustados y otros delirios racionalistas, y que incluye El kit Jonás (1977) y Orgasmatón, una obra incluso anterior a Incrustados que no pudo ver la luz hasta 2010.

Web oficial: http://www.ianwatson.info/


Sessió del Club: Consciència

“Sempre hi ha conillets d’Índies i la tecnologia ens permet tenir una vida més còmoda, fins i tot ens podria donar opcions que ni tan sols podem imaginar o que són una fantasia, però sempre és a canvi d’una altra cosa“

Teresa Colom

Consciència, és un relat futurista que situa el lector en un futur no gaire llunyà, on la ment de les persones pot seguir el seu curs vital després de la mort. Aquesta permanència de la consciència es concreta, en la novel·la, en la ment de Laura Verns, protagonista de la història.

A Consciència, la humanitat ha de fer front a les conseqüències d’una catàstrofe ecològica que en el llibre adopta un sentit filosòfic. El cataclisme pretén posar a l’lector davant de l’espill i, “com una bufetada i de manera contundent” , fer-li veure el dany causat a el medi ambient.

Som a l’any 2090, on la tecnologia ha avançat tant que la gent no ha de sortir de casa pràcticament per res. Ni per treballar ni per relacionar-se.

El llibre pren el tòpic de màquines que adquireixen consciència humana, recurrent en el gènere de ciència ficció, i li dóna la volta per reflexionar sobre les implicacions d’una ment immortal, alhora que narra com la humanitat participa en una cursa a contrarellotge per la supervivència.

La novel·la transcorre de manera circular al voltant d’un eix, les vides de les ments. Dins aquest món tecnològic on la maquinària és la protagonista, existeix la possibilitat de la pervivència de la ment humana. Hi ha un oligopoli de tres grans empreses que es dediquen a aquest negoci. A la novel·la hi trobem de quina manera les ments transferides viuen aïllades dins dels sistemes d’aquestes tres empreses , i no poden interactuar amb els éssers vius si no són ells els que es posen en contacte amb les ments transferides.

Laura Verns, és una jove que en aquest futur distòpic decideix que, quan mori, la seva ànima sobreviurà gràcies a la tecnologia que ofereix una d’aquestes empreses. Fa vint anys que Laura és al sistema (el seu cos va ser víctima d’un càncer a 43 anys) i un contacte de fora sap que algú de dins la vol donar de baixa,  que algú vol prémer el botó “suprimir”, però ell no ho pot investigar: ho ha de fer ella.  Verns haurà de resoldre el misteri en un entorn en que el sistema té molta paranoia per controlar aquestes ments, però aquestes aprenent a esquivar-lo i pensar fora del sistema per canals ocults.  La indagació a què es veu abocada la protagonista de Consciència qüestiona la natura mateixa de la humanitat i d’allò que anomenem vida.

Descobrirem que les persones que decideixen adquirir els serveis, com vides de continuació, han de renunciar a moltes altres coses. Principalment, la seva llibertat individual.

La novel·la no deixa de ser una reflexió sobre la mort, un tema present en la poesia de Colom.

Teresa Colom i Pich (12/12/1973-)

Nascuda a La Seu d’Urgell, és una poeta i escriptora andorrana. Llicenciada en Ciències Econòmiques per la Universitat Pompeu Fabra. Va dirigir la seva carrera professional cap al camp de les finances fins que el 2004 va deixar la feina a l’entitat bancària on treballava per dedicar-se a escriure.

Ha publicat els poemaris Com mesos de Juny (Ed. del Diari d’Andorra, 2001), guardonat amb el Premi Miquel Martí i Pol del Govern d’Andorra; La temperatura d’uns llavis (Ed. del Diari d’Andorra, 2002), Elegies del final conegut (Abadia Editors, 2005), On tot és vidre (Pagès, 2009) reconegut amb el Talent FNAC 2009 i La meva mare es preguntava per la mort (Pagès, 2012).

El 2010 estrenava 32 vidres, muntatge poetico-teatral. Amb l’editorial Empúries també va publicar La senyoreta Keaton i altres bèsties l’any 2015 i va aconseguir el premi Maria Àngels Anglada. El llibre es va traduir al castellà el 2018 i s’està traduint al francès i al mandarí.

Teresa Colom debuta a la novel·la amb una impactant història futurista sobre la possibilitat de la vida virtual: Consciència, publicada el 2019 per Empúries


Sesión del Club: Puerta al verano

Soy libre porque sé que solo yo soy moralmente responsable de todo lo que hago. Soy libre, sin importar las reglas que me rodeen. Si las encuentro tolerables, las tolero; si las encuentro demasiado desagradables, las quebranto.

Soy libre porque sé que solo yo soy moralmente responsable de todo lo que hago “ Robert A. Heinlein

El viaje en el tiempo es un tema obligado para todo maestro de la ciencia ficción y en Puerta al verano tenemos un exponente muy interesante. Las predicciones que plantea este libro de 1956 sobre la vida en la década de los 70 y en la del 2000 son ciertamente curiosas. El mundo imaginado por Heinlein no tiene mucho que ver con el que conocemos en la realidad, pero hay que reconocer que plantea cuestiones e ideas muy sugerentes.

Es una historia de viajes en el tiempo, de traiciones y fidelidades, impregnada de un profundo individualismo. Heinlein nos regala una obra corta y muy fácil de leer, y la hace interesante por varias vías: por la intriga de thriller que contiene (con femme fatal incluida); por los elementos filosóficos que plantea la trama de ciencia ficción (sueño largo, criogenización, robots, viajes temporales…); con las reflexiones finales y la idea de que el futuro siempre es mejor que el pasado, así como por el romanticismo que desprenden las relaciones del protagonista.

Ha habido una guerra nuclear limitada (tal cosa parecía posible en 1956, cuando se escribió el libro), la Guerra de las Seis Semanas, que, entre otras cosas, destruyó Washington DC, Seattle y otras ciudades, y dejó partes de Nueva York y de Los Ángeles convertidas en ruinas radiactivas.

Cuando conocemos a Daniel B. Davis, vemos que ha estado bebiendo demasiado. Borracho y abatido por perder el control de la empresa que fundó con su socio Miles Gentry: Muchacha de Servicio Inc.

Mientras la empresa se especializaba en aspiradoras robotizadas, Daniel estaba trabajando en un robot doméstico de uso múltiple, tentativamente llamado Frank Flexible. A través de flashbacks, nos enteramos de que la hermosa y manipuladora secretaria de la empresa, Belle, engañó a Daniel para que le diera las suficientes acciones de la compañía para, en complicidad con Miles, obtener el control total. Después de oponerse a la venta de la empresa a una gran corporación, lo que incluye los derechos de Frank Flexible, Daniel recibe una indemnización y es despedido de su cargo de ingeniero jefe de la empresa.

En su dolor, decide contratar el “sueño frío”, una forma de animación suspendida. El “sueño frío” permitió a los EE. UU. congelar tropas y mantenerlas en reserva, moviéndolas rápidamente a donde serían útiles y reviviéndolas según fuera necesario. Ahora es un servicio ofrecido por compañías aseguradoras.

Dan tiene la esperanza de despertarse en un futuro mejor, en que se habrá multiplicado el valor de sus acciones en la empresa. Desafortunadamente, los médicos de la  aseguradora no le dejan tomar la decisión mientras está borracho. Después de recuperarse y enviar su certificado de acciones a la única persona en la que sabe que puede confiar, la hijastra de 11 años de Miles, Federica Virginia “Ricky” Gentry, Dan decide imprudentemente enfrentarse a Belle y Miles en su casa. Los dos cómplices le inyectan una droga que lo vuelve temporalmente complaciente y dócil, y se dedican a falsificar documentos que otorgan a la corporación la propiedad de sus restantes acciones. Su acto final de traición es poner a Dan en “sueño frío” de todos modos para que no pueda causarles más problemas.

Dan se despierta 30 años después sin amigos, sin dinero y sin casi nada por lo que vivir… excepto la venganza.

Como la mayoría de sus protagonistas, el personaje principal de Puerta al verano es un reflejo apenas velado del propio Heinlein. Al igual que su creador, inventor e ingeniero, Daniel Boone Davis es un pensador científico y un individualista radical. Aunque a veces puede usar a Dan como un medio para pontificar sobre sus propias teorías y puntos de vista sobre varios temas, Heinlein lo compensa con creces enviándolo a una historia de traición y venganza, ingeniosamente trazada y finalmente satisfactoria. Gracias a los viajes en el tiempo lo que comienza como un simple caso de puñaladas por la espalda e intriga corporativa, se convierte en una historia sobre un hombre que quiere recuperar lo que le quitaron.

El modo en que Heinlein usa las paradojas del viaje en el tiempo para presagiar (y luego explicar) cómo Dan logra reinventar y reimaginar su propia línea de tiempo, tiene algo de belleza. Su capacidad para comprender detalles complejos de ingeniería y paradojas de causalidad y entretejerlos sin problemas en sus historias lo convierte en un maestro de la ciencia ficción hard, pero su capacidad para usar esos conceptos al servicio de una historia convincente es lo que realmente le distingue de casi todos los escritores de ciencia ficción.

 Robert A. Heinlein (1907-1988)

Aunque Isaac Asimov no perdía ocasión en sus autobiografías para decir que detestaba las ideas de Heinlein —a quien consideraba un derechista, machista y anticuado—, lo cierto es que los lectores le adoraban: durante tres décadas las encuestas realizadas a seguidores de ciencia ficción lo situaban como a uno de los mejores junto a Isaac Asimov y Arthur C. Clarke, siendo conocidos en su conjunto como los tres grandes de la ciencia ficción.

A pesar de que la posteridad los ha tratado de manera desigual, Heinlein  siempre disfrutó en vida de la primera posición de tan preciado ranking: no en vano es el único autor que ha logrado ganar cuatro premios Hugo por votación popular a la mejor novela de ciencia ficción (Estrella doble en 1956, Tropas del espacio en 1960, Forastero en tierra extraña en 1962 y La Luna es una cruel amante en 1967).

Robert Anson Heinlein nació el 7 de julio de 1907, tercer hijo en una familia de siete hermanos. Demostró tener cierta precocidad, aprendiendo de su abuelo, a los cuatro años, a jugar al ajedrez. Sus primeros intereses se centraron en la astronomía y las matemáticas. Ingresó en la Academia Naval de Annapolis en 1929, donde comenzó una corta carrera como militar. En 1932 se casó con su primera mujer, Leslie McDonald. Tuvo que retirarse, con grado de teniente, en 1934, debido a una tuberculosis, la primera de las muchas enfermedades que padeció a lo largo de su vida.

Aprovechó su retiro para estudiar en UCLA física y matemáticas. Probó en varios trabajos y en la política, de la que se retiró tras ser derrotado en las primarias del partido demócrata a un puesto en la Legislatura de California en 1938.

Tras haber fracasado en sus dos primeras vocaciones, leyó el anuncio de un concurso organizado por una de las revistas pulp de la época (Thrilling Wonder Stories), en el cual se ofrecían 50$ al mejor relato corto. Había escrito ficción toda su vida como aficionado, llegando incluso a completar una novela. Decidió escribir un relato, pero la longitud del mismo le decidió a entregarlo a la revista de más calidad de la época, la Astounding Science-Fiction, que también era quien más pagaba por palabra. Tuvo éxito a la primera (algo que siempre le envidió Asimov) y obtuvo 70$.

Este relato fue La linea de la vida, que muestra como la obra de Heinlein estuvo teñida de pensamiento liberal, posiblemente sin saberlo, desde el principio, a pesar de confesarse socialista por aquella época. Narra la historia de un científico que inventa una máquina capaz de averiguar la fecha de la muerte de sus pacientes. Las compañías de seguros le demandan, pues les está dejando en la ruina.

Su estilo es muy característico de la ciencia ficción: sin adornos, con un lenguaje sencillo y basado en el diálogo. Suelen resultar mucho más interesantes sus sociedades futuras que los personajes que las pueblan. Es literatura de ideas, en la que resulta mucho más interesante lo que se cuenta que el cómo se cuenta. Su formación científica suele dar a las invenciones que muestra una gran verosimilitud, si bien es cierto que la gran mayoría de sus predicciones han sido corregidas por el tiempo. Un problema que aqueja a todos los futurólogos de la ciencia ficción, pero especialmente a aquellos que, como Heinlein, se centraron más en el futuro más inmediato.

Empezó entonces a escribir sin pausa, necesitando emplear varios seudónimos para poder publicar más de un relato en cada número de la revista. De esta manera se convirtió en el primer escritor del género capaz de ganarse la vida escribiendo. No obstante, la guerra llegó pronto y Heinlein intentó volver a la Marina. Sus problemas de salud le confinaron a la vida civil, donde dedicó su formación como investigador para la Armada. Tras la guerra vuelve a la actividad literaria y se divorcia de Leslie, debido al alcoholismo de ésta.

Se casó de nuevo en 1948 con Virginia Gerstenfeld. Este matrimonio fue el definitivo. Virginia era una mujer inteligente, culta y de carácter, que pronto se involucró en el trabajo de su marido. Ese mismo año, Heinlein logró vender su primer guión, Destino, la luna, colaborando en la aparición de una prlícula de serie B del género razonablemente seria y con algo de respeto por la ciencia. No obstante, cobró poco, de modo que se centró en sus novelas y relatos. De 1950 es su novela corta El hombre que vendió la Luna, que se puede encontrar en la colección de relatos Historia del futuro. Una historia en la que mezcla la ciencia con política y economía, narrando la llegada al hombre a la luna… por medios privados. Esta novela presenta la primera de las dos formas en que Heinlein suele plantear sus ideas: a través de un personaje sumamente individualista que encarna su ideal, si bien no lo explicita con discursos filosóficos sino con sus acciones.

El peligro comunista es el hilo conductor de Amos de títeres. Fue escrita el año siguiente mientras McCarthy investigaba la infiltración del gobierno americano. Es una fábula que ha sido adaptada más o menos fielmente al cine en varias ocasiones.La década de los 50 fue seguramente su década más productiva. Escribió muchas novelas juveniles mientras seguía trabajando en la novela sobre el Mowgli marciano, que finalmente completaría en 1960, un esfuerzo sorprendente en alguien que tardaba muy poco tiempo en completar muchas de sus novelas.

Tardó dos semanas en completar la que seguramente sea la novela más conocida en España, debido a la versión cinematográfica: Tropas del espacio le costó los apelativos de fascista y militarista, por imaginar una sociedad en la que el derecho a votar hay que ganárselo cumpliendo un servicio militar de dos años. El germen de esta novela fue un enorme enfado por la decisión de Eisenhower de suspender unilateralmente las pruebas nucleares. Seguramente, Heinlein estaba convencido de que un gobierno elegido por veteranos de guerra nunca hubiera cometido semejante estupidez. Esta actitud le valió las críticas de la comunidad de escritores de ciencia ficción por su “excesivo conservadurismo”.

Su novela más polémica, y más extensa, fue Forastero en tierra extraña. En ella, vemos como un humano criado por marcianos, completamente ignorante de nuestras costumbres e instituciones, llega a la Tierra y la contempla con estupor. A pesar de que muchos la consideran algo radicalmente opuesto a sus otras obras, lo cierto es que en ella permanecen sus temas de siempre, especialmente su respeto por la libertad individual y el derecho a que nadie se entrometa en ella. Tres años después de su publicación, en 1963, las ventas crecieron progresivamente al ser descubierto por la creciente generación hippy. Empezó a alcanzar cierta fama fuera de los estrechos círculos del género que intentó aprovechar para apoyar la candidatura de Goldwater, con poco éxito.

En 1967, cuando estaba en el punto máximo de su gloria, escribe el que seguramente sería su último gran éxito, La luna es una cruel amante, donde nos narra la revolución en que los habitantes de la luna obtienen su independencia. A partir de entonces, su salud le impediría volver a repetir sus éxitos. En 1969 llegó a comentar para Walter Cronkite, junto a Arthur C. Clarke, la llegada a la Luna, originando las iras del presentador al sugerir que debían haber incluido mujeres en la misión. Pasó buena parte de la siguiente década enfermo, y una peritonitis primero y problemas circulatorios después estuvieron a punto de acabar con él. Su productividad cayó y nunca se recuperó del todo. Por supuesto, fue el tiempo del reconocimiento y los homenajes. Cuando se instauró el premio Gran Maestro Nebula, con el que la crítica reconoce la obra de toda una vida, él fue el primer galardonado. Empezaron a aparecer monografías sobre su obra y se le homenajeaba en las convenciones.

Murió en 1988 y sus cenizas fueron esparcidas en el mar desde un barco militar.

Adaptado de “Robert A. Heinlein: un escritor liberal” por Daniel Rodríguez Herrera


Sesión del Club: El sol desnudo

“Por consiguiente, existirán siempre fricciones sociales en cualquier sociedad humana. La acción de las revoluciones sociales y la reacción preventiva contra ellas, o la lucha por contrarrestarlas una vez que se han iniciado, son las causantes de gran parte de las desdichas humanas que forman el mismísimo tejido de la historia.
Pero fíjese usted en esto: por primera vez en la historia, aquí, en Solaria, la cúspide de la pirámide es únicamente la que subsiste, pues el lugar de los desposeídos se halla ocupado por los robots”

El sol desnudo-Isaac Asimov

La segunda novela —o tercer libro teniendo en cuenta los relatos de Yo, Robot— de la Saga de los Robots, escrita por Asimov se titula El sol desnudo. Considerando no desde un punto de vista cronológico, sino desde el orden de lectura propuesto por el mismo Buen Doctor. Asimov pertenece, se puede decir que como arquetipo, a la era clásica de la ciencia ficción estadounidense, que va de los 50 a los 70, y ésta es una de sus novelas más peculiares y entre las más conocidas de su prolífica carrera. Pertenece a sus historias de robots, que junto a la saga de la Fundación son sus obras más destacadas.

En estos días de aislamiento entre personas en los que pararse a hablar en la calle suena a pecado, no hay nada como una novela que nos presenta una sociedad donde la gente está disgustada por estar en grupo, tocarse y ni siquiera querer verse de cerca, a menos que sea representados por hologramas. Si además hay un asesinato por medio y una estructura similar a las novelas de Agatha Christie, donde el lector recibe todos los datos en los primeros capítulos para que tenga la oportunidad de resolver el crimen antes del final, entonces tenemos una historia bien amalgamada de misterio y estudio social.

Todo comienza cuando se produce un asesinato en el planeta Solaria, una colonia humana en la que sólo viven 20.000 personas solitarias, alejadas unas de otras en grandes espacios y atendidas por un multitudinario ejército de robots mudos, que realizan tareas rutinarias mientras los solarianos se dedican a su trabajo en enormes haciendas: a la ingeniería robótica, al arte abstracto y al diseño de sus descendientes, para que no tengan que unirse para el repugnante y repulsivo acto de reproducirse. Todos los solarianos desde el nacimiento son criados, educados y mantenidos por solícitos robots. El contacto social con otros humanos se ve con profundo desprecio, teñido de un miedo silencioso que llega al disgusto.

Entonces, cuando ocurre un asesinato, surge una verdadera conmoción. Porque no podría ser uno de los millones de robots del planeta, ya que nunca violan las tres leyes de la robótica, la primera de las cuales prohíbe matar humanos. De modo que el culpable tiene que ser solariano, por absurdo que parezca. Para resolver este inconcebible misterio parten de la primitiva y promiscua Madre Tierra, llena de personas que se tocan, hablan e incluso se besan, el detective Elijah Baley y su compañero robot R. Daneel Olivaw, quienes iniciarán una ardua investigación entre los lejanos y esquivos solarianos.

Más de una vez el lector podrá trazar paralelismos inquietantes entre los solarianos aislados y nuestro momento presente, y no me refiero solo a la pandemia. Pero El sol desnudo no es solo una novela de crimen y misterio en un mundo futurista, o mejor dicho, alternativo a la Tierra. En esta novela, Asimov deja de lado su probada capacidad para ofrecer entretenimiento y aventura espacial, propia de la ciencia ficción estadounidense de su época, y pasa al estudio de una sociedad humana tecnificada, hasta el punto de abandonar el contacto social y adorar el aislamiento autista de sus miembros como cumbre y meta de la civilización.

Pero aparte de todo esto, la novela también es una historia de amor, única y original en la literatura, entre un personaje agorafóbico, que no soporta los amplios exteriores de Solaria, y otro obsesivo-compulsivo, que no soporta ser tocado, que protagonizan una de las escenas finales más logradas en la historia de la ciencia ficción.

Isaac Asimov (1920-1992)

Este Asimov de constante atención editorial acaba de celebrar una onomástica: cien años desde su nacimiento, el 2 de enero de 1920, en Petrovichi, a 400 kilómetros al suroeste de Moscú y muy cerca de la frontera con la Bielorrusia actual. Era hijo de Judah Asimov y Anna Rachel Berman y fue el mayor de tres hermanos que se trasladó a Estados Unidos a la edad de tres años.

Viviría hasta 1992 (murió en Nueva York), al sufrir un fallo cardiaco y una insuficiencia renal. Al menos eso fue la comunicación oficial, porque la familia rechazó informar sobre la verdadera causa: el SIDA, que tantos prejuicios arrastraba en aquella época; una enfermedad contraída por una transfusión sanguínea, después de que en 1983 se le practicara una cirugía cardiovascular en la que le realizaron un triple bypass coronario.

Pasó su infancia en Brooklyn y ni siquiera aprendió la lengua de sus padres, de modo que desde todo punto de vista su formación y vida fueron por completo norteamericanas. En este barrio neoyorquino estudió y trabajó en las tiendas de golosinas que su padre regentaba, y en las que vendía las revistas baratas donde conoció la ciencia ficción, a la que se aficionó hasta tal punto que ya de adolescente hizo sus pinitos escribiendo diferentes cuentos. De hecho, fue realmente precoz, porque con diecinueve años ya publicaba textos en revistas populares (pulp). Estudió bioquímica en la Universidad de Columbia, donde se graduó en 1939, e intentó estudiar medicina, pero no consiguió entrar en ninguna facultad y volvió a Columbia para hacer un posgrado de química.

En 1942 se casó con Gertrude Blugerman, con la que tuvo dos hijos: David y Robyn, y se divorciarían en 1973, año en que volvió a contraer matrimonio, con Janet Opal Jeppson. También en esos comienzos de los años cuarenta logró un puesto de trabajo como investigador químico en los astilleros de la Marina de Guerra estadounidense, y en 1948 se doctoró en química, lo que le facilitó entrar en la Universidad de Boston, aunque sólo como profesor asociado (hasta 1979 no fue titular). Trabajos todos estos que no tenían la relevancia que ya iban disfrutando sus escritos, que ya le reportaban una remuneración constante.

Comprometido políticamente, defensor del medio ambiente, historiador… Nada de lo humano le fue ajeno a Asimov, que debutó en 1950 con la novela Un guijarro en el cielo, se hizo un gran experto en la Biblia y tuvo tanta influencia en la cultura anglosajona que el Diccionario de inglés de Oxford incluyó tres términos que él acuñó: “positrónico”, “psicohistoria” y “robótica”.

Algunos de sus otros hitos fueron su libro de divulgación científica El Universo (1966), en el que expuso de forma accesible un conjunto de certidumbres científicas en torno a hechos astronómicos y físicos, y la Guía de la ciencia para el hombre inteligente, cuyo éxito le permitiría consagrarse por entero a sus narraciones y ensayos.

Su obra es inmensa, inabarcable: su Saga de la Fundación, también conocida como Trilogía o Ciclo de Trántor, es la más importante, y forma parte de la serie del Imperio Galáctico que más tarde combinó con su otra gran serie sobre los robots. Su producción alcanza más de cuatrocientos libros. Además de ser un pionero de la divulgación científica e histórica, Asimov fue un gran narrador en el género que le hizo famoso y que concibió como una respuesta literaria a los cambios científicos de la época; unos cambios que abarcaban la escala completa de la experiencia humana, desde los sentimientos amorosos a los conflictos trágicos.

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Sesión del Club (llibre de l’estiu): Los testamentos

“El agua no se resiste. El agua fluye. Cuando introduces tu mano en ella, lo único que sientes es una caricia. El agua no es una pared sólida, no te detendrá. Pero el agua siempre va a donde quiere ir, y nada al final puede oponérsele. El agua es paciente. El agua que gotea desgasta una piedra. Recuerda eso, hija mía. Recuerda que eres mitad agua. Si no puedes atravesar un obstáculo, bordéalo. El agua lo hace.”

The Penelopiad-Margaret Atwood

En El cuento de la criada, publicada en 1985, Defred y Deglen caminan a lo largo del Muro, que en el pasado perteneció a una famosa universidad de Cambridge, en Massachusetts, y ahora utilizan los gobernantes de Gilead para exhibir los cuerpos de los ejecutados por traición. Mientras mira los nuevos cadáveres que cuelgan en él, Defred recuerda las inquietantes palabras de Tía Lydia: “Lo normal es aquello a lo que te acostumbras”.

¿Cómo se convirtió Estados Unidos en el Estado totalitario de Gilead?. Como recuerda Defred, todo empezó antes de que los ciudadanos corrientes como ella prestasen atención.

En Los testamentos, la secuela de El cuento de la criada, la acción sucede una década y media más tarde. Defred que nos dejó subiendo a una furgoneta negra con rumbo desconocido y la sospecha de estar embarazada, ha sido declarada terrorista y enemiga del Estado. El régimen ya ha intentado asesinarla al menos dos veces, y ha convertido a Nicole, la hija que Defred pasó ilegalmente a Canadá, en el paradigma de la mártir.

El argumento se desarrolla a través de tres historias que se solapan entre sí. Una la narra Nicole, una joven de 16 años que vive en Canadá con otro nombre (Daisy). La segunda la cuenta Agnes Jemima, la hija mayor de Defred, arrebatada a su madre cuando ella y su esposo, Luke, intentaban huir a Canadá, y que ha crecido en Gilead con unos padres adoptivos. La tercera es la narrada por Tía Lydia, la implacable agente de la ley que en El cuento de la criada imponía normas con vengativo placer.

Tanto en El cuento de la criada como en Los testamentos, la autora tiene el buen criterio de centrarse no tanto en la crueldad del régimen de Gilead, como en la manera en que el temperamento y las experiencias pasadas influyen en las distintas respuestas de cada personaje a esas terribles circunstancias. Lo que sucede en la novela de Atwood hoy se nos presenta como alarmantemente real. Los telediarios están llenos de imágenes de niños arrancados de los brazos de sus padres, de un presidente que utiliza un lenguaje racista para sembrar el miedo y el odio, y de reportajes que muestran cómo el cambio climático pone en peligro el planeta.

La normalidad de la Defred de Atwood por sí misma permitía que los lectores comprendiesen inmediatamente cómo el gobierno totalitario de Gilead afectaba a la vida de la gente corriente. Lo mismo se puede decir de la historia de Agnes en Los testamentos. Su narración no es tanto una exposición del paisaje infernal de Gilead como la crónica de una joven sobre su familia y su educación bajo el régimen, así como del inesperado giro de los acontecimientos que la llevó a desempeñar un papel decisivo para la suerte del sistema.

Atwood sabe que los crímenes fascistas de Gilead hablan por sí mismos. Es un país totalitario teocrático cuyos dirigentes violan, en ceremonias religiosas con la ayuda de sus esposas, a las mujeres capaces de procrear, las “criadas”, para quedarse con sus bebés. Empezó a escribir El cuento de la criada en el orwellliano año 1984, en Berlín Occidental, cuando aún no se habían venido abajo ni el muro ni las contradicciones del comunismo, y decidió que no incluiría en la novela nada “que no hubiese pasado realmente” en algún lugar en algún momento de la historia, ni ninguna tecnología “que no existiese ya”. En la introducción de una de las múltiples reediciones (2017) declaró: “Una de mis normas consistía en no incluir en el libro ningún suceso que no hubiera ocurrido ya en lo que James Joyce llamaba la «pesadilla» de la historia, así como ningún aparato tecnológico que no estuviera disponible. Nada de cachivaches imaginarios, ni leyes imaginarias, ni atrocidades imaginarias. Dios está en los detalles, dicen. El diablo también.”

La creación que hace de su Estado imaginario se sustenta en sus lecturas de literatura distópica, mientras que las historias de Nicole y Agnes en Los testamentos reflejan su familiaridad con la literatura victoriana. En un ensayo de 2017, Atwood explicaba que había escrito la historia de Defred siguiendo la tradición del “testimonio”: relatos transmitidos por personas que han sido testigos presenciales de calamidades de la historia. Una de las definiciones de Gilead que dan los diccionarios de la Biblia es “colina del testimonio”. Al testificar lo que han presenciado, Defred, Nicole, Agnes y (también) Lydia), dejan para la posteridad unas historias que cambiarán el relato oficial de Gilead. Contando sus experiencias con su propia voz, resisten a la determinación del régimen de silenciar a las mujeres.

Margaret Atwood (1939-)

Margaret Atwood es una prolífica poetisa, novelista, crítica literaria, profesora y activista política canadiense. Es miembro del organismo de derechos humanos Amnistía Internacional. Interesada por el avance científico y, especialmente, la función renovadora del movimiento feminista en la sociedad, consideró que la aportación más radical del feminismo es su esencia, «ayudar a las mujeres a confiar en sus posibilidades»

Nacida en Ottawa el 18 de noviembre de 1939. Sus padres eran la nutricionista Margaret Killam y el entomólogo Edmund Atwood. Tiene dos hermanos. Recibió su primera instrucción académica en casa, convirtiéndose en ávida lectora desde su juventud. Tras pasar por el instituto de Leaside, Margaret estudió Humanidades en la Universidad de Toronto, graduándose en Literatura Inglesa en el año 1961. Ese mismo año publicó su primer poemario, “Double Persephone” (1961). En esta primera etapa de su carrera como escritora dedicó la mayor parte de su tiempo a la poesía. Otros libros poéticos que publicó Atwood en los años 60 son “The Circle Game” (1964) o “Speeches For Doctor Frankenstein” (1966).

En el año 1968 se casó con el escritor Jim Polk. Un año después publicó su primera novela, titulada “La Mujer Comestible” (1969), un libro que la autora de Ottawa escribió en 1965. Con empleo de sátira y su habitual fondo feminista, está protagonizado por Marian MacAlpin, una mujer en vísperas de su boda que deja de comer y cree que la están devorando.

En la década de los 70, Margaret volvió a escribir poesía, con libros como “The Journals Of Susanna Moodie” (1970) o “You Are Happy” (1974), además de literatura infantil, con “Up In The Tree” (1978), cuentos en “Dancing Girls” o el ensayo “Survval” (1972), un libro sobre literatura canadiense.

Su segunda novela fue “Resurgir” (1972), con una mujer intentando encontrar en una isla a su padre desaparecido. Más tarde escribió “Lady Oracle” (1976), con el personaje principal Joan Forster en confusión vital y de identidades. A finales de década apareció su cuarta novela, “Nada Se Acaba” (1979), con un matrimonio que decide separarse pero vivir en el mismo techo junto a sus dos hijas. Por esta época, la escritora canadiense ya mantenía una relación con el novelista Graeme Gibson tras divorciarse en 1973 de Jim Polk. Con Gibson, Margaret tuvo una hija en el año 1976 a la que llamó Eleanor Jess.

En los años 80 volvieron los poemarios, como “True Stories” (1981) o “Interlunar” (1984), y otra colección de cuentos titulada “Murder In The Dark” (1983).

Su primera novela en los años 80, y quinta de su carrera, fue “Bodily Harm” (1981), un libro en el que una joven periodista llamada Rennie Wilford decide viajar a una isla del Caribe para evadirse de los malos momentos.

En 1985 publicó su novela más famosa, “El Cuento De La Criada” (1985), novela distópica, con influencias de George Orwell, que fue llevada tanto al cine como a la televisión. Su protagonista, Defred, es una mujer que vive en la República de Gilead, lugar de dictadura puritana divida en castas. Ella solo tiene como destino la procreación.

Tres años después, Margaret escribió su séptima novela, “Ojo De Gato” (1988), historia de recuerdos en Toronto de una pintora llamada Elaine Risley.

En la década de los 90 escribió de nuevo poemarios, como “Morning In The Burned House” (1995), libros de cuentos, como “Wilderness Tips” (1991), y novelas, “La Novia Ladrona” (1993), con tres mujeres enfrentadas a una femme fatale, y “Alias Grace” (1996), misterio en el siglo XIX.

Tras el fin de los años 90, Margaret se mostró muy prolífica, diversificando, como había hecho a lo largo de su carrera, su escritura en poemas (“The Door”), cuentos (“Stone Mattress”), ensayos (“Negotiating With The Dead”, “Payback”) e incluso cómic (“Angel Catbird”, con dibujos de Johnnie Christmas, “War Bears”, con dibujos de Kean Steacy).

En cuanto a novelas, en el año 2000 publicó su décima novela, “El Asesino Ciego”, historia de la familia Chase durante el siglo XX. Más tarde apareció “Oryx And Cake” (2003), el primer libro de la trilogía “MaddAddam”, con enfoque distópico. Fue continuado por “El Año Del Diluvio” (2009) y “MaddAddam” (2013). En el año 2005 publicó su doceava novela, “Penélope y Las Doce Criadas” (2005), inspirada por la “Odisea” de Homero.

Diez años después apareció “Por Último, El Corazón”” (2015), otra distopía.Un año más tarde publicó “La Semilla De La Bruja” (2016), basada en “La Tempestad” de William Shakespeare.

Su última novela es “Los Testamentos” (2019), continuación de “El Cuento De La Criada” que ganó el Premio Man Booker.

En el año 2004 creó el LongPen, un sistema para escribir de forma remota con un ordenador y una mano robótica.

En el año 2009 murió su pareja, Graeme Gibson.

Ha recibido numerosos galardones, entre ellos el Governor General’s Award, la Orden de las Artes y las Letras, el Premio Montale, el Premio Príncipe de Asturias de las Letras, el Premio Nelly Sachs, el Premio Giller, el National Arts Club Literary Award, el Premio Internacional Franz Kafka y el Premio de la Paz del Gremio de los Libreros Alemanes.


Lectures i sessions del curs 2019-20

Aquí finalitza un altre curs del Club de Lectura. No ha estat, ni de bon trós, un any com els d’abans, ja que la pandèmia ho ha trasbalsat quasi tot.

Amb la Biblioteca tancada, hem hagut de recòrrer a l’eBiblio , on la ciència-ficció no hi és gaire representada, però ens hem sortit amb els canvis.

Hem fet esforços per mantenir les reunions fent les tres darreres sessions per video-conferència. Agraeixo a tots els participants la seva bona disposició, però m’agradava més quan les interrupcions donaven aire fresc al debat. Agraeixo també l’ajuda de la Biblioteca, coordinant les convocatòries via correu i les llicències a l’eBiblio.

La planificació del proper curs encara no està confirmada. Tant bon punt ho sigui actualitzaré la página del Calendari de Sessions.

Desitjo que tots tingueu un bon estiu i que la propera sessió, amb o sense mascaretes, sigui presencial.

Aquest ha estat el nostre cicle d’aquest Curs:

Dates
                         Títols i Autors
14 de setembre de 2019 Norstrilia, Cordwainer Smith
5 d’octubre de 2019 Antihielo, Stephen Baxter
9 de novembre de 2019 La naranja mecánica, Anthony Burgess
14 de desembre de 2019 Más que humano, Theodore Sturgeon
11 de gener de 2020 Oddity, David Castells
8 de febrer de 2020 El hombre en el laberinto, Robert Silverberg
7 de març de 2020 Blade Runner (guió de la pel·lícula), Ridley Scott, Hampton Fancher i David Webb Peoples
18 d’abril de 2020 per video- conferència
La guerra de los mundos, H.G. Wells
16 de maig de 2020 Amanecer, Octavia Butler
13 de juny de 2020 Sin noticias de Gurb, Eduardo Mendoza