Sesión del Club: “Los propios dioses” de Isaac Asimov

Los propios dioses-Portada

Los propios dioses-Isaac Asimov

En Los propios dioses, a pesar de su corta extensión, tenemos un poco de todo: ciencia-ficción hard, historias personales de grandes egos y envidias, rencillas y venganzas académicas, primeros contactos, descripciones de mundos alienígenas totalmente diferentes a los que estamos acostumbrados, viajes a la luna, etc…

El libro se estructura en tres partes bien diferenciadas y que podrían considerarse novelas cortas, pero relacionadas entre sí. De hecho, la novela fue publicada por entregas en revistas durante 1972.  En la novela se desmontan dos mitos de la obra asimoviana: que no había alienígenas y que no había sexo. Asimov, como doctor en bioquímica, declaró que era incapaz de imaginar un alienígena que fuera científicamente coherente y que al mismo tiempo no fuera una copia burda de la solución evolutiva terrestre (algo en sí mismo acientífico). Atrapado pues entre la espada y la pared, optó por la solución drástica de prescindir por completo de extraterrestres, lo cual es una de las particularidades más identificativas de su universo de La Fundación.

  1. Thriller de laboratorio: La primera es la más clásica en cuanto a novela de ciencia ficción: investigación científica, nuevos descubrimientos, experimentos sorprendentes e inexplicables. Encontramos una descripción de las luchas de poder en el mundo científico y académico, algo que el autor conocía muy bien de sus experiencias como profesor en la facultad de medicina de Boston. En 1958 le hicieron abandonar la enseñanza al haber optado por la literatura en vez de la investigación como modo de vida, posteriormente quisieron arrebatarle sin éxito la dignidad de profesor asociado y no fue hasta 1979 que lo ascendieron a profesor de pleno derecho en reconocimiento a su labor divulgativa.
  2. Mundo paralelo: La segunda es la mejor de todas. Es un ejercicio de fantasía, razonamiento y deducción alucinante imaginar, no ya cómo es una raza alienígena, sino cómo es la vida, cómo es todo en un universo donde la interacción nuclear fuerte es 100 veces superior a la que conocemos en el nuestro.  Se acerca bastante, al menos en lo que es la física y biología del mundo que describe.
  3. Cuento político/policial: La tercera, es una novelita policíaca en la Luna, con intriga política de fondo, algo de sexo y, por supuesto, unas gotas de ciencia, y un final feliz con mensaje.

De manera jocosa, ésta puede ser una versión ultrarreducida:

Los seres humanos:La bomba de electrones proporciona mucha energía gratis, pero está destruyendo nuestro universo.
Alienígenas: La bomba de positrones proporciona mucha energía gratis, pero está destruyendo nuestro universo.
(Luego pasan algunas cosas sobre CIENCIA, y todo es un poco confuso.)
Denison: Me alegro de que haya terminado. ¿Es el momento adecuado para la escena de sexo gratuito?
Selene: Sí.
FIN

Sin embargo no podemos deducir de esta introducción que se trata de una obra menor dentro de la enorme producción de Asimov. Bien al contrario, se la considera una de sus mejores creaciones, con reconocimiento público, que consiguió el primero de sus dos premios Hugo (1973) y su único Nebula (1972) a la mejor novela, además de quedar primero en la votación de los Locus. Además, nos plantea, con 40 años de anticipación, espinosas cuestiones que siguen siendo de la más candente actualidad, como por ejemplo, el agotamiento de las fuentes de energía, la explotación de la energía nuclear ¿tiene consecuencias?. Cambiemos la bomba de positrones por el calentamiento global y la alerta de Asimov contra la estupidez parece cada vez más urgente.

Por supuesto, posee puntos flacos. La primera y la tercera parte no acaban de despojarse de los arquetipos heredados de la Edad de Oro; la presencia femenina es anecdótica o, casi peor, paródica (como con la desinhibida y superintuitiva Selene); el razonamiento científico que propicia la solución final es lo bastante simple como para no requerir del concurso de un genio independiente como Lamont; o que en el mundo alienígena no haya otras formas de vida. Todo contribuye a que, a ojos actuales, haya perdido algo de frescura.

Sin embargo, el conjunto sigue siendo extraordinario. Por un lado, aúna la capacidad didáctica de Asimov con una de las especulaciones más atrevidas que ha dado el concepto de los universos paralelos:

  1. Personajes como Odeen, Dua, Tritt (uno, dos, tres). Odeen es el ser racional y Tritt el paternal. Dua, emocional pero “diferente”. Dua, una de las grandes “heroínas” del género. Odeen equivale a la rusa “один”, que significa “uno” (en realidad se pronuncia “adEEn”, aunque escrito “Odeen”); Dua, obviamente, se hace eco de la palabra “dos” en varios idiomas (ruso “два”; castellano “dúo”; malayo e indonesio “DUA”), y Tritt se hace eco de manera similar al alemán “dritte” y rusa “треть”, cuyo significado es “tercero”.
  2. Jerarquía y los tres sexos. Cada uno con roles definidos bastante rígidos, el racional (izquierdo), el paternal (derecho), y la emocional (central). Al ser de forma etérea pueden co-penetrar (ocupando el mismo lugar en el espacio) a los demás de su especie, principalmente con motivos sexuales. Se alimentan de energía solar en un universo donde su sol envejece y cada vez hay menos estrellas, y menos de ellos mismos.
  3. Seres “blandos” y “duros”. Existen en esta forma de vida los seres duros que tienen la posibilidad de usar la tecnología. No pueden reproducirse (fusionarse), no hablan sobre sí mismos a los seres blandos y se dedican completamente a la investigación. Los seres blandos tienen la posibilidad de fusionarse y engendrar tres hijos, uno de cada tipo.
  4. Metamorfosis: El racional es el que da la semilla, la emocional es quien proporciona la energía y el paternal es quien sirve de incubador. Debido a sus diferentes características se complementan formando una tríada. La última fusión de los tres los convierte en uno de los insensibles y conservadores seres duros, precisamente los que han creado el problema; es decir, queda al descubierto que en realidad los seres duros no son más que el estadío siguiente de la vida de un trío de seres blandos.

Una auténtica creación del “buen doctor”, en la que podemos percibir la influencia de las teorías de Freud,  el Yo, Super Yo y el Ello, o las de análisis transaccional de Berne en que aparecen los estados de Padre, Adulto y Niño

Los títulos de las tres partes: “Los propios dioses…“, “…luchan en vano…” y “…contra la estupidez”  hacen referencia a la frase “Contra la estupidez, los mismos dioses luchan en vano”, de la cita original “Mit der Dummheit kämpfen Götter selbst vergebens.” de Friedrich Schiller (1759–1805). Y esto nos lleva a que el gran tema de la novela es la estupidez humana. Dice uno de los personajes:

“Te aseguro que la estupidez universal llega a ser desesperante. Creo que no me afligiría que el suicidio de la humanidad estuviera provocado por la más pura maldad de corazón o por la simple imprudencia. Hay algo increíblemente mezquino en el hecho de encaminarse hacia la destrucción a causa de la estupidez más suprema. De qué sirve ser un hombre si esa es la causa de nuestra muerte…”

Carlo Maria Cipolla fue un historiador económico italiano (fallecido en 2000) que exploró el controvertido tema de la estupidez formulando su famosa Teoría de la Estupidez, expresada por primera vez en su ingenioso panfleto de 1988 titulado Allegro ma non troppo. En su trabajo, propone cinco leyes, acompañadas de corolarios, que parten de que toda acción humana genera:

  • Beneficios y pérdidas que un individuo se causa a sí mismo
  • Beneficios y pérdidas que un individuo causa a los otros

Clasificación de Cipolla

Creando un gráfico en el que se coloca el primer factor en el eje x y el segundo en el eje y se pueden obtener cuatro grupos de individuos:

  1. Inteligentes, (Benefician a los demás y a sí mismos)
  2. Incautos/Desgraciados, (Benefician a los demás y se perjudican a sí mismos)
  3. Malvados, (Perjudican a los demás y se benefician a sí mismos)
  4. Estúpidos, (Perjudican a los demás y a sí mismos)

Cipolla nos advierte en el Corolario de la Quinta ley: El estúpido es la clase de persona más peligrosa, porque es peor que el malvado.Y añade que sólo las sociedades capaces de filtrar a los malvados, y sobre todo a los estúpidos pueden prosperar.

Asimov plantea en la obra que a pesar de que algo puede ser terrible o estúpido, las personas que detentan el poder (los dioses) [Los políticos, Halam, los alienígenas] continuarán con sus descubrimientos con orgullo y felicidad porque las cosas son más fáciles para ellos. Cuando el libro fue escrito durante los días de la Guerra Fría, los científicos y los políticos estaban creando cosas sin preocuparse por los efectos peligrosos que pudieran tener. Como la bomba atómica, los satélites, la energía nuclear cada uno de éstos nos han legado problemas en la actualidad. Asimov también nos está advirtiendo que reparemos en la estupidez que nos afecta y no contemporicemos con ella. En mi modesta opinión, la realidad más cercana sigue haciendo válido este mensaje.

Isaac AsimovISAAC ASIMOV (1920-1992)

Encerrado en la habitación de un hospital y a sabiendas de que sus días estaban contados, Isaac Asimov decidió dejar de lado la astronomía, la bioquímica y la ciencia ficción para dedicarse al tema que más le interesaba: su vida. Nació así un autorretrato de pincelada fina, donde destaca la figura de un genio que fue niño prodigio y ya desde la infancia desarrolló las dotes que harían de él el gran humanista del siglo xx: una curiosidad infatigable, un saber aparentemente sin límites, una extraordinaria capacidad de comunicación y una dedicación incansable a la propia obra, que se cifraría en más de 470 textos publicados. Totalmente recomendable acercarse a la persona a través de su Autobiografía “Yo, Asimov”.

En un orden más ortodoxo, aquí va un resumen del paso por la vida del “buen doctor”:

Nació el 2 de enero de 1920 en Petrovichi (Rusia), hijo mayor de Judah Asimov y Anna Rachel Berman, ambos de creencias judías. Tuvo dos hermanos más, Marcia y Stanley. En 1923, cuando el pequeño Isaac contaba solamente con tres años, su familia se trasladó a Nueva York para residir en el barrio de Brooklyn, en donde su padre regentó una tienda de dulces en la que también vendía revistas y novelas de ciencia ficción que su hijo leía con avidez.

En 1928 Asimov logró la nacionalidad estadounidense. Once años después conseguiría ver publicado un relato, “Abandonados cerca de vesta”, en la revista Amazing Stories. Con anterioridad había intentado sin éxito publicar en “Astounding Science Fiction”, pero aunque finalmente no lo consiguió, logró entablar una estrecha amistad con John Wood Campbell, el director de la publicación. Asimov fue un niño superdotado, entró en la universidad con 15 años.

En 1942 contrajo matrimonio con Gertrude Blugerman, a quien conoció en una cita a ciegas llevada a cabo el día de San Valentín. Gertrude fue la madre de sus dos únicos hijos, un niño llamado David y una niña de nombre Robyn Joan.

Después de participar en la Segunda Guerra Mundial como ingeniero de la marina estadounidense, Asimov se doctoró en bioquímica por la Universidad de Columbia. Con posterioridad impartió clases en la Universidad de Boston, docencia que transcurrió entre 1949 y 1958, año en el que abandonó su tarea como profesor para dedicarse por completo a la escritura. En 1950 publicó su primera novela titulada “Piedra en el Cielo”.

Su segunda mujer fue la doctora Janet Opal Jeppson, con quien se casó en 1973, tres años después de separarse de Gertrude. El primer encuentro de la pareja se produjo en una convención de ciencia-ficción llevada a cabo en 1956. La joven Janet se había acercado a pedirle un autógrafo a su escritor favorito. Diecisiete años después se convirtió en su esposa.

En 1986 le fue concedida la distinción de “Gran Maestro Nébula”, uno de tantos galardones que el escritor estadounidense de origen ruso logró a lo largo de su carrera. Además de escritor de ciencia-ficción e historiador, Asimov fue también un extraordinario y prolífico divulgador científico, utilizando un lenguaje asequible y sencillo que atrajo tanto al público neófito como al más versado en la materia.

Isaac Asimov falleció el 2 de abril de 1992 a causa de fallos cardíacos e insuficiencia renal. “El buen doctor”, como así se le conocía, tenía 72 años. Tras la muerte del científico y literato, su viuda Janet afirmó que su esposo había fallecido de sida, enfermedad que contrajo a causa de una transfusión sanguínea realizada en una operación de corazón.

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