Sesión del Club (Grupo A): El fin de la infancia

“Comparada con las épocas anteriores, ésta era la edad de la utopía. La ignorancia, la enfermedad, la pobreza y el temor habían desaparecido virtualmente. El recuerdo de la guerra se perdía en el pasado como una pesadilla que se desvanece con el alba. Pronto ningún hombre viviente habría podido conocerlo.”

Durante la Segunda Guerra Mundial, Clarke vio globos de barrera que flotaban por encima de Londres, parecían OVNIs sobrevolando y protegiendo el área metropolitana de los ataques aéreos nazis. La visión le hizo “desterrar todos los pensamientos del presente peligro” e imaginar el futuro. Al convertir la historia de invasión alienígena clásica en su cabeza, Clarke primero escribió sobre el futuro (soñado en 1950) en un cuento llamado “Ángel Guardián”. La idea de Clarke para el libro se expandió en novela en 1952, incorporando la primera parte del libro, “La Tierra y los superseñores”.

Completado y publicado en 1953, “El fin de la infancia” vendió su primera edición, recibiendo buenas críticas, y convirtiéndose en el primer libro famoso de Clarke. La novela no ganó un premio Hugo (no hubo premios ese año), pero fue nominada para un premio Hugo retro ofrecido en 2004. A pesar de que no ganó, se la considera ampliamente como una de las mejores novelas de Clarke.

Los extraterrestres llegan inadvertidamente y manteniendo sus naves colgadas en la atmósfera terrestre dicen que la Tierra está bajo una nueva dirección: la suya. Pero no destruyen nada: ni edificios famosos, ni bases militares, ni siquiera un puente. En su lugar, promueven la paz mundial, el crecimiento tecnológico, e imponen sólo unas pocas normas paternalistas sobre el mundo. ¿Pero por qué? ¿Estos extraterrestres han viajado a través del universo sólo para jugar a hermanitas de la caridad intergalácticas … o tienen motivos ulteriores?

Durante un tiempo no se dejan ver, y aquí Clarke sorprende ya que encajan perfectamente en la descripción de los demonios del mito: “No había error posible. Las alas correosas, los cuernos, la cola peluda: todo estaba allí. La más terrible de las leyendas había vuelto a la vida desde un desconocido pasado”. Sin embargo, no son criaturas sobrenaturales; su existencia puede ser explicada por procesos completamente naturales, como la evolución.

Los Superseñores alienígenas se refieren a sí mismos como “guardianes” y “parteras”, metáforas para explicar su relación con la humanidad. Sin embargo la que no usan, y quizá sea más adecuada es “padres”. Como “hijos” de los Superseñores, los seres humanos tienen que decidir el camino que quieren tomar hacia la edad adulta. Los Superseñores dicen a la humanidad donde pueden y no pueden ir (el espacio es un gran no-no), qué reglas deben seguir (Estado Mundial o les intervienen), cómo usar su tecnología (las armas nucleares no son juguetes), y a qué hora hay que irse a la cama (bueno, ésta tal vez no …). Suena como los padres hablando a sus hijos adolescentes , ¿verdad?

Así, más que infancia podemos verla como “El Fin de la Adolescencia”, ya que los problemas a los que se enfrenta la raza humana son más parecidos a los que tienen que enfrentarse los adolescentes navegando en el proceso de convertirse en adultos.

Clarke juega un poco en esta novela con el género de la distopia. La mayoría de los futuros distópicos son obviamente lugares horribles para vivir, los pobres son pobres, un grupo selecto controla a todos los demás y las libertades son una memoria perdida hace mucho tiempo. En “El fin de la infancia”, no todo es tan obviamente distópico. De hecho, a primera vista, todo lo que pasa es benéfico. Todo el mundo tiene sus necesidades satisfechas, no hay guerras, y la gente hace turismo en coches voladores. Pero, aunque sólo es notado por unos pocos, el aburrimiento se extiende por toda la sociedad y conduce al estancamiento del arte y la cultura humana. La novela sugiere que el fin del hambre, de la enfermedad y del crimen violento no es algo para desdeñar, pero estas circunstancias ocupan algún escalón necesario para animar a otras partes críticas de la existencia humana.

Por lo tanto, la novela está pintada de utopía en la superficie, pero hay un núcleo distópico en el corazón de la misma.

Clarke es parte de un grupo de autores -incluyendo a Robert Heinlein, Isaac Asimov y otros- a quienes se atribuye básicamente inventar el género de la ciencia-ficción tal como lo conocemos. Pero lo que realmente la acredita en el género es la forma en que la ciencia y la filosofía se tejen en la historia. Los aparatos avanzados a bordo de la nave de Karellen pueden verse como juguetes científicos ingeniosos para usarlos en el relato. Sin embargo es lo que representan esos gadgets lo que hace que esta historia sea de ciencia ficción. Por ejemplo, la tecnología de Karellen y la mera existencia de una especie alienígena pone tensión en las creencias sostenidas por la gente religiosa, y “en pocos días, todos los multitudinarios mesías de la humanidad habían perdido su divinidad”. No es la simple adición de la ciencia a la historia lo que la cualifica como ciencia-ficción, sino la exploración de las implicaciones que esta ciencia trae a la Tierra con ella.

Finalmente, es una historia sobre alcanzar la edad adulta. Sin embargo, en lugar de ser un cuento de llegar a la mayoría de edad una sola persona, como suele ser el caso, es toda la raza humana la que crece. Claramente, algunas personas se contentan con vivir bajo los pulgares dobles extraterrestres, pero otros, como Jan y George, necesitan algo más. Como un niño tratando de encontrar su propio camino, pese a sus padres dominantes, esta novela presenta a la humanidad  tratando de trascender más allá de la interferencia de los Superseñores.

Al final, la humanidad crece y evoluciona fuera de su estado de infancia. Si eso es algo bueno o malo …

Arthur Charles Clarke (1917-2008)

Arthur Charles Clarke nació el 16 de diciembre de 1917, en la ciudad costera de Minehead, en el suroeste de Inglaterra. Fue el mayor de cuatro hijos nacidos en una familia de agricultores, Clarke se fascinó con la ciencia y la astronomía a una edad temprana, escaneando las estrellas con un telescopio casero y llenando su cabeza con cuentos de ciencia ficción de revistas como Astounding Stories. Después de que su padre falleciera repentinamente, las dificultades financieras que su familia soportó impidieron que Clarke asistiera a la universidad a pesar de su mente brillante e inquisitiva. Después de graduarse de la escuela secundaria en la cercana Taunton, Clarke salió de su casa para encontrar trabajo en 1936.

Al llegar a Londres, Clarke encuentra trabajo como burócrata del gobierno. Sin embargo, no había perdido su fascinación por las estrellas, y pronto se convirtió en miembro de la British Interplanetary Society, que defendía la idea de los viajes espaciales mucho antes de que se considerara plausible. Clarke contribuyó con sus artículos al boletín de noticias del grupo y también comenzó sus primeras incursiones en la ciencia ficción.

Aunque estos primeros esfuerzos fueron interrumpidos con la llegada de la Segunda Guerra Mundial, el servicio de Clarke durante el conflicto le daría la oportunidad de satisfacer su aptitud tecnológica. Desde 1941 hasta el final de la guerra, fue técnico de la RAF y uno de los primeros en utilizar la información del radar para guiar los aterrizajes de los aviones en condiciones climáticas desfavorables. Sus experiencias en tiempo de guerra resultarían fundamentales en dos de los primeros trabajos de Clarke como escritor. En 1945, la revista Wireless World publicó su artículo “Extra-Terrestrial Relays”, en el que Clarke teorizó sobre cómo un sistema de satélites geoestacionarios podría ser utilizado para transmitir señales de radio y televisión a todo el mundo. Ésta fue sólo la primera de muchas realidades tecnológicas que Clarke prediría durante su prolífica carrera. Al año siguiente su cuento “Rescue Party” adornó las páginas de Astounding Science Fiction, su primera obra de ciencia ficción había sido publicada.

Al regresar de la guerra, Clarke tuvo oportunidad de continuar su educación superior después de recibir una beca para asistir al King’s College en Londres. Durante este tiempo, también volvió a conectar con la Sociedad Interplanetaria Británica (que presidiría durante varios años) y continuó con sus esfuerzos literarios. Se graduó en 1948 con honores en matemáticas y física y rápidamente empezó a ganar reputación tanto como científico como en su faceta de autor. Mientras trabajaba como editor asistente para la revista Science Abstracts, Clarke publicó el libro de no ficción Interplanetary Flight (1950), en el que discutió las posibilidades del viaje espacial. En 1951, se publicó su primera novela larga, “Preludio al espacio”, seguida dos años más tarde por “Contra la caída de la noche” y “El fin de la infancia” (que fue el primer éxito verdadero de Clarke y posteriormente adaptada como serie de televisión en 2015). Ganó su primer Premio Hugo en 1956 por su cuento “La Estrella”.

La escritura de Clarke le ganó la estima como novelista y le trajo la prominencia como pensador revolucionario. Fue consultado frecuentemente por miembros de la comunidad científica, trabajando con científicos estadounidenses para ayudar a diseñar naves espaciales y ayudar en el desarrollo de satélites para aplicaciones meteorológicas. Además de todas sus actividades sobre el espacio, a mediados de la década de 1950 Clarke comenzó a desarrollar un interés por los mundos submarinos. En 1956, se trasladó a Sri Lanka, estableciéndose primero en la ciudad costera de Unawatuna y más tarde mudándose a Colombo. Clarke vivió en Sri Lanka el resto de su vida y se convirtió en un hábil buceador, fotografiando arrecifes regionales e incluso descubriendo las ruinas submarinas de un antiguo templo. Documentó sus experiencias de buceo en obras como The Coast of Coral (1956) y The Reefs of Taprobane (1957). También utilizó su experiencia para iniciar el negocio de turismo Underwater Safaris.

El destino de Clarke, sin embargo, estaba todavía muy ligado al espacio. Después de ser golpeado con la polio, que limitó su movilidad, volvió su atención de nuevo a las estrellas. Durante los años 60, Clarke vio realizados algunos de sus proyectos más importantes. En 1962 publicó Profiles of the Future, en el que hizo predicciones sobre invenciones hasta el año 2100, y en 1963 el Instituto Franklin le otorgó su premio Ballantine por sus contribuciones a la tecnología satelital. Ese honor fue ampliado el año siguiente cuando el satélite Syncom 3 transmitió los Juegos Olímpicos de Verano desde Tokyo a los Estados Unidos.

La creciente reputación de Clarke como experto en todos los temas del espacio le llevó a la colaboración por la que quizás haya sido más reconocido. En 1964, con el director Stanley Kubrick, Clarke empezó a trabajar en una adaptación cinematográfica de su cuento de 1951 “El centinela”. Se convertiría en el clásico de Kubrick dirigido en 1968 “2001: Una odisea espacial”, ampliamente considerada como una de las mejores películas de la historia. Clarke y Kubrick recibieron una nominación al Oscar por su guión y también colaboraron en el desarrollo de la historia en una novela publicada el mismo año. Clarke, autor y pensador de renombre internacional, continuó su producción prolífica y exitosa durante los años setenta. Su novela de 1973 “Cita con Rama” ganó los premios Nebula y Hugo, una hazaña que repitió varios años después con “Las fuentes del paraíso” (1979). En la década siguiente, Clarke completó las obras autobiográficas Ascent to Orbit (1984) y Astounding Days (1989).

Clarke siguió más adelante con las secuelas literarias “2010: Odisea dos” (publicada en 1982 y adaptada en una película de 1984), “2061: Odisea tres” (1987) y “3001: La odisea final” (1997). A finales de los años sesenta, Clarke pudo participar en una odisea espacial de la vida real cuando fue elegido para unirse a Walter Cronkite como comentarista de la cobertura de CBS del aterrizaje lunar de Apolo 11. Volvió a las ondas para la cobertura de las misiones Apolo 13 y Apolo 15. Posteriormente mantuvo sus colaboraciones con la televisión.

Hacia el final de la década, las complicaciones relacionadas con la poliomielitis redujeron aún más la movilidad de Clarke, confinándole a una silla de ruedas. Continuó escribiendo obras de ficción y no ficción y obtuvo varios reconocimiento por toda su vida de contribuciones. En 1983, se creó la Fundación Arthur C. Clarke para promover el uso de la tecnología, cuyo objetivo era mejorar la calidad de vida, particularmente en los países en desarrollo, a través de becas y premios educativos; en 1986, se estableció el Premio Arthur C. Clarke a la excelencia en la ciencia ficción británica. Clarke también ocupó cátedras en la Universidad de Moratuwa en Sri Lanka de 1979 a 2002 y en la Universidad Internacional del Espacio de 1989 a 2004.

Hasta la vieja Ceilán le persiguieron los prejuicios y se difundió el rumor de que vivía allí entregado a la pederastia, acusación que luego fue desmentida por la autoridades del país. Ese infundio le costó, según explicó uno de sus principales colaboradores, el escritor Stephen Baxter, que se discutiera la conveniencia de otorgarle el título de sir. Cosa que al final hizo personalmente el príncipe Carlos. Cuando se le preguntó si era gay, respondió con coquetería: “No, merely cheerful (No, simplemente alegre)”. En la última década de su vida Arthur C. Clarke fue nombrado caballero por el alto comisionado británico en Sri Lanka; se le concedió el mayor honor civil de ese país, el Sri Lankabhimanya y vio la fundación del Instituto Arthur C. Clarke para la Educación Espacial.

Murió de insuficiencia respiratoria el 19 de marzo de 2008, a la edad de 90 años. Había escrito casi 100 libros, junto con innumerables ensayos y cuentos, e hizo contribuciones inconmensurables al campo de la exploración espacial y la ciencia. En honor a su trabajo, la Unión Astronómica Internacional nombró la distancia de aproximadamente 36.000 kilómetros sobre el ecuador de la Tierra, la órbita de Clarke, y el asteroide No. 4923 recibió la designación de “Clarke”.

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Moderador del Club de Lectura de Ciencia Ficción de la Biblioteca Vapor Badía de Sabadell Ver todas las entradas de Moderador

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