Sesión del Club (Grupo A): La larga marcha

Alguna vez la Larga Marcha ha sido detenida por alguna causa? —preguntó Harkness.
—No lo creo —dijo Garraty—. ¿Más material para el libro?
—No —respondió Harkness con voz cansada—. Sólo para mi información personal.
—Se detiene cada año —dijo Stebbins desde detrás de ellos—. Una vez.

“La larga marcha” es uno de los famosos “Bachman Books”, las novelas que Stephen King escribió antes de publicar con su propio nombre, y que sólo fueron publicadas (bajo el seudónimo de Richard Bachman) tras el éxito de “Salem’s Lot”. De hecho, “La larga marcha” es el más antiguo de sus libros, escrito cuando tenía apenas 18 años.

Decir de una novela de un autor consagrado que es “juvenil” no quiere decir que sea mala, sólo que las ideas, la ejecución, etc. son un ensayo de las habilidades que hacen de King un escritor sobresaliente en novelas posteriores. Se podría esperar que “La larga marcha” cayera en esos errores juveniles, pero, de alguna manera, los trasciende. Este libro es uno de los mejores trabajos de King: una horrorosa pieza de no-horror que es tan poderosa hoy como lo fue cuando apareció en 1979.

Cien muchachos adolescentes son escogidos en una lotería televisada por una versión despótica del ejército de los EEUU, y aceptan participar en una carrera, en la que no pueden detenerse. Si sus pasos caen por debajo de 6’5 kilómetros/hora reciben una advertencia. Tras tres avisos son ejecutados a tiros. De los cien que empiezan la caminata, sólo uno sobrevivirá y se le concede el premio final: todo lo que quiera para el resto de su vida. Y ya está.

Hay rastros de “La larga marcha” en un gran número de novelas contemporáneas de autores jóvenes -la serie de “Los juegos del hambre”, por ejemplo- pero, a diferencia de los libros en que ha influido, “La larga marcha” es en realidad puro miedo. Es amenazante e inquietante, y dada la naturaleza alegórica del contenido de la novela, así debe ser. Quizá podemos considerar “¿Acaso no matan a los caballos?” de Horace McCoy, más próxima al relato de King, porque es una gran novela de terror, de terror social, aunque todo lo que se cuenta en ella sí ocurrió en la realidad.

No hay grandes malos escondidos en las sombras (a menos que consideremos al Mayor -un giro fascista actualizado de la figura del Tío Sam- que organiza el evento y anima a los chicos a caminar), no hay enormes giros narrativos, no tenemos un deus ex machina. Es un libro que comienza con cien personajes que, de manera lenta pero segura, son reducidos a uno. A veces ocurre en ráfagas de descripción vívida: sus infracciones registradas y detalladas, las balas silbando desde las páginas. A veces sucede a través del boca a oreja, como los chismes que se cuentan los chicos que quedan vivos sobre su número cada vez más menguante. Pero sabes que noventa y nueve de estos muchachos van a morir, y entonces el libro terminará. En realidad no hay ninguna razón que justifique por qué la marcha sucede. Se refieren a ella como “el deporte nacional”, y eso significa un entretenimiento de primera magnitud, visto por millones en la televisión.

“La larga marcha”, evidentemente, es una metáfora de la guerra. Específicamente, del conflicto de Vietnam que estaba ocurriendo durante la gestación de la novela: el proyecto televisado, el horror de ver como mueren amigos recién conocidos, la aparente falta de razón para que todo esto ocurra.

King logra encapsular algo de lo que representa seguir vivo, cuando todo a tu alrededor es sangre y disparos en la oscuridad que matan a tus amigos. Para todos los involucrados, es una carrera interminable. O, más bien, que sólo tiene un fin. Y da igual quien sea el ganador, está destruido más allá de toda esperanza. La clave nos la da este diálogo entre Garraty y McVries:

—Es un fraude —repuso McVries con voz temblorosa—. No hay ganador, ni Premio. Al último superviviente se lo llevan después detrás de cualquier granero y lo rematan también.
—¡No seas estúpido! —le gritó Garraty, furioso—. No tienes la menor idea de lo que estás dicien…
—Todo el mundo pierde —repitió McVries

La naturaleza absurda del reclutamiento por el ejército, los gritos de cumplir con tu deber y honrar a tu país, todo eso está en “La larga marcha”. En el orgullo que el Mayor inspira al principio y al final. En los himnos nacionales y los desfiles, en las banderas de los jeeps. En la manera en que los marchadores (odiando al Mayor mientras la carrera continúa) se detienen a aplaudirle cuando éste pasa en una demostración de culto a la personalidad. En los ojos muertos y en las balas con las que soldados insensibles van matando a los chicos que no han hecho nada malo, excepto parar de caminar.

Y en los propios marchadores, que no saben por qué se inscribieron, y no entienden por qué están haciendo esto, pero saben que no pueden detenerse hasta que se les diga que ya se acabó.

Stephen King (1947-)

Stephen Edwin King nació en Portland, Maine en 1947, es el segundo hijo de Donald y Nellie Ruth Pillsbury King. Después de la separación de sus padres, él y su hermano mayor, David, fueron criados por su madre. Parte de su infancia la pasó en Fort Wayne, Indiana, donde vivía la familia de su padre y en Stratford, Connecticut. Cuando Stephen tenía once años, su madre llevó a sus hijos de vuelta a Durham, Maine, donde sus padres, Guy y Nellie Pillsbury, con la vejez habían quedado incapacitados. Ruth King fue persuadida por sus hermanas para hacerse cargo del cuidado físico de la pareja de ancianos. Otros miembros de la familia les proporcionaron una pequeña casa en Durham y apoyo financiero. Después de la muerte de los abuelos de Stephen, la señora King encontró trabajo en las cocinas de Pineland, un centro residencial cercano para personas con retraso mental.

Stephen asistió a la escuela Primaria en Durham y luego siguió la Secundaria en Lisbon Falls, donde se graduó en 1966. A partir de su segundo año en la Universidad de Maine en Orono, escribió una columna semanal para el periódico escolar “The Maine Campus”. También fue activo en política estudiantil, como miembro del Senado del Estudiante. Apoyó activamente el movimiento contra la guerra en el campus de Orono, llegando a esta posición desde un punto de vista conservador que afirmaba que la guerra en Vietnam era inconstitucional. Se graduó de la Universidad de Maine en 1970, con una licenciatura en Inglés y calificado para dar clases en el nivel de preparatoria. Una revisión médica realizada inmediatamente después de la graduación le declaró “no apto” para el servicio militar a causa de la alta presión sanguínea, visión limitada, pies planos, y los tímpanos perforados.

Se casó con Tabitha Spruce en enero de 1971. La había conocido en la Biblioteca Fogler en la Universidad  donde ambos trabajaban como estudiantes. Como Stephen fue incapaz de encontrar trabajo como profesor, vivían de su trabajo como obrero en una lavandería industrial, y de los ahorros y el préstamo de estudiante de Tabitha, con aportaciones ocasionales si le publicaban una historia corta en revistas masculinas.

Stephen hizo su primera venta profesional con el relato corto “El suelo de cristal” al Startling Mystery Stories, en 1967. A lo largo de los primeros años de su matrimonio, continuó vendiendo cuentos a revistas para hombres. Muchos de éstos fueron recogidos más adelante en la compilación Night Shift (“Turno de noche”) o aparecieron en otras antologías. En otoño de 1971, Stephen comenzó a impartir clases de inglés de secundaria en la Hampden Academy, la escuela secundaria pública en Hampden, Maine. Escribía por las tardes y los fines de semana, produciendo cuentos y trabajando en novelas. En la primavera de 1973, Doubleday & Co. aceptaron la novela “Carrie” para su publicación. En el Día la Madre de ese año, Stephen entendió (gracias a su nuevo editor de Doubleday, Bill Thompson) que una venta importante en edición de bolsillo le proporcionaría los medios para abandonar la enseñanza y escribir a tiempo completo.

Al final del verano de 1973, los King se trasladan hasta el sur de Maine debido a la mala salud de la madre de Stephen. Alquilan una casa de verano en el lago Sebago en North Windham, en la que Stephen escribió su siguiente novela publicada, en una pequeña habitación en el garaje. Fue titulada originalmente Second Coming (“Segunda Venida”)  y luego Jerusalem’s Lot, antes de convertirse en Salem’s Lot (“El misterio de Salem’s Lot”). Durante este período, la madre de Stephen murió de cáncer, a los 59 años de edad.

Carrie fue publicada en la primavera de 1974. Ese mismo otoño, los King dejaron Maine para trasladarse a Boulder, Colorado. Vivieron allí poco menos de un año, durante el cual escribió The Shining (“El resplandor”) , que transcurre en Colorado. A su vuelta a Maine en el verano de 1975, compran una casa en la región de los lagos del oeste de Maine. En esa casa, Stephen terminó de escribir The stand (“La danza de la muerte”), cuya acción transcurre en Boulder.  The Dead Zone (“La zona muerta”) fue escrita en Bridgton.

En 1977, los King pasaron sólo tres meses, de una estancia prevista de un año, en Inglaterra. Volvieron a casa a mediados de Diciembre, para cerrar la compra de un nuevo hogar en Center Lovell, Maine. Después de vivir allí durante un verano, se trasladaron al norte a Orrington, cerca de Bangor, de modo que Stephen podía dar clases de escritura creativa en la Universidad de Maine en Orono. Más tarde volvieron a Center Lovell en la primavera de 1979. En 1980, compraron una segunda casa en Bangor, conservando la casa de Center Lovell para estancias de verano. Stephen y Tabitha ahora pasan los inviernos en Florida y el resto del año en sus casas de Bangor y Center Lovell. Los King tienen tres hijos: Naomi Rachel, Joe Hill y Owen Phillip, y cuatro nietos.

Stephen es de ascendencia irlandesa-escocesa, mide 1’95 m. y pesa alrededor de 80 kilos. Tiene los ojos azules, piel clara, el pelo grueso y negro, con un mechón de blanco más notable en su barba, que a veces se deja entre el final de la Serie Mundial y la apertura de la pretemporada de béisbol en Florida. De vez en cuando lleva bigote. Ha llevado gafas desde que era niño.

Ha aportado algo de su experiencia con el grupo teatral de la universidad haciendo cameos en varias de las adaptaciones cinematográficas de sus obras, así como un pequeño papel en la película de George A. Romero, Knigthriders (“Los caballeros de la moto”) . Su hijo Joe Hill King también apareció en Creepshow , estrenada en 1982. Stephen hizo su debut como director, además de escribir el guión, en la película Maximum Overdrive (“La Rebelión de las Máquinas”) en una adaptación de su cuento corto “Camiones”, en 1985.

Stephen y Tabitha ofrecen becas para los estudiantes de la escuela secundaria local y contribuyen en muchas otras organizaciones benéficas tanto locales como nacionales.

Stephen fue galardonado en 2003, con la Medalla de la National Book Foundation por su contribución distinguida a las letras estadounidenses. También recibió el 2014 la National Medal of Arts.

Adaptado de la biografía del autor, publicada en su sitio oficial

Anuncios

Acerca de Moderador

Moderador del Club de Lectura de Ciencia Ficción Ver todas las entradas de Moderador

One response to “Sesión del Club (Grupo A): La larga marcha

Totes les opinions són benvingudes. Deixa aquí el teu comentari

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: