Ara estem llegint …

Hubo una vez un mundo diferente, del que sólo quedan las sombras. Hubo una vez un mundo abundante, con miles de frutas y con una naturaleza bondadosa… pero ahora en la Tailandia del siglo XXII, sólo quedan muchas reglas, mucha gente, poca comida, especies creadas genéticamente, virus mortales, un mar incontrolable y a veces unas cuantas sorpresas.

A finales del siglo XXII, el mundo ha sido devastado por virus mortales, especies enteras han desaparecido, el desbordamiento de los océanos y la pérdida de toda la energía basada en el petróleo. Buques de vela y dirigibles transportan las mercancías. Los ordenadores todavía existen, pero funcionan con pedales, como las máquinas de coser de antaño. Las armas disparan “discos de afeitar” en lugar de balas. Las fábricas emplean megadontes – elefantes genéticamente alterados – para dar vuelta a sus dinamos. Incluso “el Imperio de América ya no existe”, mientras algo inefable pasó en Finlandia. Aún más importante en estado de cosas: corporaciones gigantescas como PurCal y AgriGen se han convertido en fuerzas supra-nacionales, con sus propios ejércitos.

El reino de Tailandia ha sobrevivido hasta ahora, en parte porque selló sus fronteras con el mundo exterior, y que a través de medidas draconianas logró mantener el suministro de alimentos relativamente seguro. El Ministerio de Medio Ambiente, apoyado por los “camisas blancas” un cuerpo de policías brutalmente patrióticos, mantiene una rigurosa seguridad fronteriza y biológica. Se sabe que han quemado pueblos enteros hasta los cimientos, cuando se han detectado casos de alguna plaga mortífera como la “roya”, la “cibiscosis” o los “cerambicidos”. Sin embargo, en los últimos años, la Reina Niña ha permitido que el Ministerio de Comercio ascienda en su posición de poder y que se fomenten algunas pequeñas inversiones extranjeras en el reino.

Pretendiendo ser un desarrollador de innovadores “muelles percutores”, Anderson Lake es de hecho un agente de AgriGen, asignado a Bangkok para orquestar una iniciativa secreta pero agresiva de la corporación con sede en Des Moines. Tiene como empleado a Hock Seng, un chino de edad avanzada envejecido pero que ha sobrevivido a la pérdida de su compañía naviera y a la de toda su familia. Casi pierde su propia vida algunos años antes, durante los genocidios en Malasia, pòr lo que no confía en nadie, mientras sueña con restablecer su nombre y su riqueza.

Por el contrario, Jaidee, el llamado Tigre de Bangkok, es el capitán redelde e idealista de los camisas blancas, decidido a preservar su país contra el ataque de la influencia extranjera y la corrupción. Kanya, la que nunca sonríe, es su Teniente Teniente Kanya sufre de alguna carga oscura en su alma.

Y luego está Emiko, la chica mecánica. Los neoseres, son esencialmente bebés probeta modificados genéticamente, criados en Japón. En otros países se les califica como basura genética, y se les aborrece por nacer sin almas verdaderas. Todos los neoseres se mueven con un paso sincopado, como marionetas en cuerdas invisibles. En esencia, Emiko ha sido diseñada para ser una geisha sumamente hermosa y complaciente. La obediencia ha sido incorporada en su ADN. Su piel parece de marfil suave al haberse reducido el tamaño de sus poros, por eso sufre con el calor pues nunca fue pensada para que funcionara en un clima tropical.

Emiko ha sido abandonada en Bangkok por su patrón, que decidió “adquirir un nuevo modelo en Osaka”. Fue comprada por Raleigh, un hombre sin escrúpulos, un superviviente de “golpes de Estado y contra golpes, plagas calóricas y hambre”, que regenta un club en el barrio de Ploenchit, sonriendo satisfecho mientras instruye a los extranjeros recién llegados en las artes perdidas con la debacle de la Contracción. El nightclub de Raleigh ofrece una demostración del sexo muy especial: cada noche una Emiko embrutecida debe sufrir las atenciones de una compañera de trabajo imaginativamente sádica. Después, su cuerpo es alquilado por cualquier persona que busca una emoción transgresora, prohibida.

Emiko vive en una desesperación casi suicida, hasta la noche en que conoce a Anderson, quien le habla de un enclave de neoseres, “escapados de la guerra del carbón”, que moran en los bosques al norte. Emiko pronto sueña con huir de su destino sórdido y buscar, de alguna manera, viajar a este lugar.

Al mismo tiempo, Anderson sigue la pista del misterioso Gi Bu Sen, que ha desarrollado una nueva fruta, el ngaw, resistente a la roya que ha aparecido recientemente en los mercados tailandeses. Este científico, protegido por el gobierno y que está viviendo en un lujoso aislamiento en un lugarsecreto, este “farang” al estilo de Kurtz, sólo puede ser el renegado Gibbons, que investigó para AgriGen. Gibbons, el genetista más grande del mundo, al que se supone muerto desde hace mucho tiempo. Debe ser encontrado y devuelto a la corporación. Gracias a su genio y al almacén de semillas cuidadosamente conservadas y escondido por el reino, Tailandia ha sido capaz de permanecer “un paso por delante de las plagas”.

A medida que avanza la novela, las maquinaciones políticas se vuelven cada vez más tensas. El general Pracha, el ministro Akkarat, Somdet Chaopraya el siniestro consejero de la Reina Niña, incluso el llamado “Señor del Estiércol”, todos compiten por el poder. Mientras tanto, la teniente Kanya, cada vez más preocupada, conversa con un fantasma: alguien que conoce su secreto. Mientras que Emiko puede ser la chica mecánica, Kanya es la mujer que bajo intensa presión psicológica, se comporta como el mecanismo de un muelle percutor. Cuando todo empieza a desmoronarse, ellas dos determinarán el destino de Krung Thep, la Ciudad de los Seres Divinos: Bangkok.

Paolo Bacigalupi (1972-)

Paolo Bacigalupi Tadini es un escritor estadounidense considerado una de las estrellas actuales del género de ciencia ficción y fantasía. Nació en Colorado Spring, Estados Unidos en 1972. Asistió a la universidad de Oberlin en Ohio, donde conoció a su esposa Anjula (se casaron en 1998). Se especializó en Estudios de Asia Oriental, y después de graduarse en 1994 trabajó en China como consultor para ayudar a las compañías extranjeras a entrar en el mercado chino, y luego regresó a los EE.UU, en 1996, trabajando para una empresa de desarrollo web en Boston.

Inició su andadura editorial con sus relatos, reunidos en la colección La bomba número seis y otros relatos (Fantascy, junio 2013). El libro fue galardonado con el premio Locus a la mejor antología y seleccionado como uno de los mejores libros del año por Publishers Weekly.

Su primera novela The Windup Girl (La chica mecánica, Plaza & Janés, 2011), publicada en Estados Unidos por Night Shade Books en septiembre de 2009, ganó los premios Hugo, Nebula y John W. Campbell Memorial Award en 2010. Fue elegida uno de los mejores libros de 2009 por Time Magazine, Publishers Weekly y Library Journal. La chica mecánica también fue considerada por la revista Time como uno de los 10 libros más importantes de 2009. También ha gozado de reconocimiento internacional al ser premiado con el Ignotus (España), el Kurd-Laßwitz-Preis (Alemania), el Prix Planète-SF des Blogueurs (Francia) y el Seiun Award (Japón).

Le siguió una novela destinada a público juvenil y adulto, Ship Breaker, publicada en su país de origen por Little Brown en 2010 y aquí como El cementerio de barcos (Plaza & Janés, 2012) Ambientada en ese mismo futuro que imaginaba en La chica mecánica, que ganó los premios Locus y Michel L. Printz y fue finalista del National Book Award. La secuela, The Drowned Cities, fue finalista del Los Angeles Times Book Prize y figuró entre la selección de los mejores libros juveniles de 2012 de Kirkus Reviews. El cuento «El jugador», que figuró en la antología Terra Nova 3 (Fantascy, noviembre 2014), se llevó el premio Ignotus al mejor relato extranjero. Ha publicado también The Water Knife (New York: Knopf Borzoi, 2014) traducido como El cuchillo de agua.

Su obra de ficción ha aparecido en The Magazine of Fantasy and Science Fiction, en Asimov’s Science Fiction, y en el periódico sobre el medio ambiente High Country News. Sus ensayos de no ficción han aparecido en Salon.com y en High Country News, y han sido reproducidos en periódicos como el Idaho Statesman, el Albuquerque Journal y el Salt Lake Tribune. Ha sido webmaster de High Country News a partir de 2003.

Paolo Bacigalupi vive en Paonia, una pequeña ciudad de Colorado, en Estados Unidos, con su esposa y el hijo de ambos.

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