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Moderador del Club de Lectura de Ciencia Ficción

Sesión del Club: Contacto

“En algún lugar, algo increíble está esperando a ser descubierto”

Carl Sagan

La novela trata sobre lo que podría ser el contacto con una cultura extraterrestre inteligente, sobre cómo se vería afectada la especie humana al conocer que no estamos solos en el universo, lo que sería un gran cambio en la historia de la humanidad. La protagonista es Eleanor (Ellie) Arroway. Sus extraordinarias dotes y perseverancia la llevan al frente del proyecto Argus del SETI, dedicado a captar emisiones de radio provenientes del espacio. El proyecto Argus, un sofisticado complejo de radiotelescopios, busca la señal que indique la existencia, en algún lugar del universo, de una inteligencia extraterrestre.

Un día, sus radiotelescopios captan una señal compuesta por una serie de números primos, lo que se considera evidencia de una inteligencia extraterrestre. Es un mensaje de radio desde la lejana estrella Vega, donde una civilización inteligente está dispuesta a establecer contacto con la Tierra y cuenta con tecnología para ello. El mundo se ve conmocionado ante la enormidad del acontecimiento. La señal, además, contiene instrucciones para construir una compleja máquina. Una vez construida, cinco tripulantes, incluida la propia Ellie, son transportados a través de varios agujeros de gusano (ellos creen que es por medio de agujeros negros) a un punto en el centro de la Vía Láctea, específicamente en la constelación de Lyra y en Vega donde se reúnen con extraterrestres que adoptan la forma de un ser querido para cada uno de ellos.

Al volver a la Tierra, descubren que su viaje apenas ha durado veinte minutos de tiempo real, y que no quedan pruebas grabadas, por lo que son acusados de fraude y sometidos a frecuentes interrogatorios.

En una especie de epílogo, Ellie actuando según una sugerencia de los emisores de la señal, trabaja en un programa para encontrar patrones ocultos en los decimales del número pi. Finalmente encuentra oculto en la representación en base 11 un patrón especial en el que los números dejan de variar de forma aleatoria y comienzan a aparecer unos y ceros en una secuencia. La única forma de ocultar semejante mensaje en pi es que el propio creador del universo lo hubiera hecho. Por lo que Ellie empieza una nueva búsqueda análoga al SETI en el aparente ruido de los números irracionales.

Además de ciencia ficción se describe ciencia real, nos adentra en la sociedad estudiosa de astrofísicos, la vida de un investigador que antepone sobre todo lo demás su carrera profesional.

Publicado en 1985, el libro se convirtió en un best seller. Doce años después, el oscarizado Robert Zemeckis llevó esta historia al cine, con Jodie Foster como protagonista. Este era un proyecto en el que estuvo trabajando Francis Ford Coppola, bien para dirigirlo o para producirlo, que le fue arrebatado en el último momento, según él de mala manera, con el consiguiente proceso judicial, que perdió.  El final de la novela fue completamente omitido en el film, que fue un fracaso, tanto de público como de crítica.

Carl Sagan (1934-1966)

1963-1969, Boston, Massachusetts, USA — Carl Sagan Holding Plaque — Image by © Jeff Albertson/CORBIS

Fue un conocido y popular astrónomo, astrofísico, cosmólogo, escritor y divulgador científico estadounidense.

Hijo de inmigrantes europeos (su padre, Samuel, era un emigrante ucraniano y su madre, Rachel, neoyorquina de padres austrohúngaros, ambos pertenecían a una rama moderada del judaísmo), quienes le aseguraron una buena educación y estimularon su afán investigativo, Sagan demostró, desde muy temprana edad, un gran interés por la ciencia. La curiosidad por el cielo y sus estrellas, así como el asombro generado por las novelas de ciencia ficción de su tiempo le despertaron el deseo de viajar e investigar otros planetas. Estudió Física en la Universidad de Chicago y pronto avanzó en su carrera científica, trabajando como científicos de la talla del laureado por el Nobel H.J. Muller y Gerard Kuiper, éste último considerado el padre de la ciencia planetaria moderna.

Pronto fue invitado a colaborar con la NASA y se involucró en los programas Apollo, Mariner, Viking, Voyager y Galileo de exploración espacial. Su trabajo se vinculó a la radioastronomía y, entonces, comenzó a desarrollar un seminario científico sobre la posibilidad de vida extra-terrestre, es decir, el inicio de la búsqueda de vida en otros mundos. Esta actividad era mal vista por la Universidad de Harvard, a la cual se había trasladado. Entonces se desvincula de dicha universidad, aunque pronto es invitado a la Universidad de Cornell, donde permanece como director del Laboratorio de Ciencias Espaciales hasta el final de su vida.

En la década de los 80, con el interés de la NASA por el trasbordador espacial Sagan inicia una etapa de activismo político, alertando sobre el riesgo de las armas nucleares y el deterioro del medio ambiente.

Fue un defensor del pensamiento escéptico científico, acérrimo valedor del método científico y promotor de la búsqueda de inteligencia extraterrestre a través del Proyecto SETI. Impulsó el envío de mensajes a bordo de sondas espaciales, destinados a informar a posibles civilizaciones extraterrestres acerca de la cultura humana.

Recibió numerosos premios y condecoraciones por su labor como comunicador de la ciencia y la cultura; y en 1978, ganó el Premio Pulitzer de Literatura General de No Ficción por su libro “Los Dragones del Edén”.

Carl Sagan ganó gran popularidad gracias a la galardonada serie documental de Televisión “Cosmos: Un viaje personal”, producida en 1980, y de la que fue narrador y coautor.

  • El 28 de septiembre de 1980, tras dos años de rodaje, comienza la emisión de la serie televisiva Cosmos con Carl Sagan como presentador. En trece capítulos, comenzando por “Las orillas del océano cósmico” hasta “¿Quién habla en nombre de la Tierra?”, emitido el 20 de diciembre, se presentaba una visión unitaria de la vida, la ciencia y la sociedad. Ganadora de un Emmy, vista por más de 600 millones de espectadores y con el libro del mismo título en las listas de los más vendidos durante más de 70 semanas, la serie televisiva situó a Sagan, definitivamente, como el científico más popular del planeta.

También publicó numerosos artículos científicos, y participó en más de una veintena de libros de divulgación científica, siendo los más populares sus libros “Cosmos”, y “Contacto” (en el que se basa la película del mismo nombre). En  innumerables  ensayos, y artículos ha reflexionado acerca del papel de la divulgación de la ciencia y de la tecnología y de la importancia del conocimiento científico  en la sociedad moderna.

A partir de 1994, empezó a padecer una enfermedad llamada mielodisplasia, aunque de todos modos escribió “Un Pálido Punto Azul”, “El Mundo y sus Demonios” (un análisis de los mitos y las supercherías, así como la tendencia humana a creer cosas aunque no sean ciertas) y “Miles de Millones” además de colaborar en la producción de la película Contacto.

Falleció el 20 de diciembre de 1996.

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Sesión del Club: La chica mecánica

Hubo una vez un mundo diferente, del que sólo quedan las sombras. Hubo una vez un mundo abundante, con miles de frutas y con una naturaleza bondadosa… pero ahora en la Tailandia del siglo XXII, sólo quedan muchas reglas, mucha gente, poca comida, especies creadas genéticamente, virus mortales, un mar incontrolable y a veces unas cuantas sorpresas.

A finales del siglo XXII, el mundo ha sido devastado por virus mortales, especies enteras han desaparecido, el desbordamiento de los océanos y la pérdida de toda la energía basada en el petróleo. Buques de vela y dirigibles transportan las mercancías. Los ordenadores todavía existen, pero funcionan con pedales, como las máquinas de coser de antaño. Las armas disparan “discos de afeitar” en lugar de balas. Las fábricas emplean megadontes – elefantes genéticamente alterados – para dar vuelta a sus dinamos. Incluso “el Imperio de América ya no existe”, mientras algo inefable pasó en Finlandia. Aún más importante en estado de cosas: corporaciones gigantescas como PurCal y AgriGen se han convertido en fuerzas supra-nacionales, con sus propios ejércitos.

El reino de Tailandia ha sobrevivido hasta ahora, en parte porque selló sus fronteras con el mundo exterior, y que a través de medidas draconianas logró mantener el suministro de alimentos relativamente seguro. El Ministerio de Medio Ambiente, apoyado por los “camisas blancas” un cuerpo de policías brutalmente patrióticos, mantiene una rigurosa seguridad fronteriza y biológica. Se sabe que han quemado pueblos enteros hasta los cimientos, cuando se han detectado casos de alguna plaga mortífera como la “roya”, la “cibiscosis” o los “cerambicidos”. Sin embargo, en los últimos años, la Reina Niña ha permitido que el Ministerio de Comercio ascienda en su posición de poder y que se fomenten algunas pequeñas inversiones extranjeras en el reino.

Pretendiendo ser un desarrollador de innovadores “muelles percutores”, Anderson Lake es de hecho un agente de AgriGen, asignado a Bangkok para orquestar una iniciativa secreta pero agresiva de la corporación con sede en Des Moines. Tiene como empleado a Hock Seng, un chino de edad avanzada envejecido pero que ha sobrevivido a la pérdida de su compañía naviera y a la de toda su familia. Casi pierde su propia vida algunos años antes, durante los genocidios en Malasia, pòr lo que no confía en nadie, mientras sueña con restablecer su nombre y su riqueza.

Por el contrario, Jaidee, el llamado Tigre de Bangkok, es el capitán redelde e idealista de los camisas blancas, decidido a preservar su país contra el ataque de la influencia extranjera y la corrupción. Kanya, la que nunca sonríe, es su Teniente Teniente Kanya sufre de alguna carga oscura en su alma.

Y luego está Emiko, la chica mecánica. Los neoseres, son esencialmente bebés probeta modificados genéticamente, criados en Japón. En otros países se les califica como basura genética, y se les aborrece por nacer sin almas verdaderas. Todos los neoseres se mueven con un paso sincopado, como marionetas en cuerdas invisibles. En esencia, Emiko ha sido diseñada para ser una geisha sumamente hermosa y complaciente. La obediencia ha sido incorporada en su ADN. Su piel parece de marfil suave al haberse reducido el tamaño de sus poros, por eso sufre con el calor pues nunca fue pensada para que funcionara en un clima tropical.

Emiko ha sido abandonada en Bangkok por su patrón, que decidió “adquirir un nuevo modelo en Osaka”. Fue comprada por Raleigh, un hombre sin escrúpulos, un superviviente de “golpes de Estado y contra golpes, plagas calóricas y hambre”, que regenta un club en el barrio de Ploenchit, sonriendo satisfecho mientras instruye a los extranjeros recién llegados en las artes perdidas con la debacle de la Contracción. El nightclub de Raleigh ofrece una demostración del sexo muy especial: cada noche una Emiko embrutecida debe sufrir las atenciones de una compañera de trabajo imaginativamente sádica. Después, su cuerpo es alquilado por cualquier persona que busca una emoción transgresora, prohibida.

Emiko vive en una desesperación casi suicida, hasta la noche en que conoce a Anderson, quien le habla de un enclave de neoseres, “escapados de la guerra del carbón”, que moran en los bosques al norte. Emiko pronto sueña con huir de su destino sórdido y buscar, de alguna manera, viajar a este lugar.

Al mismo tiempo, Anderson sigue la pista del misterioso Gi Bu Sen, que ha desarrollado una nueva fruta, el ngaw, resistente a la roya que ha aparecido recientemente en los mercados tailandeses. Este científico, protegido por el gobierno y que está viviendo en un lujoso aislamiento en un lugarsecreto, este “farang” al estilo de Kurtz, sólo puede ser el renegado Gibbons, que investigó para AgriGen. Gibbons, el genetista más grande del mundo, al que se supone muerto desde hace mucho tiempo. Debe ser encontrado y devuelto a la corporación. Gracias a su genio y al almacén de semillas cuidadosamente conservadas y escondido por el reino, Tailandia ha sido capaz de permanecer “un paso por delante de las plagas”.

A medida que avanza la novela, las maquinaciones políticas se vuelven cada vez más tensas. El general Pracha, el ministro Akkarat, Somdet Chaopraya el siniestro consejero de la Reina Niña, incluso el llamado “Señor del Estiércol”, todos compiten por el poder. Mientras tanto, la teniente Kanya, cada vez más preocupada, conversa con un fantasma: alguien que conoce su secreto. Mientras que Emiko puede ser la chica mecánica, Kanya es la mujer que bajo intensa presión psicológica, se comporta como el mecanismo de un muelle percutor. Cuando todo empieza a desmoronarse, ellas dos determinarán el destino de Krung Thep, la Ciudad de los Seres Divinos: Bangkok.

Paolo Bacigalupi (1972-)

Paolo Bacigalupi Tadini es un escritor estadounidense considerado una de las estrellas actuales del género de ciencia ficción y fantasía. Nació en Colorado Spring, Estados Unidos en 1972. Asistió a la universidad de Oberlin en Ohio, donde conoció a su esposa Anjula (se casaron en 1998). Se especializó en Estudios de Asia Oriental, y después de graduarse en 1994 trabajó en China como consultor para ayudar a las compañías extranjeras a entrar en el mercado chino, y luego regresó a los EE.UU, en 1996, trabajando para una empresa de desarrollo web en Boston.

Inició su andadura editorial con sus relatos, reunidos en la colección La bomba número seis y otros relatos (Fantascy, junio 2013). El libro fue galardonado con el premio Locus a la mejor antología y seleccionado como uno de los mejores libros del año por Publishers Weekly.

Su primera novela The Windup Girl (La chica mecánica, Plaza & Janés, 2011), publicada en Estados Unidos por Night Shade Books en septiembre de 2009, ganó los premios Hugo, Nebula y John W. Campbell Memorial Award en 2010. Fue elegida uno de los mejores libros de 2009 por Time Magazine, Publishers Weekly y Library Journal. La chica mecánica también fue considerada por la revista Time como uno de los 10 libros más importantes de 2009. También ha gozado de reconocimiento internacional al ser premiado con el Ignotus (España), el Kurd-Laßwitz-Preis (Alemania), el Prix Planète-SF des Blogueurs (Francia) y el Seiun Award (Japón).

Le siguió una novela destinada a público juvenil y adulto, Ship Breaker, publicada en su país de origen por Little Brown en 2010 y aquí como El cementerio de barcos (Plaza & Janés, 2012) Ambientada en ese mismo futuro que imaginaba en La chica mecánica, que ganó los premios Locus y Michel L. Printz y fue finalista del National Book Award. La secuela, The Drowned Cities, fue finalista del Los Angeles Times Book Prize y figuró entre la selección de los mejores libros juveniles de 2012 de Kirkus Reviews. El cuento «El jugador», que figuró en la antología Terra Nova 3 (Fantascy, noviembre 2014), se llevó el premio Ignotus al mejor relato extranjero. Ha publicado también The Water Knife (New York: Knopf Borzoi, 2014) traducido como El cuchillo de agua.

Su obra de ficción ha aparecido en The Magazine of Fantasy and Science Fiction, en Asimov’s Science Fiction, y en el periódico sobre el medio ambiente High Country News. Sus ensayos de no ficción han aparecido en Salon.com y en High Country News, y han sido reproducidos en periódicos como el Idaho Statesman, el Albuquerque Journal y el Salt Lake Tribune. Ha sido webmaster de High Country News a partir de 2003.

Paolo Bacigalupi vive en Paonia, una pequeña ciudad de Colorado, en Estados Unidos, con su esposa y el hijo de ambos.

Sitio web oficial


Canvis: el Club es trasllada a Sant Cugat

Els darrers set anys, el Club de Lectura de Ciència Ficció ha desenvolupat les seves activitats a Sabadell, amb el suport de la Biblioteca Vapor Badia. El Club ha seguit una trajectòria ascendent, fins a haver d’obrir una segona secció (el Grup B) el curs passat.

Com moderador del Club, agraeixo l’esforç de totes les bibliotecàries, del director i de la resta del personal, que han fet possible aquesta evolució. Malgrat l’escassetat de recursos, sempre han estat a favor de les nostres activitats i contribuït al que, modestament, considero és un cas d’èxit: els Clubs de Lectura a Sabadell.

Aquest últim curs he col·laborat amb la Biblioteca Miquel Batllori, portant el seu Club de Ciència Ficció (com sustitut), i m’han ofert continuar en aquesta funció el curs 2017-18, i a més portar un nou Club de novel·la variada que hem anomenat “Itineraris”.

Aquesta és la raó per la cual he decidit finalitzar la meva col·laboració a Sabadell. Fetes les consultes oportunes, una part important de les persones que formen el Club, ha decidit traslladar-se i integrar-se al Club de Ciència Ficció de Volpelleres.

La Biblioteca Miquel Batllori té una orientació especial a la temàtica de ciència ficció. Disposa de un fons important de llibres, còmics i pel·licules d’aquest gènere. És la tercera de les biblioteques de Sant Cugat, i es troba al barri de Volpelleres.

Té una sala multifuncional amb capacitat per a 75 persones totalment equipada per fer activitats de foment de la cultura: conferències, presentacions, recitals de poesia, projeccions, etc. Disposa d’una aula de formació i una altre per a grups, així com una àmplia sala per a petits lectors. El seu equipament inclou un Living LAB (laboratori tecnològic) que permet accedir i experimentar amb noves formes d’interacció amb la cultura, els llibres i altres continguts.

Començarem les activitats el 9 de setembre, amb la tertúlia del llibre de l’estiu: “La chica mecánica” de Paolo Bacigalupi. La programació per al proper curs está publicada a la pàgina Calendari de sessions, que s’actualitza a cada nova trobada. Es possible que fem canvis sobre aquesta planificació, si aconseguíssim la presència d’algún autor, que vingui a una sessió.

Confio en que ens ho passarem tan bé (o millor) que fins ara.


Lecturas realizadas en el curso 2016-17

Este curso hemos seguido la planificación prevista, para los dos grupos (A y B).

A modo de resumen aquí queda el cuadro con fechas y títulos, que enlazan a cada una de sus respectivas entradas en el blog:

Grupo A Títulos y Autores
3 de septiembre de 2016 Criptonomicón, Neal Stephenson
8 de octubre de 2016 Oryx y Crake, Margaret Atwood
12 de noviembre de 2016 Soy leyenda, Richard Matheson
17 de diciembre de 2016 El marciano, Andy Weir
14 de enero de 2017 La peste escarlata, Jack London
11 de febrero de 2017 La invención de Morel, Adolfo Bioy Casares
11 de marzo de 2017 Muero por dentro, Robert Silverberg
8 de abril de 2017 El fin de la infancia, Arthur C. Clarke
13 de mayo de 2017 El último hombre, Mary Shelley
10 de junio de 2017 La larga marcha, Richard Bachman
Grupo B Títulos y Autores
2 de septiembre de 2016 El juego de Ender, Orson Scott Card
7 de octubre de 2016 Snow Crash, Neal Stephenson
11 de noviembre de 2016 Guía del autoestopista galáctico, Douglas Adams
16 de diciembre de 2016 La mano izquierda de la oscuridad, Ursula K. LeGuin
13 de enero de 2017 Bóvedas de acero, Isaac Asimov
10 de febrero de 2017 Tintín – Objetivo: La Luna y Aterrizaje en la Luna, Hergè
10 de marzo de 2017 Lágrimas en la lluvia, Rosa Montero
7 de abril de 2017 Crónicas marcianas, Ray Bradbury
12 de mayo de 2017 La pell freda, Albert Sanchez Piñol
9 de junio de 2017 Pórtico, Frederick Pohl

Sesión del Club (Grupo A): La larga marcha

Alguna vez la Larga Marcha ha sido detenida por alguna causa? —preguntó Harkness.
—No lo creo —dijo Garraty—. ¿Más material para el libro?
—No —respondió Harkness con voz cansada—. Sólo para mi información personal.
—Se detiene cada año —dijo Stebbins desde detrás de ellos—. Una vez.

“La larga marcha” es uno de los famosos “Bachman Books”, las novelas que Stephen King escribió antes de publicar con su propio nombre, y que sólo fueron publicadas (bajo el seudónimo de Richard Bachman) tras el éxito de “Salem’s Lot”. De hecho, “La larga marcha” es el más antiguo de sus libros, escrito cuando tenía apenas 18 años.

Decir de una novela de un autor consagrado que es “juvenil” no quiere decir que sea mala, sólo que las ideas, la ejecución, etc. son un ensayo de las habilidades que hacen de King un escritor sobresaliente en novelas posteriores. Se podría esperar que “La larga marcha” cayera en esos errores juveniles, pero, de alguna manera, los trasciende. Este libro es uno de los mejores trabajos de King: una horrorosa pieza de no-horror que es tan poderosa hoy como lo fue cuando apareció en 1979.

Cien muchachos adolescentes son escogidos en una lotería televisada por una versión despótica del ejército de los EEUU, y aceptan participar en una carrera, en la que no pueden detenerse. Si sus pasos caen por debajo de 6’5 kilómetros/hora reciben una advertencia. Tras tres avisos son ejecutados a tiros. De los cien que empiezan la caminata, sólo uno sobrevivirá y se le concede el premio final: todo lo que quiera para el resto de su vida. Y ya está.

Hay rastros de “La larga marcha” en un gran número de novelas contemporáneas de autores jóvenes -la serie de “Los juegos del hambre”, por ejemplo- pero, a diferencia de los libros en que ha influido, “La larga marcha” es en realidad puro miedo. Es amenazante e inquietante, y dada la naturaleza alegórica del contenido de la novela, así debe ser. Quizá podemos considerar “¿Acaso no matan a los caballos?” de Horace McCoy, más próxima al relato de King, porque es una gran novela de terror, de terror social, aunque todo lo que se cuenta en ella sí ocurrió en la realidad.

No hay grandes malos escondidos en las sombras (a menos que consideremos al Mayor -un giro fascista actualizado de la figura del Tío Sam- que organiza el evento y anima a los chicos a caminar), no hay enormes giros narrativos, no tenemos un deus ex machina. Es un libro que comienza con cien personajes que, de manera lenta pero segura, son reducidos a uno. A veces ocurre en ráfagas de descripción vívida: sus infracciones registradas y detalladas, las balas silbando desde las páginas. A veces sucede a través del boca a oreja, como los chismes que se cuentan los chicos que quedan vivos sobre su número cada vez más menguante. Pero sabes que noventa y nueve de estos muchachos van a morir, y entonces el libro terminará. En realidad no hay ninguna razón que justifique por qué la marcha sucede. Se refieren a ella como “el deporte nacional”, y eso significa un entretenimiento de primera magnitud, visto por millones en la televisión.

“La larga marcha”, evidentemente, es una metáfora de la guerra. Específicamente, del conflicto de Vietnam que estaba ocurriendo durante la gestación de la novela: el proyecto televisado, el horror de ver como mueren amigos recién conocidos, la aparente falta de razón para que todo esto ocurra.

King logra encapsular algo de lo que representa seguir vivo, cuando todo a tu alrededor es sangre y disparos en la oscuridad que matan a tus amigos. Para todos los involucrados, es una carrera interminable. O, más bien, que sólo tiene un fin. Y da igual quien sea el ganador, está destruido más allá de toda esperanza. La clave nos la da este diálogo entre Garraty y McVries:

—Es un fraude —repuso McVries con voz temblorosa—. No hay ganador, ni Premio. Al último superviviente se lo llevan después detrás de cualquier granero y lo rematan también.
—¡No seas estúpido! —le gritó Garraty, furioso—. No tienes la menor idea de lo que estás dicien…
—Todo el mundo pierde —repitió McVries

La naturaleza absurda del reclutamiento por el ejército, los gritos de cumplir con tu deber y honrar a tu país, todo eso está en “La larga marcha”. En el orgullo que el Mayor inspira al principio y al final. En los himnos nacionales y los desfiles, en las banderas de los jeeps. En la manera en que los marchadores (odiando al Mayor mientras la carrera continúa) se detienen a aplaudirle cuando éste pasa en una demostración de culto a la personalidad. En los ojos muertos y en las balas con las que soldados insensibles van matando a los chicos que no han hecho nada malo, excepto parar de caminar.

Y en los propios marchadores, que no saben por qué se inscribieron, y no entienden por qué están haciendo esto, pero saben que no pueden detenerse hasta que se les diga que ya se acabó.

Stephen King (1947-)

Stephen Edwin King nació en Portland, Maine en 1947, es el segundo hijo de Donald y Nellie Ruth Pillsbury King. Después de la separación de sus padres, él y su hermano mayor, David, fueron criados por su madre. Parte de su infancia la pasó en Fort Wayne, Indiana, donde vivía la familia de su padre y en Stratford, Connecticut. Cuando Stephen tenía once años, su madre llevó a sus hijos de vuelta a Durham, Maine, donde sus padres, Guy y Nellie Pillsbury, con la vejez habían quedado incapacitados. Ruth King fue persuadida por sus hermanas para hacerse cargo del cuidado físico de la pareja de ancianos. Otros miembros de la familia les proporcionaron una pequeña casa en Durham y apoyo financiero. Después de la muerte de los abuelos de Stephen, la señora King encontró trabajo en las cocinas de Pineland, un centro residencial cercano para personas con retraso mental.

Stephen asistió a la escuela Primaria en Durham y luego siguió la Secundaria en Lisbon Falls, donde se graduó en 1966. A partir de su segundo año en la Universidad de Maine en Orono, escribió una columna semanal para el periódico escolar “The Maine Campus”. También fue activo en política estudiantil, como miembro del Senado del Estudiante. Apoyó activamente el movimiento contra la guerra en el campus de Orono, llegando a esta posición desde un punto de vista conservador que afirmaba que la guerra en Vietnam era inconstitucional. Se graduó de la Universidad de Maine en 1970, con una licenciatura en Inglés y calificado para dar clases en el nivel de preparatoria. Una revisión médica realizada inmediatamente después de la graduación le declaró “no apto” para el servicio militar a causa de la alta presión sanguínea, visión limitada, pies planos, y los tímpanos perforados.

Se casó con Tabitha Spruce en enero de 1971. La había conocido en la Biblioteca Fogler en la Universidad  donde ambos trabajaban como estudiantes. Como Stephen fue incapaz de encontrar trabajo como profesor, vivían de su trabajo como obrero en una lavandería industrial, y de los ahorros y el préstamo de estudiante de Tabitha, con aportaciones ocasionales si le publicaban una historia corta en revistas masculinas.

Stephen hizo su primera venta profesional con el relato corto “El suelo de cristal” al Startling Mystery Stories, en 1967. A lo largo de los primeros años de su matrimonio, continuó vendiendo cuentos a revistas para hombres. Muchos de éstos fueron recogidos más adelante en la compilación Night Shift (“Turno de noche”) o aparecieron en otras antologías. En otoño de 1971, Stephen comenzó a impartir clases de inglés de secundaria en la Hampden Academy, la escuela secundaria pública en Hampden, Maine. Escribía por las tardes y los fines de semana, produciendo cuentos y trabajando en novelas. En la primavera de 1973, Doubleday & Co. aceptaron la novela “Carrie” para su publicación. En el Día la Madre de ese año, Stephen entendió (gracias a su nuevo editor de Doubleday, Bill Thompson) que una venta importante en edición de bolsillo le proporcionaría los medios para abandonar la enseñanza y escribir a tiempo completo.

Al final del verano de 1973, los King se trasladan hasta el sur de Maine debido a la mala salud de la madre de Stephen. Alquilan una casa de verano en el lago Sebago en North Windham, en la que Stephen escribió su siguiente novela publicada, en una pequeña habitación en el garaje. Fue titulada originalmente Second Coming (“Segunda Venida”)  y luego Jerusalem’s Lot, antes de convertirse en Salem’s Lot (“El misterio de Salem’s Lot”). Durante este período, la madre de Stephen murió de cáncer, a los 59 años de edad.

Carrie fue publicada en la primavera de 1974. Ese mismo otoño, los King dejaron Maine para trasladarse a Boulder, Colorado. Vivieron allí poco menos de un año, durante el cual escribió The Shining (“El resplandor”) , que transcurre en Colorado. A su vuelta a Maine en el verano de 1975, compran una casa en la región de los lagos del oeste de Maine. En esa casa, Stephen terminó de escribir The stand (“La danza de la muerte”), cuya acción transcurre en Boulder.  The Dead Zone (“La zona muerta”) fue escrita en Bridgton.

En 1977, los King pasaron sólo tres meses, de una estancia prevista de un año, en Inglaterra. Volvieron a casa a mediados de Diciembre, para cerrar la compra de un nuevo hogar en Center Lovell, Maine. Después de vivir allí durante un verano, se trasladaron al norte a Orrington, cerca de Bangor, de modo que Stephen podía dar clases de escritura creativa en la Universidad de Maine en Orono. Más tarde volvieron a Center Lovell en la primavera de 1979. En 1980, compraron una segunda casa en Bangor, conservando la casa de Center Lovell para estancias de verano. Stephen y Tabitha ahora pasan los inviernos en Florida y el resto del año en sus casas de Bangor y Center Lovell. Los King tienen tres hijos: Naomi Rachel, Joe Hill y Owen Phillip, y cuatro nietos.

Stephen es de ascendencia irlandesa-escocesa, mide 1’95 m. y pesa alrededor de 80 kilos. Tiene los ojos azules, piel clara, el pelo grueso y negro, con un mechón de blanco más notable en su barba, que a veces se deja entre el final de la Serie Mundial y la apertura de la pretemporada de béisbol en Florida. De vez en cuando lleva bigote. Ha llevado gafas desde que era niño.

Ha aportado algo de su experiencia con el grupo teatral de la universidad haciendo cameos en varias de las adaptaciones cinematográficas de sus obras, así como un pequeño papel en la película de George A. Romero, Knigthriders (“Los caballeros de la moto”) . Su hijo Joe Hill King también apareció en Creepshow , estrenada en 1982. Stephen hizo su debut como director, además de escribir el guión, en la película Maximum Overdrive (“La Rebelión de las Máquinas”) en una adaptación de su cuento corto “Camiones”, en 1985.

Stephen y Tabitha ofrecen becas para los estudiantes de la escuela secundaria local y contribuyen en muchas otras organizaciones benéficas tanto locales como nacionales.

Stephen fue galardonado en 2003, con la Medalla de la National Book Foundation por su contribución distinguida a las letras estadounidenses. También recibió el 2014 la National Medal of Arts.

Adaptado de la biografía del autor, publicada en su sitio oficial


Sesión del Club (Grupo B): Pórtico

“El experimento que yo quería probar consistía en completar tanto como pudiera  ese  mundo.  Decir  de  él  todo  lo  que  supiera.  No  sólo  para  explicar  el porqué  del  comportamiento de  los  personajes.  No  sólo  los parámetros físicos.  Las  costumbres,  la  vestimenta,  las  diversiones,  las  represiones,  los  estímulos sensoriales. Para conseguirlo sin exigir a los personajes que se explicaran mutuamente las cosas en una charla sin fin, adopté el sistema del sidebar o texto lateral. No pretendo decir  que  sea  un  invento.  Es  una  técnica  periodística.”

Frederick Pohl (1919-2013)


Sessió del Club (Grup B): La pell freda

P: Se te ha comparado con Lovecraft, Verne, Stevenson o Conrad ¿Reconoces la influencia en tus novelas de alguno de ellos?
R- La verdad es que tan solo me quedo con Conrad. Respecto a los otros autores que citas, creo que habría que hablar más de coincidencias que de influencias. Otros autores que me han influido mucho, muchísimo —al menos en las temáticas— son Buzzati y Coetzee. Pero mi tríada de favoritos son Henry Miller, Lévi-Strauss y Ernst Jünger. ¿Te los imaginas encerrados en una habitación sin ventanas? Seguro que acababan a tortas …
Albert Sanchez Piñol, entrevistat a literaturas.com