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Sesión del Club: El nombre del mundo es bosque

“La ciencia ficción no es algo menor. Y no es solo, ni especialmente, la Enterprise, Star Wars o las tropas del espacio. Significa experimentar con la imaginación, responder preguntas que no tienen respuesta. Implica cosas muy profundas, que cada viaje es irreversible… [Como la vida.]  Exactamente. La ciencia ficción es una inmensa metáfora.”

Ursula K. Le Guin entrevistada por Jacinto Antón para EPS, el 28-10-2012

La acción se sitúa en mundo 41, Athshe (como lo llaman los nativos) o Nueva Tahití (como lo bautizan los colonos). La novela aborda la constante leguiniana de la intromisión de una civilización expansionista en otra autóctona y del choque y el conflicto que se sigue. Las diferencias, en esta ocasión, se acentúan por el carácter opuesto de los personajes. Así, nos encontramos con los habitantes de Athshe, unos pequeños, verdes y peludos humanoides de comportamiento sosegado y contemplativo, que conviven en armonía total con la naturaleza. Su filosofía de vida, que tiene mucho del orientalismo que tanto gustaba a la escritora, está completamente determinada por los abundantes bosques que pueblan su mundo.

Totalmente pacíficos, han desarrollado recursos para evitar la violencia, como el canto ritual que sustituye a los combates, o el respeto por las peticiones de clemencia, que se manifiestan a través del lenguaje corporal. Viven en absoluta comunión con su mundo y sus bosques.

Pero esos mismos bosques también serán muy importantes para un destacamento de terranos que acudirán al planeta para convertirlo en una colonia maderera. Los terranos explotan a los nativos y comienzan a arrasar la vegetación para conseguir campos de cultivo. La Tierra ha agotado su producción de madera y es preciso sacarla de donde sea.

Las diferencias anatómicas hacen que los colonos traten a los nativos como meros esclavos y se tomen la libertad de hacer trabajar en sus bases a los hombres y a violar a las mujeres. El caso es que los brutales colonos han esclavizado a una buena cantidad de miembros de la raza local. Estos también resultan ser humanos,  pues los athshianos, como todas las razas humanoides de la galaxia, comparten un ancestro común con el hombre, aunque el desarrollo específico en su mundo los ha hecho pequeños (poco más de un metro), verdes y peludos. Las mayores diferencias, sin embargo, cabe encontrarlas a un nivel cultural, pues su sociedad es pacífica hasta el extremo de no concebir siquiera la posibilidad de una agresión.

Los abusos de los colonos, que no se interrumpen siquiera cuando se establece con la empresa matriz uno de los primeros enlaces por ansible, acaban provocando que uno de los athshianos “sueñe” con la rebelión y haga posible el concepto de ataque físico, enfrentando a los pocos cientos de colonos contra al menos tres millones de aborígenes, que reclaman el mundo para sí.

LeGuin propone en la novela, ambientada en el universo del Ekumen, que una raza todavía más antigua se dedicó a sembrar de vida todos los mundos habitables posibles, de ahí que todos los extraterrestres son prácticamente la misma raza, genéticamente hablando, aunque con las inevitables diferencias que el tiempo y el aislamiento han provocado, y de ahí que el bosque sea tan rentable, los mismos o parecidos robles, pinos, chopos, olmos, etc, etc. proporcionan la madera perfecta para explotar.

El texto está salpicado de pequeños detalles de gran simbolismo, que nos dan una idea del carácter de la civilización o se encargan de crear una especie de fatum, de destino trágico.  La rebelión nativa pondrá de manifiesto algunos hechos que podrían interpretarse con valor universal y que acercarían a la narradora al marxismo más que al anarquismo expuesto en otras novelas.

Como en otras obras de LeGuin, aquí aparecen tanto el humanismo como un alegato contra la opresión y por la convivencia. Utiliza distintos recursos como la conexión emocional con los débiles o la ironía para desenmascarar la hipocresía. El hecho de que los usos y costumbres de los colonos terranos sean muy similares a nuestros anti-ecológicos hábitos actuales tampoco puede pasar desapercibido. Y es que El nombre del mundo es bosque es una llamada de atención sobre los devastadores efectos que estamos teniendo sobre nuestro entorno.

Una de las inspiraciones directas de la novela fue la reciente guerra de Vietnam, ( el libro fue escrito en 1972 y publicado en 1976 ) con abundantes paralelismos como el uso indiscriminado de helicópteros y líquidos incendiarios por parte de los terrestres en su lucha contra unos aborígenes que recurren a las tácticas de guerrilla (y que acaban derrotándolos).

El tema del feminismo también le ha interesado mucho. En esta ocasión, el asunto adquiere un prisma diferente al contraponer la machista mentalidad terrana con la sociedad matriarcal nativa. Sin embargo, en esa cultura, los hombres son la élite intelectual y las mujeres conservan sus funciones afectivas en la familia.

“El nombre del mundo es Bosque” no busca un análisis equitativo, ni pretende en modo alguno ser “justo”. Antes de eso se impone llamar la atención, marcar con claridad los puntos de conflicto: impactar.

Ursula K. LeGuin (1929-2018)

Ursula Kroeber nació en 1929 en Berkeley, California, donde pasó su infancia. Sus padres fueron el antropólogo Alfred Kroeber y la escritora Theodora Kroeber, autora de Ishi. Fue al Radcliffe College e hizo estudios de postgrado en la Universidad de Columbia. Se casó con Charles A. Le Guin, historiador, en París en 1953, y ambos han vivido en Portland, Oregon, desde 1958, tienen tres hijos y cuatro nietos.

Ursula K. Le Guin ha escrito poesía y prosa, en varios géneros, incluyendo la ficción realista, la ciencia ficción, la fantasía, libros para niños, libros para jóvenes, guiones, ensayos, y letras para temas musicales. Ha publicado siete libros de poesía, veintidós novelas, más de un centenar de cuentos (recogidos en once volúmenes), cuatro colecciones de ensayos, doce libros para niños, y cuatro volúmenes como traductora. Pocos escritores americanos han hecho un trabajo de tan alta calidad en tantas formas. La mayoría de los títulos más importantes de  LeGuin se han mantenido constantemente en edición, algunos desde hace más de cuarenta años.

Sus más conocidas obras de fantasía, los seis libros de Terramar, han vendido millones de copias en Estados Unidos e Inglaterra, y han sido traducidos a dieciséis idiomas. Su primera gran obra de ciencia ficción, “La mano izquierda de la oscuridad”, se considera que hizo época en el campo de la investigación radical de los roles de género y por su complejidad moral y literaria. Sus novelas “Los desposeídos” y “El eterno regreso a casa” redefinen el alcance y el estilo de la ficción utópica, mientras que las historias reales de un pequeño pueblo costero de Oregón recogidas en “Searoad” demuestran su simpatía permanente con los dolores normales de la gente común. Entre sus libros para niños, la serie Catwings se ha convertido en un favorito del público infantil. Su versión del Tao Ching de Lao Tzu Te, una traducción en la que que trabajó durante cuarenta años, ha recibido grandes elogios.

Tres de los libros de Le Guin han sido finalistas del premio American Book Award y el Premio Pulitzer, y entre los muchos honores que su escritura ha recibido están el Premio Nacional del Libro, cinco premios Hugo, cinco premios Nebula, el Gran Maestro de la SFWA, el premio Kafka, un Pushcart Prize, el Premio Howard Vursell de la Academia Americana de las Artes y las Letras, el lA Times, el Robert Kirsch Award, el premio PEN / Malamud, el Premio Margaret A. Edwards, etc.

Le Guin asumió el riesgo de escribir en serio y con un riguroso control en las formas artísticas que algunos consideran sub-literario. La recepción de la crítica a su trabajo, recompensó su valor con una generosidad considerable. Mostró un carácter fuerte que la llevó a protestar porque los creadores de Harry Potter o Avatar no reconocieran la evidente deuda que tenían con sus obras: el ciclo de Terramar, con su joven mago, Ged, atormentado por la responsabilidad de su poder, en el primer caso, y El nombre del mundo es bosque, con su sociedad ecológica amenazada por los humanos en el segundo.

Harold Bloom la incluye entre su lista de clásicos de los escritores norteamericanos. Grace Paley, Carolyn Kizer, Gary Snyder, y John Updike han elogiado sus obras. Muchos estudios críticos y académicos de la obra de LeGuin se han escrito, incluyendo los libros de Elisabeth Cummins, James Bittner, Bucknall BJ, J. De Bolt, B. Selinger, KR Wayne, D.R. White, una bibliografía inicial por Elizabeth Cummins Cogell y una continuación de la bibliografía de David S. Bratman.

Le Guin llevó una vida intensamente privada, con incursiones esporádicas en el activismo político y la participación constante de la comunidad literaria de su ciudad. Le Guin pleiteó también en defensa de los derechos de los escritores ante la voracidad de Internet, y fue una verdadera pionera del feminismo. Después de haber enseñado talleres de escritura de Vermont a Australia se retiró de la enseñanza. Falleció el 22 de enero de 2018 en Portland (Oregón) a los 88 años.

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Sesión del Club: “La historia de tu vida”

La ciencia ficción es muy adecuada para hacer preguntas filosóficas; preguntas sobre la naturaleza de la realidad, lo que significa ser humano, cómo sabemos las cosas que creemos que sabemos.

Ted Chiang

“La historia de tu vida”, es una recopilación que Ted Chiang publicó en 2002. El título original “Stories of Your Life and Others” que usa el plural (Historias), hubiera sido más adecuado, para evitar confusiones con el relato estrella (en realidad un novela corta) incluido en el libro. Esta selección de relatos fue ganadora del Premio Locus, al igual que cuatro de los ocho cuentos de fantasía y ciencia ficción que la integran habían sido reconocidos antes con el Nebula, el Theodore Sturgeon Memorial, el John W. Campbell, el Kurd Lasswitz, el Seiun, el Sidewise, el Hugo y el propio Locus.

En manos de Chiang, la ciencia-ficción es realmente la “literatura de ideas” que a menudo se cree que es, y en la que el “sentido de maravilla” tradicional del género es primordial.

“La historia de tu vida” produce una especie de nostalgia temática por la ciencia ficción clásica de Asimov y Theodore Sturgeon, pero sin tener la sensación de anticuada. Esto se debe a que la “maravilla” de los relatos proviene de una trascendencia moderna y melancólica, no de los ingenuos años 50 de la Edad de Oro del género. Más importante aún, la colección está unida por una inteligencia humana que le habla directamente al lector y le hace experimentar cada historia con la inmediatez y la pasión tranquila de Chiang.

En el universo de Chiang, el humanismo es inextricable del racionalismo. Lejos de contraponer el “frío” a la “calidez” de la emoción, es el racionalismo de los personajes lo que los hace emocionales y humanos. Este enfoque atraviesa todas las historias, incluso aquellas establecidas en universos con diferentes leyes “mágicas”. En “Setenta y dos letras”, la base de la industria victoriana es la Cábala, tratada como una ciencia sistematizada, racional y política, mientras que en “La Torre de Babilonia”, Chiang hace una contemplación austera para mostrar un universo en el que la Torre de Babel no es una fábula moral de pueblos dispersos sino una investigación filosófica en forma arquitectónica.

Los temas que nos presenta podrían ser: inteligencia hiperdesarrollada en “Comprende”; conocimiento y ciencia posthumanos en “La evolución de la ciencia humana”; mientras que en “Dividido por cero” describe la angustia mental de una gran matemática después de probar, con la lógica más rigurosa, que 1 = 2 y que las matemáticas mismas son inconsistentes. La ciencia ficción y la fantasía son, en el mejor de los casos, categorías divididas por finas fronteras.

El trabajo más fantástico de Chiang es racional en formas tradicionalmente asociadas con la ciencia ficción. “El infierno es la ausencia de Dios” -que tal vez sea una obra de exhibición y que obtuvo tanto el Nebula como el Hugo- se basa enteramente en lo sobrenatural, pero no sacrifica la conciencia racional científica. La teología del tipo más punitivo se trata como ciencia para ser investigada. Desde este punto de partida contraintuitivo e incluso intratable, Chiang desarrolla esta historia, al igual que otras, con una lógica ineluctable y compasiva.

En este relato, las sombrías doctrinas de algunos fundamentalistas cristianos son predicados científicos reconocidos como verdaderos. El infierno y el cielo existen, los personajes pueden verlos (a veces), y los ángeles visitan la tierra con ráfagas de Presencia Sagrada y con efectos secundarios catastróficos. No hay, sin embargo una tormenta moralista pues, mientras Chiang enfatiza los problemas de la teología que sustenta su mundo, no se involucra en la controversia que podría esperarse de un intelectual liberal. La historia gira en torno a personas reales que intentan llevar vidas reales en este universo, en el que la virtud no es necesariamente recompensada, en el que un violador en serie y un asesino pueden ascender al cielo porque han visto la luz de Dios, mientras que un hombre bueno que no ama a Dios será expulsado.

En “¿Te gusta lo que ves? (Documental)” hay una profunda reflexión sobre qué es la belleza y cómo nos afecta en nuestra vida. El formato utilizado es la emulación de un documental. En base a una tecnología barata y fácilmente disponible llamada caliagnosia, que neutraliza la reacción estética a la apariencia humana, la historia describe el debate sobre la obligatoriedad de su implantación en un campus universitario, imitando los debates contemporáneos sobre códigos de conducta sexual y racial.

Por último, en sus notas, Chiang describe cómo “Historia de tu vida” surgió del interés en los principios variacionales de la física.. Sin embargo, cuando nos plantea un problema científico no lo trata como un enigma por resolver, sino como un accidente ontológico a la vez que profundamente humano. En el estilo engañosamente simple de Chiang, la mecánica de la lingüística está entretejida en una historia de amor y pérdida, para hacerla tan interesante y desafiante como emocionante y conmovedora. Es una exploración, a través de la construcción detallada de un lenguaje alienígena, de si un recuerdo es algo que tienes o algo que has perdido. Lo sorprendente es que la ternura de esta historia y su conmovedora culminación  no se logran a pesar de la especulación científica, sino que son funciones directas de ella.

Ted Chiang (1967-)

Escritor estadounidense. nacido en Port Jefferson (New York). Su nombre chino es Chiang Feng-nan. Creció en Long Island, donde su padre era profesor de ingeniería en la Universidad Estatal de Nueva York en Stony Brook. Chiang se enamoró de la ciencia ficción y comenzó a enviar sus historias a revistas con 15 años. Produjo obstinadamente nuevas historias mientras realizaba estudios universitarios en la Universidad de Brown, pero no consiguió ninguna publicación.

Desmoralizado por su creciente pila de rechazos, Chiang consideró abandonar la ficción por completo después de la graduación. En ese momento se mudó a Seattle para trabajar como escritor técnico en Microsoft. Un breve período durante 1989 en el taller de Clarion Writers Workshop (centrado en la ciencia ficción y la fantasía), le convenció para seguir. Muy pronto, su persistencia dio sus frutos: en 1990, Omni publicó su historia “La torre de Babilonia”. Para lo que Chiang estaba menos preparado fue para la avalancha de gloria que le sobrevino, incluido su primer Premio Nebula.

La ansiedad sobre cómo seguir tras su debut paralizó a Chiang durante años y durante los primeros años de la década de los 90, se centró principalmente en su trabajo en Microsoft, escribiendo materiales de referencia para programadores. Lo que finalmente le sacó de este malestar creativo fue una idea para una historia sobre una mujer encargada de descifrar un idioma extraño, uno tan radicalmente diferente al nuestro que altera la forma en que percibe el mundo. Durante más de cuatro años, Chiang estudió lingüística, perfeccionó su escritura y planeó cada detalle de su historia.

El resultado de esta larga gestación fue “La historia de tu vida”, una meditación sobre física, libre albedrío, lenguaje. y maternidad. Esta novela corta ganó casi todos los grandes premios de ciencia ficción, y Chiang consiguió establecer una rutina de escritura. En este relato está basada la película “La llegada”, protagonizada por Amy Adams, y dirigida por Denis Villeneuve.

Nunca ha escrito una novela larga, pero es uno de los escritores de ciencia ficción más condecorados en activo: ha ganado cuatro Premios Nebula, tres Hugos, tres Premios Locus, el Premio John W. Campbell, el Premio Memorial Theodore Sturgeon y el Premio Sidewise, entre otros. Ahora Chiang pasa la mitad de su tiempo en su trabajo de redacción técnica, y dedica la otra mitad a la ficción, un sistema que tiene la ventaja adicional de liberarle de la presión económica que afrontan otros escritores, pues le permite trabajar con la meticulosidad y precisión que desea.


Sesión del Club: 1984

“Cada línea seria que he escrito desde 1936 lo ha sido, directa o indirectamente, contra el totalitarismo y a favor del socialismo democrático, tal como yo lo entiendo. Me parece una tontería, en un periodo como el nuestro, creer que puede uno evitar escribir sobre esos temas.Todos escriben sobre ellos de un modo u otro. Es sencillamente cuestión del bando que uno toma y de cómo se entra en él.”

George Orwell “Por qué escribo” (1946)

Esta inquietante narración acerca de las tribulaciones de un funcionario de segundo orden en un Estado totalitario futuro (aunque ya pasado para nosotros) nos ha proporcionado gran parte de la jerga política de la época. En efec­to, las expresiones «Thought Police» [«Policía del Pensamiento»], «Newspeak» [«Nueva lengua»], «Ministry of Truth» [«Ministerio de la Verdad»], «Doublethink» [«Doble pensar»] y «Big Brother is watching you» [«El Gran Hermano te vigila»], fueron inventadas por George Orwell para este libro. Uno de los aspectos más fascinantes de 1984 es la forma en que Orwell oculta una descripción explícita de ese mundo totalitario en un aura enigmática.

El ascenso al poder de dictadores como Adolf Hitler en Alemania y Joseph Stalin en la Unión Soviética inspiró el creciente odio de Orwell hacia el totalitarismo y la autoridad política. Orwell dedicó su energía a escribir novelas políticamente cargadas, primero con “Rebelión en la Granja” en 1945, luego con “1984” en 1949. Muchas veces se ha señalado que no le interesaba la predicción, sino que describió los sucesos de la década de los cuarenta tal como acontecían, aunque exageradamente. Pero así Orwell contribuyó decididamente a que sus oscuras pre­dicciones no se hicieran realidad.

En España, Alemania y la Unión Soviética, Orwell había sido testigo del peligro de la autoridad política absoluta en una era de tecnología avanzada. Algunos de los disposi­tivos tecnológicos que se utilizan para controlar a la población de la Zona Aérea Uno, del Estado de Oceania, el más importante de los cuales es la telepantalla (un televisor montado sobre una pared, que lo observa a uno aun cuando uno lo está observando), son elementos clásicos de la ciencia-ficción, y quizá de carácter predictivo: con cables de fi­bra óptica como los disponibles en la década de los ochenta, este artilugio podría convertirse en realidad.

El objetivo principal de Orwell en “1984” es demostrar las aterradoras posibilidades del totalitarismo. El lector experimenta el mundo de pesadilla que Orwell imagina a través de los ojos del protagonista: Winston Smith.

Smith es un miembro de bajo rango del partido gobernante en Londres, en la nación de Oceanía. En todas partes donde va Winston, incluso en su propia casa, el Partido le observa a través de telepantallas; donde quiera que mira, ve el rostro del líder aparentemente omnisciente del Partido, una figura conocida solo como Gran Hermano. El Partido controla todo en Oceanía, incluso la historia y el idioma de la gente. Actualmente, está forzando la implementación de un lenguaje inventado llamado Nuevalengua, dirigido a evitar la rebelión política eliminando todas las palabras relacionadas con ella. Incluso tener pensamientos rebeldes es ilegal. Este crimen mental es, de hecho, el peor de todos los crímenes.

Winston aborrece al Partido y ha comprado ilegalmente un diario en el que escribir sus pensamientos criminales. Trabaja en el Ministerio de la Verdad, donde altera los registros históricos para adaptarse a las necesidades del Partido. Está obsesionado con un poderoso miembro del Partido Interior llamado O’Brien y a la vez está preocupado porque una compañera de trabajo, una hermosa chica de pelo oscuro, pueda ser una informante que lo entregará por sus pensamientos criminales.

Un día, recibe una nota de la chica morena que dice “Te quiero”, le dice su nombre: Julia, y comienzan una aventura encubierta, siempre a la espera de que les descubra el Partido. Alquilan una habitación encima de la tienda de segunda mano del Sr. Charrington, en el distrito de los proles donde Winston compró el diario. Cuando progresa la relación de Winston con Julia, su odio por el Partido se vuelve más intenso. Por fin, recibe el mensaje que ha estado esperando: O’Brien quiere verlo.

O’Brien confirma a Winston y Julia que, como ellos, odia al Partido y lucha contra él como miembro de la Hermandad, a la que les incorpora. Le da a Winston una copia del libro de Emmanuel Goldstein, el manifiesto de la Hermandad. Charrington, el propietario de la tienda, se revela como miembro de la Policía del Pensamiento. Winston descubre que O’Brien también es un espía del Partido que simplemente ha simulado ser un miembro de la Hermandad para atrapar a Winston cometiendo un acto abierto de rebelión contra el Partido. O’Brien pasa meses torturando y lavando el cerebro a Winston, quien lucha por resistir. Como final ata una jaula llena de ratas a la cabeza de Winston y le amenaza con permitir que las ratas le coman la cara. Winston grita, suplicando a O’Brien que se lo haga a Julia, no a él. Renunciar a Julia es lo que O’Brien quería de Winston desde el principio.

Rota su resistencia, Winston es expulsado al mundo exterior. Encuentra a Julia, pero ya no siente nada por ella. Ha aceptado al Partido por completo y ha aprendido a amar al Gran Hermano.

1984 es una de las novelas mejor elaboradas de Orwell, y sigue siendo una de las advertencias más poderosas jamás emitidas contra los peligros de una sociedad totalitaria.

Orwell, George [Eric Blair] (Motihari, India, 1903-Londres, 1950)

Escritor británico. De origen angloindio, en 1921 ingresó como oficial en la policía de Birmania, puesto que abandonó seis años más tarde debido a su repulsa hacia el régimen colonial. Tras una estancia en Francia, donde sobrevivió gracias a pequeños empleos, publicó sus primeros libros: Sin blanca en París y Londres (1933) y Días birmanos (1934). El autor se basa en ellos, como sucedería en todas sus obras, en sus propias observaciones y experiencias, y demostraba ya una clara posición de izquierdas.

Las convicciones personales reflejadas en sus libros se materializaron en 1936: se marcha hacia España, a Barcelona, para participar en la lucha contra el levantamiento del general Franco y cubrir este proceso para un periódico inglés. En ese país se alistó en las milicias, en la zona que dirigía el Partido Obrero de Unificación Marxista, POUM, en el frente de Aragón. En el año 1937 fue herido en el cuello por una bala.

Fruto de esta experiencia escribe “Homenaje a Cataluña” (1938), obra en la que refiere las tensiones y los enfrentamientos entre las fuerzas de izquierdas durante el conflicto. Su crítica al estalinismo no lo alejó de las ideas socialistas, que siguió reivindicando, y posteriores reflexiones fueron la base de dos de sus mejores obras: “Rebelión en la granja” (1946), fábula política sobre la revolución y cómo ésta, una vez instaurada, se vuelve en contra de quienes lucharon por ella, y “1984” (1949), visión dramática de los totalitarismos del futuro.

En “Rebelión en la Granja”, muestra la miseria del estalinismo de forma satírica, representando los principales dirigentes de la Revolución Rusa como Lenin, Trotsky y Stalin, dando cuenta del proceso de contra revolución stalinista que amenazaba los principios mismos de 1917 y que Trotsky había señalado en “La Revolución Traicionada” y otros textos.

Durante la Segunda Guerra Mundial sirvió en la Home Guard y publicó nuevos títulos, como “El león y el unicornio” (1941), cuadro de su país poco antes de la guerra, donde se muestra convencido de la posibilidad de una lucha del proletariado para hacer oír su voz entre la burguesía. Sus escritos y ensayos de esos años los recopiló en “Inglaterra, vuestra Inglaterra”.

Al rechazo del estalinismo añadió una crítica a la idea de totalitarismo o control total, que plantea en “1984” . En esta novela aparece la figura del Gran Hermano o Hermano Mayor, capaz de una vigilancia y control total sobre la población, sobre la cultura, el lenguaje, la vida, … A este sistema se enfrenta Winston Smith, un funcionario que comienza una lucha contra el poder, consciente de que sólo puede perder.

Orwell murió en 1950 a causa de la tuberculosis.


Sessió del Club: Enxarxats

Ella apareció ante mí, era una completa extraña, y me informó de que algunas de mis obras de ficción son literalmente verídicas (…) Vivimos dentro de una realidad programada mediante computadoras y la única pista que tenemos es cuando alguna variable cambia [como en] el dejà vu”
Philip K. Dick

Enxarxats comença aparentment amb normalitat, el 17 de febrer de 2017. Júlia Pagès, és una professora que torna a Barcelona des l’universitat de Brown, als Estats Units, per ocupar el lloc vacant d’una professora que s’ha jubilat: l’Ariadna Mestres. Una dona una mica misteriosa, a la qual amb prou feines coneix.

Júlia s’asseu al seu despatx i en la memòria del seu ordinador hi troba uns antics arxius, que semblen pertànyer a la seva predecessora. Se n’adona que té accés als treballs i comptes de l’Ariadna sense cap problema. Encuriosida, començarà a tafanejar-hi i, gairebé sense adonar-se’n, suplantarà la identitat de la professora Mestres, precipitant d’aquesta manera una sèrie d’esdeveniments que, malgrat puguin semblar-ho, en realitat no tenen res de casuals.

Al escriptori de l’ordinador li apareix una icona en forma d’aranya que li envia missatges, endevinalles etc i comença a controlar les seves activitats. Fins i tot sembla que l’aranya preveu les seves decisions. Júlia segueix els seus instints i començarà a dubtar si realment els missatges van dirigits a l’antiga propietària d’aquell maquinari o bé a ella mateixa.

El seu projecte s’anomena “robots a les aules” amb l’objectiu d’implementar vetlladors robòtics (una mena d’acompanyants) a les aules que realitzin tasques de suport als alumnes amb algun tipus de dificultat que necessitin una atenció especial. Malgrat que aquest projecte i la feina que duia a terme Mestres no semblin tenir res a veure en un principi, aviat descobrirem que sí, que estan relacionats. Estranys missatges d’un programari desconegut anomenat SPiDeR, coincidències inversemblants, sospites cada cop més paranoiques. Hi ha un poder que busca restringir les llibertats d’internet a favor d’una suposada major seguretat?.

S’esdevé una mena de transferència entre totes dues, de tal manera que en diversos moments podem dubtar de si Torras ens està parlant d’una o de l’altra. És a partir de llavors que la novel·la s’endinsarà pels viaranys del misteri i el suspens. La trama de la Júlia es va alternant amb fragments en els que l’Ariadna explica en primera persona quins moments claus de la seva vida van acabar desembocant en les investigacions que estava duent a terme.

El nom de l’Ariadna ens remet al personatge mitològic, al seu fil i al laberint (una altra xarxa). Així tot seguint el fil, anem coneixent la gran teranyina en la que s’està enredant la Júlia mentres descobrim més i més facetes de l’Ariadna. Xarxes globals secretes, aplicacions predictives que encerten més del que sembla, virus informàtics impossibles d’eliminar i que envien missatges misteriosos …

A la novel·la també hi trobem una sub-trama sobre la part menys visible i fosca del món acadèmic universitari, lluites de poder per ocupar llocs d’influència o col·locar candidats. El camp de treball de la Júlia és la robòtica, igual que el de Carme Torras. Tot el que fa referència a les digressions al voltant del món universitari podria estar inspirat en aspectes biogràfics de qui ho ha escrit. En molts moments la protagonista sembla autènticament una alter ego de l’autora.

La Carme Torras ens va acompanyar en aquesta sessió, aportant aclariments i detalls a les intervencions dels participants del Club. No tenim moltes oportunitats de que vingui l’autor a una sessió, i li agraïm molt la seva participació.

Vam iniciar la tertùlia amb una connexió a la màquina moral del MIT  on es presenten dilemes morals relacionats amb el vehicle autònom. Els dilemes morals, la responsabilitat, el lliure albir són alguns dels leit motivs de Enxarxats. També ens planteja questions com la videovigilància, com va dir l’Edward Snowden:“La vigilància no té a veure amb la seguretat, té a veure amb el poder”.

I que serà del nostre llegat digital, totes les empremtes que hem deixat a les xarxes constitueixen l’herència digital. Sabem qui les recollirà? Podem decidir perpetuar-nos digitalment? O desaparèixer sense deixar cap rastre de la nostra presència a Internet?

Carme Torras Genís (1956-)

Compagina l’escriptura literària amb la recerca científica. És llicenciada en matemàtiques, doctora en informàtica i professora d’investigació a l’Institut de Robòtica (CSIC-UPC).

En l’àmbit científic, ha publicat llibres i articles sobre models neuronals, visió per computador, intel·ligència artificial i robòtica. Ha estat guardonada amb el premi Divulga del Museu de la Ciència de Barcelona, el premi Rafael Campalans de l’Institut d’Estudis Catalans, i la medalla Narcís Monturiol de la Generalitat de Catalunya. És membre numerària de l’Academia Europaea i membre electa de la Reial Acadèmia de Ciències i Arts de Barcelona.

En l’àmbit literari, les seves novel·les “Pedres de toc” (Columna, 2003) i “Miracles perversos” (Pagès, 2011) van merèixer els premis Primera Columna i Ferran Canyameres d’intriga i misteri.

A “Pedres de toc” analitzava el xoc de personalitats entre una veterana figura de la dansa contemporània i una jove escriptora de biografies per encàrrec. Res vinculat a la seva condició d’investigadora de robòtica, però sí un enfrontament dialèctic entre la racionalitat i els sentiments.

A “Miracles perversos” hi trobem una trama minuciosament organitzada, tal com demana el gènere de misteri i intriga, que se sustenta en la comunicació per correu electrònic. Una dona originària de Barcelona i establerta a Washington, vídua d’un famós escriptor americà, mort d’accident un any abans, rep uns enigmàtics correus amb la novel·la per entregues que promet enviar-li un desconegut que l’anirà introduint en una xarxa de veritats i mentides cada vegada més relacionada amb la seva pròpia vida… fins que la història pren un tomb radical.

Amb “La mutació sentimental” (Pagès, 2008), traduïda al castellà (Milenio, 2012), va obtenir el premi Manuel de Pedrolo de ciència-ficció 2007 i el premi Ictineu 2009. Ocupa el 4rt lloc a la llista de les millors novel·les de ciència-ficció en català, després del “Mecanoscrit del segon origen” i “Trajecte final” de Manuel de Pedrolo i de la “La pell freda” d’Albert Sànchez-Piñol. Tres gèneres ben diferents o tres manifestacions d’una sòlida formació científica, en actual exercici, que salta al terreny de la ficció.

Aquest any 2017 ha publicat “Enxarxats” on es planteja com una entitat supranacional i completament anònima pot arribar a manipular i controlar les voluntats i el criteri de les persones.

Carme Torras ès membre de l’Associació d’Escriptors en Llengua Catalana i de la Societat Catalana de Ciència-ficció i Fantasia (SCCFF).

Web Carme Torras: http://www.iri.upc.edu/people/torras/


Sesión del Club: La guerra interminable

 

La vida comienza en una confusión sangrienta y a veces termina de la misma manera, y sólo gente extraña busca sangre entre esos tiempos, tal vez estén locos”

Haldeman trata dos de los grandes temas de la literatura de todos los tiempos, la guerra y el amor, enmarcándolos en un conflicto bélico interplanetario de larga duración. Pero es sobre todo por la perfecta creación de personajes y por el tratamiento dado a sus motivaciones por lo que esta novela ha gozado de un sostenido éxito que le ha llevado más allá de los aficionados al género. Traza la historia personal de un militar y de sus conflictos para relacionarse con sus congéneres.

Como veterano de Vietnam, no hay duda de que Haldeman nos ofrece en esta aventura en el espacio la más autobiográfica de sus obras, y el protagonista, Mandella, es uno de los antihéroes más inolvidables que jamás haya creado este autor. Situada en el espacio, en una guerra de larguísima duración entre la Tierra y los taurinos, es un duro alegato contra la consideración de los soldados como mera carne de cañón. Con la excusa de la guerra interestelar y la dilatación temporal vierte en el libro sus experiencias como soldado, el choque de irse a la guerra y volver tiempo después a un país que entretanto ha cambiado hasta hacerse irreconocible para él, y que no le acepta por su condición de ex-combatiente.

Mandella es un estudiante de Física al que reclutan para luchar en la primera guerra espacial que libra la humanidad. Los enemigos a los que se enfrenta son los taurinos, unos seres de los que no se conoce prácticamente nada, excepto que han destruido una nave terrestre a varios años luz de la Tierra. Iniciada en 1997, la guerra con los taurinos dura desde hace siglos. Las Naciones Unidas organizan una fuerza de choque para ocupar y defender varios planetas lejanos, alrededor de los cuales se encuentran unos fenómenos físicos llamados colapsares, cruciales en la expansión espacial, puesto que permiten a las naves trasladarse instantáneamente de un punto a otro de las estrellas. Como pasan de un mundo a otro a velocidades superiores a la velocidad de la luz, las tropas envejecen sólo unos pocos días, mientras que en la Tierra pasan los años y el planeta se vuelve cada vez más irreconocible.

La trama tiene lugar en las estrellas, muy lejanas, contra una raza de seres de los que sabemos poco o nada. Sólo sabemos una cosa: nos matan si nos ven, los matamos si los vemos.

El sistema de transporte a grandes distancias (a través de colápsares) que utilizan tiene unos efectos relativistas temporales tremendos. Cada reenganche en el ejército implica desviarse desde décadas (en el mejor de los casos) hasta siglos con respecto a su fecha de nacimiento real. Aunque su edad subjetiva sea de 20 ó 30 años, su edad absoluta respecto a la Tierra pasa a ser de 100, 200 ó 500 años.

El soldado Mandella forma parte de la primera generación de reclutas a los que entrenan para combatir a los taurinos. A medida que se desarrolla la trama bélica, Mandella sufrirá los efectos de la vida castrense lejos de su planeta: adquirirá hábitos y habilidades que le repugnan profundamente, se verá condicionado en combate contra su voluntad y, poco a poco, se convertirá en un descastado que no encaja en la sociedad.

Por si el condicionamiento militar fuera poco, el protagonista además sufrirá los efectos de la deuda temporal, consecuencia de viajar a velocidades cercanas a la luz. Cuando se encuentre en campaña, el tiempo pasará para él mucho más despacio que para los terrícolas. Mientras él apenas envejece una década durante el libro, en la Tierra pasan más de mil años. Mandella, después de su paso por el ejército, nunca más podrá reengancharse a su vida anterior como civil.

Gradualmente va ascendiendo en el escalafón militar, pero cada vez que regresa a la Tierra la encuentra más cambiada e irreconocible, lo que provoca una situación de desencuentro e incompresión entre él y sus familiares y amigos. La Guerra Interminable describe un conflicto que nadie comprende y que deshace la vida de las personas reclutadas para combatir. Tanto por el mero hecho de ir, morir o sobrevivir a una guerra, como por de obligarles (de manera indirecta pero inexorable) a reengancharse como soldados cada vez que se licencian. De este modo, la lucha más cruel que habrán de mantener estos soldados será su batalla personal contra el tiempo.

Haldeman despliega su imaginación mostrándonos una vieja Tierra en el año 2000 (él partía del año 1970), otra en el 2020, otra en el 2380… Tierras tan alucinantes, como extrañas, dispares y absurdas desde los ojos de alguien nacido en el siglo XX. También imagina la evolución de la humanidad en el viaje espacial. Desde aceleraciones bajas (pocas G) a aceleraciones brutales y cómo la humanidad se enfrenta al hecho de que el cuerpo humano pueda soportarlas: ciencia espacial y también ciencia militar.

Joe Haldeman (1943-)

Joe William Haldeman es un escritor estadounidense nacido el 9 de junio de 1943 en la ciudad de Oklahoma. De niño viajó con su familia por diversos lugares de Estados Unidos como Puerto Rico, Nueva Orleans, Washington, D.C., Maryland o Alaska.

En 1967 se graduó en Física, en la especialidad de Astronomía, en la Universidad de Maryland. Ese mismo año sería llamado a filas para participar en la Guerra de Vietnam, donde fue condecorado con el Corazón Púrpura. Como muchos otros combatientes, Haldeman salió malparado del conflicto: fue gravemente herido por una mina.

Sus experiencias en Vietnam, de hecho, han marcado todo lo que ha escrito. Expurgó parte de sus traumas en su primer libro, “Año de la guerra” (1972), una novela no relacionada con la ciencia ficción, y “1968” (1994) redactado al mismo tiempo (aunque se publicó años más tarde). Pero no fue hasta “La guerra interminable” (1974) cuando su alegato antibelicista encontró su eco en la ciencia-ficción literaria.

Es uno de los escritores de ciencia ficción con un estilo más personal y reconocible, y saltó a la fama a raíz de los capítulos que escribió de Star Trek. Tras graduarse en física y astronomía en Maryland, obtuvo un máster en literatura en la Universidad de Iowa.

Entre su obra, en la que se ha detectado la huella de autores como John Dos Passos o Ernst Hemingway, junto a las de Heinlen, Clarke y Asimov, destacan, además de La guerra interminable (1975), Puente mental (1976), Recuerdo todos mis pecados (1977), Sueños infinitos (1978) y Compradores de tiempo (1989). Ha obtenido, entre otros, tres premios Nebula y tres Hugo, además del Rhysling, que se otorga al mejor poema de ciencia ficción, en varias ocasiones.  Actualmente alterna la narrativa con la docencia en el Instituto Tecnológico de Massachussets.

La Serie de La guerra interminable está compuesta por los siguientes títulos:

  • La guerra interminable (The Forever War, 1975)
  • Paz interminable (Forever Peace, 1998)
  • La libertad interminable (Forever Free, 1999)

Sitio web del autor


Sesión del Club: Nunca me abandones

“El problema, a mi juicio, es que se os ha dicho y no se os ha dicho. Se os ha dicho, sí, pero ninguno de vosotros lo ha entendido realmente; y me atrevería a decir que hay cierta gente que se siente muy contenta de que la cosa quede ahí.”

Los alumnos de Hailsham House temen al bosque. En la época en que sus tutores eran mucho más estrictos, según un mito de la escuela, se encontró allí el cuerpo de un niño con las manos y los pies cortados. A veces, esa franja oscura y amenazante de los árboles puede ensombrecer tanto la escuela que un alumno que haya molestado a los demás puede ser sacado de la cama en mitad de la noche, llevado hasta una de las ventanas y obligado a mirarlo fijamente.

Cuando no sufren esta curiosa presión del grupo, los niños de Hailsham parecen tener una vida agradable. La escuela pone un énfasis considerable en la expresión personal a través del arte y, especialmente, en mantenerse saludable. Hay chequeos médicos frecuentes y exhaustivos. Fumar es un verdadero crimen, debido a la forma en que puede dañar su cuerpo. Sin embargo, a pesar del cuidado que se les prodiga, su mundo tiene una desconcertante apariencia. Es como de segunda mano, todo lo que poseen es basura, los materiales didácticos son rudimentarios. Transmite la sensación de que están en un internado barato, en un colegio “low cost”.

Estamos en lo cierto, y su miedo al bosque refleja, de una manera distorsionada pero fundamentalmente precisa, su destino. Son donantes de órganos, clonados para ser divididos por partes para recambios. El propósito de Hailsham es prepararlos para su futuro: ayudar a instalar los poderosos mecanismos de auto-represión y negación que los mantendrán estables y confiados desde una donación a la siguiente.

“Nunca me abandones” es la historia de Kathy, Tommy y Ruth, y del triángulo amoroso que comienzan en Hailsham. Ruth es la dominante, mientras que a Tommy solía ser difícil controlar su temperamento. Esperan que el amor los salve. Han escuchado que el amor, o el arte, o ambos, les darán un aplazamiento. Kathy es una cuidadora, tanto por naturaleza como por profesión: ve cómo sus amigos se estrellan contra lo inevitable, pero nunca los abandona. Debajo del paisaje emocional plano y tibio de Kathy yace la pura confusión volcánica, la inexpresada pero perfectamente articulada rabia del huérfano.

Después de Hailsham, pasan de ser niños desconcertados a adultos jóvenes y confundidos. Viven en un limbo prolongado, esperando la llamada para donar. Son libres para viajar, escriben ensayos, continúan con sus obras de arte, aprenden a conducir, deambulan por Gran Bretaña en busca de sus “posibles”, los verdaderos seres humanos de los que podrían haber sido clonados.
Su falta de comprensión del mundo es sorprendente y conmovedora. Los clones observan la sociedad que los creó y no comprenden sus estructuras sociales y económicas más simples. Viven
en un presente en el que no hacen ni entienden las reglas. Llegados a la edad adulta Kathy, Tommy y Ruth disimulan y discuten, mientras establecen entre ellos pautas de comportamiento adolescente. 

Como lectores, estamos en una posición similar. Lo que Kathy no sabe, tenemos que adivinarlo. Esta curiosidad a veces insoportable nos impulsa. La narración cuidadosa y discreta de Ishiguro se centra en la forma en que los jóvenes construyen una vida con lo que se les ofrece. Nada es más desgarrador que el conocimiento, y los estudiantes de Hailsham, cuidadosamente protegidos no sólo de una comprensión real de su destino sino de cualquier visión real del mundo en el que están inmersos, no tienen ninguna posibilidad.

La novela se desarrolla en una Gran Bretaña alternativa y en una década de los 90, también alternativa, así que podemos describirla como ciencia-ficción. Pero la novela sirve a Kazuo Ishiguro para dar su propia posición moral sobre la clonación. Su contribución a este debate resulta ser una prestidigitación, una mirada dulce, una cobertura para su necesidad patológica de ser sutil.

“Nunca me abandones” trata de la constante erosión de la esperanza. Trata de tener que reprimir lo que sabes: que en esta vida las personas se fallan unas a otras, que envejecen y se desmoronan. Trata de saber que, aunque debes mantener la calma, mantenerla no cambiará nada. Esta novela extraordinaria e inquietantemente ingeniosa, no trata de la clonación, o de ser un clon. Trata de por qué no explotamos, de por qué no nos levantamos un día y sollozamos y lloramos por la calle, furiosos porque el sentido, completamente personal de nuestras vidas se ha roto en pedazos. Que nuestras vidas nunca fueron lo que podrían haber sido.

Kazuo Ishiguro (1954-)

Escritor británico de origen japonés, nació en Nagasaki. A partir de los seis años de edad vivió en Inglaterra, donde recibió una formación académica absolutamente occidental, desde la educación primaria hasta los estudios superiores, que cursó en la Universidad de Kent. Posteriormente se doctoró en Escritura creativa por la Universidad de East Anglia, donde recibió una marcada influencia del novelista Malcolm Bradbury, quien había fundado e impartido dichos cursos doctorales.

Ishiguro, se adentró al mundo de la Literatura a los nueve o diez años, leyendo las historias de Sherlock Holmes en su biblioteca local. Comenzó a darse a conocer en los círculos literarios del Reino Unido a comienzos de la década de los ochenta, con 24 años, aunque previamente ya había conseguido que le publicaran algunos artículos y relatos en varias revistas literarias así como obras para televisión. Pero su primera vocación fue la de músico de rock.

Con su primera novela, Pálida luz de las colinas (1981), obtuvo el premio Winifred, galardón que repitió con su segunda obra Un artista en el mundo flotante (1984). Ambas novelas hablan de ancianos japoneses que miran hacia atrás en su biografía.

Con Los restos del día (1989) logra el Booker Prize, el premio más prestigioso del Reino Unido. La novela se centra en Mr. Stevens, un abnegado mayordomo al servicio de un lord filonazi en los albores de la II Guerra Mundial. Constituye una lúcida y amarga reflexión acerca de la vacuidad y esterilidad de tantas vidas humanas. Es la narración de un típico mayordomo inglés que, en primera persona, va recordando los distintos pormenores que han jalonado su experiencia laboral, y que acaba constatando cómo ha malgastado su vida de forma estúpida y -lo que es peor- irrecuperable. Fue llevada a la gran pantalla por el director norteamericano James Ivory en 1993, bajo el título de Lo que queda del día. Es a la vez una terrible historia de amor y una sobrecogedora visión de la impotencia que siente un ser humano cuando alcanza a comprender que ha renunciado a su vida a cambio de haber cumplido con lo que creía que era su deber.

En una nueva entrega narrativa, El desconsolado (1995), apostó por el relato introspectivo de una larga pesadilla interior, donde el débil hilo argumental apenas basta para sostener una historia en la que no interesa la acumulación de hechos, sino un fondo de opresión existencial, a medio camino entre el surrealismo y la ficción kafkiana.

En su quinta novela, Cuando fuimos huérfanos (2001), Ishiguro retomó el camino de la nostalgia, una de sus obsesiones narrativas favoritas, para marcar la evolución de sus personajes. En esta ocasión, la trama -situada en Shangai y en el periodo de entreguerras- corre de la mano de un célebre detective londinense que trata de resolver un misterio que le atormenta desde la infancia, la desaparición de sus padres.

En 2005 se sumerge en la ciencia ficción con Nunca me abandones, adaptada también al cine en 2010 por Mark Romanek, con Carey Mulligan, Andrew Garfield, Keira Knightley. Una distopía en la que los niños de un estricto internado son en realidad clones criados en realidad para que sus órganos sirvan para otros seres humanos.

Su última novela publicada es El gigante enterrado (2015). En ella explora como la memoria se relaciona con el olvido, la historia con el presente, y la fantasía con la realidad.

Algo que llama especialmente la atención de su obra es que refleja muy bien su doble cultura (japonesa – británica), en una mezcla que resulta atractiva y fascinante. Sus novelas, se caracterizan especialmente por manejar una psicología de angustia y recuerdo del pasado con escasos personajes y un hilo argumental débil, algo muy propio del modo oriental.

En 1995 fue nombrado Oficial de la Orden del Imperio Británico, y, en 1998, Caballero de las Artes y las Letras por el gobierno francés. Ha sido galardonado con el Premio Nobel de Literatura de 2017. El Comité del Nobel de Literatura ha premiado a Ishiguro porque “en novelas de gran fuerza emocional ha descubierto el abismo bajo nuestro ilusorio sentido de conexión con el mundo”.

Por edad y nacionalidad, pertenece a la generación británica de Julian Barnes, Martin Amis, Salman Rhusdie, o Ian McEwan, todos ellos habituales en la quiniela del Nobel.


Sesión del Club: El libro del día del Juicio Final

“Tengo gran fe en el futuro de los libros -no importa la forma que puedan tener- y en el de la ciencia ficción.”

Connie Willis

Segunda novela en solitario (tras Lincoln’s Dreams, de 1987) de una autora mejor conocida por sus antologías (la colección Fire Watch, etc.).

El libro del día del juicio finalEn Oxford, en la Navidad de 2054, el viaje en el tiempo es una herramienta consolidada de investigación histórica. Kivrin Engles ha trabajado diligentemente para adquirir el lenguaje y las habilidades prácticas necesarias para sobrevivir en el siglo XIV, ya que su destino es la Navidad de 1320. Cerca de allí, una excavación arqueológica está descubriendo artefactos de la misma época. Pero los problemas acosan al “lanzamiento”: el cronograma de Kivrin es avanzado por Gilchrist, el profesor a cargo (que está más preocupado por su reputación que por la seguridad de sus investigadores) antes de que sus vacunas puedan ejercer su efecto inmunizador.

Mientras tanto, el técnico a cargo de los cálculos de tiempo, Badri, cae misteriosamente enfermo justo cuando el lanzamiento sigue adelante. Dunworthy, el mentor académico y amigo de Kivrin, cuya autoridad ha usurpado Gilchrist, sospecha que algo ha salido mal. Pero el delirante Badri sólo puede dar pistas inconexas. Pronto una epidemia de gripe en toda regla está en pleno apogeo.

Mientras tanto, en el siglo XIV, Kivrin supera los obstáculos iniciales (cae enferma de gripe, su traductor mental no funciona) para integrarse en la vida y la gente de un pequeño pueblo. En particular, admira a Roche, el sacerdote, un anglosajón simple y analfabeto despreciado por la aristocracia normanda local.

Pero cuando un enigmático “mal azul” se apodera de la aldea, Kivrin se da cuenta de que no está en 1320, sino en 1348, el año en que la peste bubónica azotó Inglaterra. Pronto, toda la aldea se ve afectada, se multiplican los enfermos y los muertos, cuidados sólo por Kivrin y Roche, que, irónicamente, cree que es una santa enviada por Dios para restaurar la fe.

Mientras tanto, en el siglo XXI, Badri bordea la muerte; Dunworthy, desesperadamente preocupado por Kivrin, también sucumbe. La peste domina ambos siglos.

Esta historia de dos epidemias podría ser un modelo de “hombre contra la naturaleza”, pero aunque ciertamente la gripe y la peste negra pueden verse como antagonistas en un sentido de trama, la historia real es “el hombre aprende la lección”. Una de las partes más efectivas del libro nos muestra a Kivrin cuando comienza a contar las muertes. Sabe que la Peste Negra mató “entre un tercio y la mitad” de Europa, y cree que matará a un tercio, o como máximo la mitad, de la aldea. La lección que Kivrin aprende es que la historia es real, que significa realmente “una tercera parte” o “la mitad” de la población de Europa, y que todos los que la rodean, durante todo el tiempo, son personas.

Willis dibuja personajes sólidos, detalles nítidos, casi perfectos y excelentes subtramas que mantienen la tensión a un nivel casi insoportable. La trama se mueve hacia adelante, en ambos períodos de tiempo sucesivamente, hasta que vuelven a juntarse al final. Todos los personajes funcionan y todo lo que les sucede les duele.

Espléndido trabajo producto de una investigación diligente, de una escritura refinada y de unos instintos bien afinados. En palabras de Miquel Barceló: “Willis explora con maestría el tema atemporal de la enfermedad, el sufrimiento y la indomable voluntad del espíritu humano.”

Ha sido galardonada con los siguientes premios: Nébula a la mejor novela (1992), Hugo a la mejor novela (1993, junto con Un fuego sobre el abismo), Locus a la mejor novela de ciencia ficción (1993), Kurd Lasswitz a la mejor novela extranjera (1994) y el Ignotus a la mejor novela extranjera (1995).

 

Connie Willis (1945-)

Constance Elaine Trimmer Willis nació en el año 1945. Ha trabajado como profesora y en la actualidad vive en Greely (Colorado), con su marido y su hija. Aunque su obra ha sido hasta hoy poco publicada en España es, sin duda, uno de los nuevos valores de la ciencia ficción moderna.

Después de publicaciones esporádicas de relatos iniciados en 1971, en los años ochenta Connie Willis pasó a dedicarse a tiempo completo a la tarea de narradora. Escribió su primera novela Water Witch (1982) en colaboración con Cynthia Felice, con quien ha  colaborado también en Raid de Luz (1989). Se trata de obras interesantes pero que quizá no llegan al alto nivel de sus novelas en solitario: Lincoln’s Dream (1987) que obtuvo el John W. Campbell Memorial, y El libro del día del juicio final (1992, NOVA ciencia ficción, n. 68) con la cual Connie Willis obtuvo los premios Nebula, Hugo y Locus, que la confirman como la mejor novela del género aparecida en 1992.

Connie Willis

Algunos de los primeros relatos de Willis se han recogido en la antología Fire Watch (1985), que incluye el relato del msimo título galardonado con el el Nebula y el Hugo. Otra antología más reciente es Impossible Things (1993).

Una de sus preocupaciones centrales es el tema del viaje en el tiempo, que es el eje de su primer relato famoso, Servicio de Vigilancia (1982, en Martínez Roca SuperFicción n. 114), en el que el protagonista, un historiador del futuro, viaja a la época del bombardeo de Londres durante la Segunda Guerra Mundial para acabar mezclado en el intento de salvar la Catedral, con lo cual conocerá mucho más de si mismo que de la historia que pretendía estudiar.

Willis utiliza también el tema del viaje temporal en su novela Lincoln’s Dreams (1987), con una joven a quien sus sueños sobre al guerra de sucesión norteamericana le permiten experimentar esta situación como a un personaje histórico. De nuevo el viaje en el tiempo permite a una historiadora del futuro visitar la Edad Media asolada por la Peste negra en El libro del dia del juicio final.

Gran especialista en la narración corta, destaca también entre las interesantes obras cortas de Willis, el relato A letter from Clearys (1982,Premio Nebula), la novela corta The Last of Winnebagos (1986, premio Nebula y Hugo), el relato At the Rialto (1989, premio Nebula) y los cuentos cortos Even the Queen (192, premio Nebula,Hugo i Locus) i Death on the Nile (1993, premio Hugo).

Connie Willis tiene publicadas en España: Cese de alerta (2013), El apagón (2011), Lo mejor de Connie Willis II (2010), Lo mejor de Connie Willis I (2008), Infiltrado (2006), Oveja mansa (2006), Tránsito (2004), El espíritu de la Navidad y otras historias navideñas (2000 (2006)), Por no mencionar al perro (1999 (2007)), Remake (1997), El libro del día del juicio final (1992 (2010))